En el sector turístico dicen que subiría del 20 al 40% para frenar la caída de reservas.

La tarjeta de crédito se ha convertido en la principal herramienta para eludir el cepo cambiario. Tanto para gastar dólares al tipo de cambio oficial fuera del país, como para obtener efectivo en cajeros automáticos, también ubicados en el extranjeros. Pero pese a las trabas que impuso el gobierno (recargo del 20% para el uso de tarjetas fuera del país, recortar a montos mínimos las extracciones, el chorro no afloja. Solo en el primer trimestre del año, se fuero por allí 2.800 millones de dólares.

Por eso en bancos, agencias de turismo y empresas aéreas descuentan que, tal vez antes, pero casi con seguridad después de las elecciones de octubre, el Gobierno intentará poner otro tapón a la salida de dólares. La versión más firme que circula por estos sectores –y que tomó más fuerza en las últimas horas– es que el Gobierno tiene todo listo para subir al 40% el recargo por las operaciones con tarjeta de crédito realizadas para compra de pasajes, paquetes turísticos y todo consumo que se realice fuera del país.

Tres fuentes consultadas por este diario admitieron no solo conocer la versión circulante. También se mostraron convencidos de que es la próxima medida que se anexará a todas las que se agregaron al cepo, que rige desde noviembre de 2011. “La AFIP ya redactó la normativa, solo falta que la presidenta la apruebe” señaló, con mucha seguridad, un alto ejecutivo del sector turístico, bajo reserva de identidad.

En una entidad financiera señalaron que el Gobierno demoró el anuncio hasta tanto compruebe en “la calle” el resultado del blanqueo, que estará abierto, en principio, hasta el 30 de setiembre.

Que el Banco Central y la AFIP tienen el tema turismo bajo la lupa no cabe duda. Esta semana ambos organismos exigieron a bancos y operadores turísticos un detalle más fino sobre las operaciones que terminan en una salida de dólares. Ahora piden información más abierta, para conocer en detalle las diferentes vías por las que se van los dólares.

No es para menos, solo en el primer trimestre del año el gasto turístico obligó al Central a ceder 2.800 millones de dólares para solventar los gastos que los argentinos realizaron en el exterior.

La progresión es alarmante, en un contexto en el que al Central no le alcanza con quedarse con los dólares de la cosecha. Como no entra un solo dólar por otra vía que no sea el comercio exterior, se ve obligado a apelar a todo tipo de trabas.

Así, el turismo apunta a chupar cerca de 10.000 millones de dólares este año, ubicándose como el segundo factor de salida de dólares, debajo de las importaciones de energía pero por encima de, por ejemplo, los dólares de las reservas que se van en pagar deuda soberana emitida en moneda extranjera.

De ahí que para los que están en el tema les resulte inevitable esperar un nuevo tapón que frene la salida de dólares. Lo complicado para el Gobierno ese que hacerlo antes de las elecciones puede aumentar el mal humor que ya se percibe en la sociedad.