Macri afirmó que la vicepresidenta es quien conduce el Gobierno

Macri afirmó que la vicepresidenta es quien conduce el Gobierno

En el día en que se realizó un nuevo banderazoen contra del Gobierno, Mauricio Macri habló con el periodista Joaquín Morales Solá, dijo que no pretende postularse como candidato para las legislativas del año que viene, reflexionó sobre los errores que cometió durante su gestión, afirmó que se siente perseguido por el oficialismo y, tras comparar a Cristina Fernández de Kirchner con Diego Maradona, lanzó: «La vicepresidenta es quien conduce el Gobierno».

«La cuarentena eterna no tuvo ningún resultado a la vista»

Al referirse a las protestas, opinó: «Yo lo interpreto como la razón por la cual, siendo pesimistas por lo que vendrá en los próximos meses, tenemos que ser muy optimistas por lo que va a suceder en los próximos años. Cada demostración, donde se ve más movilización, convicción y coraje, todo en forma pacífica, demuestra la decisión que existe en el pueblo argentino de salir adelante».

Los reclamos tienen dos motivaciones: «‘No’ al atropello y ‘sí’ a la cultura del trabajo y a la libertad. Lo que pide la gente hoy es que el Gobierno pare de intentar atropellar las instituciones y que reestablezca la normalidad en el país». En relación a esto, señaló que «la cuarentena eterna ha sido muy dañina y ha afectado muy severamente las libertades y la forma de vida» de la sociedad. «No tuvo ningún resultado a la vista porque claramente estamos entre los peores países en términos de resultados sanitarios por el coronavirus».

Al comienzo de la entrevista con Desde el llano, programa de TN, el expresidente agradeció la invitación y dijo: «Me permite reencontrarme con mis queridos argentinos después de tanto tiempo». Luego, si bien resaltó que las manifestaciones son «absolutamente espontáneas», afirmó: «Se identifican con los valores que defendió nuestro gobierno durante los cuatro años, pero podrían apoyar a cualquier otro espacio político que se comprometa a lo mismo».

Luego, al decir que hay personas que no quieren hisoparse por temor a perder su casa, consideró: «La gente le tiene más miedo a la usurpación que al virus».

El reclamo en la casa de Cristina

Sin embargo, el referente de Juntos por el Cambio consideró que no fue correcto que se hubieran manifestado frente a la casa de Cristina. «No era el lugar a convocar. Por más de que uno esté enojado con una persona en particular porque siente que lidera una agenda que es contraria a lo que uno dice, uno tiene que expresar sus ideas en un espacio neutral, no en el domicilio de una persona. No hace falta».

De todos modos, apuntó contra Cristina Kirchner por el «avance sistemático» contra la Justicia: «Lamentablemente, la vicepresidenta, que es la que está conduciendo el Gobierno, como casi todos pensamos que iba a suceder, tiene una agenda propia, que tiene que ver con sus problemas. Eso hace que ella necesite bloquear, dominar y someter a la Justicia».

Sobre la ampliación de la Corte Suprema, evaluó: «No le veo la utilidad. No es lo que va a resolver el tema. Menos en este momento, hoy la prioridad es, con responsabilidad, terminar de salir de esta pandemia, poner en marcha el país y resolver la angustia de la gente».

Se sintió perseguido por el Gobierno?

Ante la pregunta de si se sintió perseguido por el Gobierno en este año en el que estuvo alejado del poder, contó: «Más vale que sí, es muy cínico todo porque la vicepresidenta se la ha pasado hablando del lawfare, que es la persecución política desde un gobierno, y todas sus causas, salvo la de los cuadernos, se iniciaron cuando ella era presidenta y por dirigentes que ni siquiera eran de nuestro partido, en la mayoría de los casos».

Y lanzó: «Desde que ella es Gobierno, se ha dedicado personalmente, con [Carlos] Zannini, [Ricardo] Nissen, con la fiscal [Gabriela] Boquín, a perseguir a mi familia en el Correo. Han logrado que la jueza [Marta] Cirulli no haga valer los derechos de las partes. Todo esto frente a la pasividad indignante de dos camaristas de reconocida trayectoria, como [Matilde] Ballerini y [María Lila Gómez de] Díaz Cordero que no han parado todos estos atropellos».

«Lo mismo han hecho con causas donde persiguen a los responsables de la AFI en nuestro gobierno en la causa de Lomas de Zamora y Dolores por hechos que no sucedieron ni en Lomas de Zamora ni en Dolores», continuó. «Han hecho de todo. Lo mismo con mi custodia o al allanarme mi casa por una reunión política. ¿Cómo no voy a tener una reunión política como expresidente en este momento? ¿Por qué no allanaron las miles de reuniones políticas que hicieron desde el kichnerismo? Son todos atropellos que me preocupan y ocupan».

Por el contrario, Macri señaló que él no ordenó el espionaje de nadie. «Eso no existió en nuestro gobierno. Nunca existió una orden de hacer ningún tipo de espionaje, de ninguno», empezó diciendo y añadió que, durante su gestión, la AFI había retomado relaciones con los principales organismos de inteligencia del mundo.

El exmandatario subrayó que ese avance «se acaba de incendiar». Y explicó: «Publicaron la lista de todos los acuerdos que teníamos de los agentes de inteligencia que habíamos enviado a trabajar en las cédulas de ellos, porque si uno no trabaja en red en el siglo XXI no puede protegerse de los ataques terroristas que hemos tenido en el pasado. Esta relación se acaba de pulverizar y no sé si alguna vez la vamos a poder recuperar porque, nunca en la historia un gobierno publicó la lista de sus servicios de inteligencia que están en relación con otros países del mundo. Es una locura».

Errores y aprendizaje: «Me equivoqué»

Macri contó que desde que dejó la presidencia reflexionó sobre los errores en su gestión, y volvió a apuntar contra la herencia recibida: «El Estado argentino estaba quebrado. Yo tuve un dilema: decirles esta realidad crudamente a los argentinos o apostar al brote de esperanza y entusiasmo que había nacido. Opté a la segunda y, con el diario del lunes, creo que me equivoqué».

Para él, su gobierno «se quebró» en diciembre de 2017 cuando se votaba la reforma previsional en el Congreso. «El massismo y el kirchnerismo colapsaron la reunión, tomaron la plaza y tiraron 10 toneladas de piedras. Ahí todos entramos en una actitud defensiva y empezamos a tener todo tipo de problemas», recordó. «Eso nos fue apabullando y dejé de explicar lo que pasaba. Recién recuperé la capacidad de comunicarme con las 30 marchas, después de ese histórico 24 de agosto que me vinieron a buscar para que siga. Lamentablemente, ya era tarde».

En línea con esto, consideró que el esfuerzo que hizo, en especial la clase media, no coincidió con lo que ese sector esperaba de su gestión: «Generé una expectativa y no estuve a la altura». Añadió: «Llegamos a las PASO con mucha gente agotada, por lo que venía remando, y sintieron que su presidente se había equivocado el rumbo y que el esfuerzo no demostraba que trepar la montaña llevaba a algún lado. Decidieron volver al pasado y yo entiendo las razones». Macri subrayó que eso lo «llenó de tristeza» porque, para él, «era obvio lo que iba a pasar»: «Volviendo al pasado íbamos a tener más pobreza y más problemas».

Por otro lado, el expresidente sostuvo que «nunca debió haber delegado la negociación política» en figuras como Emilio Monzó o Rogelio Frigerio, de quienes dijo: «Eran mi ala más política, con filo peronista». Según dijo, él priorizó otras cuestiones, pero subrayó: «No es excusa, yo debería haber puesto el foco ahí porque se jugaba mucho con el poder convencer y nosotros nunca llegamos a los acuerdos que necesitábamos para transformar a la Argentina».

«El peronismo está secuestrado por Cristina»

En ese sentido, fue más allá: «Lo tendría que hacer cualquier presidente, pero yo tengo mis dudas de que hubiese obtenido algo mejor que los que estuvieron encargados porque se ve hoy: el peronismo está secuestrado por Cristina Fernández de Kirchner desde hace más de diez años y eso significa que el peronismo fue cooptado por la irracionalidad».

Para Macri, hasta que el peronismo no resuelva esto será muy difícil que se pueda llegar a hacer acuerdos. «Todos esperan que acordemos, pero con la irracionalidad no se puede». En otro tramo de la entrevista, enfatizó al decir que «la esencia» de Juntos por el Cambio es que «siempre estarán disponibles para sentarse a una mesa y acordar». «Por eso no creemos que la grieta sean personas, la grieta son valores. Si los valores están, no hay ningún problema». Tal como remarcó, sobre la base de valores comunes «hay acuerdo en diez minutos».

El opositor dijo que el Gobierno debe entender «que tiene que volver a empezar». «Necesitamos que la Argentina salga de este rumbo que no tiene destino y vuelva al rumbo anterior. La Argentina necesita que lo hagan mejor de lo que lo hicimos nosotros. Siempre hay que mejorar».

Macri comparó a Cristina con Diego Maradona

Siguiendo una alegoría futbolera, Macri reflexionó: «Siempre se ha dicho que Boca es peronista, y eso es mentira. Hay gente de Boca de todos los partidos políticos y de todos los credos religiosos. Con mucho orgullo lo digo. Pero es verdad que Boca es pasional, popular y vehemente como puede ser el peronismo».

Según dijo, cuando llegó a Boca trabajó «en construir un puente que uniera la vehemencia y la pasión con cierta racionalidad» porque «sin reglas el fútbol tampoco funciona». Sobre esto, el exmandatario contó que debió hacer «algo durísimo» para lograr este objetivo: «También era mi ídolo y el de todos los argentinos, pero tuve que sacar a Diego Maradona de Boca, y así se construyó».

Para él, el peronismo debe atravesar un proceso que coincide con ese escenario: «Su desafío es lograr separarse de Cristina Fernández de Kirchner». En ese momento, el periodista le preguntó si estaba comparando a Cristina con El Diez. «En la irracionalidad, no el talento», contestó él. «Necesitamos un peronismo racional, como el del último [Juan Domingo] Perón que vino a construir». Tal como enumeró, tampoco hubo irracionalidad con políticos como Carlos Menem o Eduardo Duhalde. «No se soltaban presos ni se fomentaba la toma de la propiedad privada».

Su futuro político y el de Juntos por el Cambio

Mauricio Macri contó que no extraña el poder y que «no se ve» como candidato para las legislativas del año entrante. «Hoy me siento cómodo acompañando a los que tienen vocación de liderar y ayudándolos a crecer», comenzó. «Veo con mucha alegría el crecimiento y la consolidación de Horacio [Rodríguez Larreta] en su primera experiencia sin estar debajo de un paraguas, en un momento difícil; cómo se consolida Patricia Bullrich en la conducción del partido; sigo apostando fuerte por María Eugenia Vidal; veo liderazgos en todo el país».

Entonces, destacó el liderazgo de Omar De Marchi, Federico Angelini, Alfredo Cornejo, Maximiliano Ferraro, Cristian Ritondo, Mario Negri, Luis Naidenoff, Humberto Schiavoni, de «mucha gente joven que está saliendo». «Hay mucho dirigente valioso con muchas ganas de crecer y de aportarle al país». Tal como definió: «Nuestro espacio siempre creyó en el diálogo y en sumar. Lo único que pedimos es que sea con la Constitución sobre la mesa».

Por eso, sobre las internas en la coalición, aclaró: «Siempre fue un lugar de diversidad. Hay matices, pero en lo que se estaba reclamando hoy en la calle, que son los valores centrales de la república, estamos muy unidos y comprometidos». Para Macri es importante que se sigan consolidando nuevos líderes dentro de ese espacio.

Según dijo, este año fuera de la presidencia le sirvió para «reflexionar y recuperar tiempo para la familia y los afectos». «He podido trabajar en silencio para fortalecer Juntos por el Cambio», lanzó. Y añadió: «Veo la angustia, la destrucción de empleo y de vidas, y eso me genera mucha tristeza».

Pobreza y deuda

Más adelante, Macri evaluó su gestión como «insuficiente» al señalar que terminaron el Gobierno «con el mismo nivel de pobreza que habían heredado». «Llegamos al mismo lugar, así que para mí fue una enorme frustración. Habíamos construido sobre pies de barro».

El expresidente aprovechó la ocasión para criticar a quienes apuntaron a su gestión por la deuda: «Quiero aclarar todas las mentiras que dice el Gobierno y el Presidente: 2 de cada 3 dólares que nuestro gobierno tomó fueron para pagar deudas de la gestión anterior y el otro dólar fue para financiar el déficit, que lo genera el presupuesto. El Congreso es el que aprueba el presupuesto y en mi Gobierno el kirchnerismo tenía mayoría en el Congreso y siempre aprobaron presupuestos que no tenía recursos suficientes. Me la pasé diciendo que bajemos el gasto».

Tal como sostiene Macri, una de las cuestiones clave es la solidez de la moneda y, por lo tanto, es necesario generar acuerdos que potencien la solvencia del peso. «Seguimos creyendo que hay una cuestión mágica que nos va a salvar. Somos un país con magia, único e increíble, y por eso amo a este país y voy a luchar hasta el último día de mi vida por este país y por los argentinos, porque les tengo una fe enorme, pero estos talentos no nos eximen de trabajar y cumplir esos compromisos».

«Tenía esperanza de que el kirchnerismo hiciera algo distinto»

El expresidente consideró que el mayor problema del Gobierno es la falta de confianza. «Todos teníamos esperanzas, y yo también la tenía, de que el kirchnerismo iba a demostrar un aprendizaje y que iba a ser algo distinto», comenzó. Sin embargo, remarcó que con las decisiones que tomaron, en especial en cuanto «al ataque al sistema institucional», destruyeron la credibilidad.

Por el contrario, sostuvo: «Uno puede cometer errores, como cometió mi gobierno en lo económico, pero todos los días consolidábamos un poco más las instituciones, el funcionamiento transparente del Estado, el expediente electrónico, las compras online, la Oficina Anticorrupción, la UIF (Unidad de Información Financiera), la AFIP, y los jueces independientes».

De esta manera, puntualizó: «Sin un presidente que defienda la Constitución no hay futuro. La principal tarea como presidente de la república, durante mis 4 años, fue defender la Constitución Nacional. Es lo que la gente pidió hoy en la calle, porque defiende sus libertades y contiene el abuso de poder».

La llamada telefónica con Alberto Fernández

Consultado por el contacto telefónico que mantuvo con Alberto Fernández y el hecho de que su sucesor dijo que Macri le sugirió que dejara «morir a los que tuvieran que morir», dijo: «Es lamentable lo que dijo el Presidente. Yo lo que dije desde el primer día, y lo sostengo, es que había que tener un equilibrio entre la prevención sanitaria por el coronavirus, la salud mental de la población, el daño a la salud física y la salud laboral».

Qué camino hubiera tomado él ante el coronavirus

Para el expresidente el camino a tomar era «confiar en los médicos y en la responsabilidad social de la gente». Así dijo que él hubiera tomado un camino similar al que lideró Lacalle Pou en Uruguay. «Hay que ser respetuoso de las libertades de la gente».

«Hoy finalmente lo dice la OMS, uno sabe el daño que hace la cuarentena, pero no se tienen en claro los beneficios de la cuarentena. Uno cree que encerrando a la gente logra contener la infección, pero no lo sabe. Lo que sí se sabe es que tiene que tener un sistema de salud que esté listo y que la demanda no lo supere», evaluó.

El exmandatario siguió enumerando cuáles son, a su criterio, las claves: «La responsabilidad social, la distancia, mantener fuerte el sistema inmunológico y para eso es elemental tomar sol, hacer ejercicio y otras cosas que fueron limitadas en estos meses. Ha sido muy dañino».

Macri resaltó que «todos los dirigentes de Juntos por el Cambio han luchado por mantener sus localidades lo más en funcionamiento posible», pero apuntó: «El gobierno nacional ha tomado una actitud de miedo, mezclada con autoritarismo, muy complicada, y hoy estamos sufriendo las consecuencias».

Y agregó: «La gente está muy angustiada, y yo lo comparto. Me entristece mucho que los jóvenes digan que se quieran ir del país, pero ellos no se quieren resignar a la mediocridad y quieren tener una oportunidad de progresar. Les tenemos que dar esa oportunidad porque los necesitamos».

Su salud: «Quizás no contaba el cuento»

Según dijo, es tal «el miedo [al contagio] que le inculcaron a la gente», que muchos le decían que no se fuera a hacer el control. «Si yo suspendía mi chequeo y lo hacía el año que viene, tal vez yo ya tenía ese tumor bastante grande que me sacaron, era maligno, hacía metástasis y no contaba el cuento».