Por qué conseguir turno con el odontólogo es casi una misión imposible en la ciudad

Por qué conseguir turno con el odontólogo es casi una misión imposible en la ciudad

Los consultorios se convirtieron en lugares nuevos incluso para los pacientes frecuentes: los que siguen las normas de la Asociación Odontológica Argentina cuentan con mamparas entre la recepción y la sala de espera, que tampoco existe más como tal. Sólo se ingresa cuando es el momento de ser atendido. Desaparecieron las revistas, los dispensers de agua y café. En el baño hay carteles que dicen que está prohibido lavarse los dientes. Los pacientes tienen que concurrir con los dientes lavados de la casa.

Tras haber sido exceptuada la actividad de la  obligatoria, los odontológos reclaman llegar a un acuerdo entre las distintas agrupaciones del sector y piden que se delimiten precisiones sobre su trabajo en este momento, ya que creen que no están dadas las condiciones necesarias para atender en medio de la pandemia.

Es una de las tareas médicas más expuestas a la propagación del Por la estrecha cercanía y los instrumentos que se usan, tanto los dentistas como los pacientes corren riesgo de contagiarse fácilmente. Hasta hace unos días, la atención estaba limitada solo a urgencias, pero ahora se amplió a turnos programados.

Con la flexibilización de las restricciones, la polémica se trasladó a quién paga el gasto de los kits de protección que deben emplearse ahora, cuyos precios oscilan entre los $ 1500 y $ 2500. «Algunas prepagas y obras sociales informaron a los prestadores que les reconocen aproximadamente $ 800, como OSDE. Es decir, apenas un porcentaje del valor total. Otras todavía no emitieron ningún aviso», dice un odontólogo que tiene su consultorio en Recoleta.

Se consultó a las autoridades de la Cámara de Entidades de Medicina Privada de la República Argentina (Cempra), que nuclea a las prepagas, sobre el conflicto con los odontólogos. Su presidente, Ricardo Lilloy, explicó: «Se trata de un conflicto real. Se modificaron sustancialmente las condiciones de atención y los aranceles pactados no contemplan estos costos. Tenemos que acordar nuevos aranceles».

El protocolo del Ministerio de Salud establece que sólo pueden atenderse urgencias y define cuáles son las prácticas: en la lista se enumeran situaciones en las que exista dolor, infección o una patología de base para la que la infección represente un riesgo. «Todas las otras prácticas odontológicas no incluidas en el listado precedente son consideradas de rutina, y no se clasifican dentro de las emergencias o urgencias», se establece. Sin embargo, una cosa es lo que los odontólogos entienden por urgencia y otra la que los pacientes creen que requiere atención inmediata.

Desde OSDE, una de las empresas de salud más grandes del país, aseguraron  que “la atención es estrictamente por turnos para casos que no puedan diferirse. Se reconoce un valor (además del valor de la práctica realizada) por el uso del material de protección que es el recurso crítico que se debe usar racionalmente. Algunos por ahora no van a abrir sus consultorios. La decisión de atender o no es propia del profesional y la respetamos”.

Adrián Sasse, gerente general de Swiss Medical detalló que “los seis centros de guardia y emergencias odontológicas están atendiendo todas las especialidades sin turno, con un proceso de atención que asegura que no haya más de dos pacientes en la misma sala de espera, respetando el distanciamiento, alternando los consultorios para su correcta desinfección entre cada pacientes y con todos los recaudos de bioseguridad que rigen a la fecha”. No brindaron detalles sobre la cobertura a los profesionales de cartilla que no trabajen en centros exclusivos de esa compañía.

Odontología sin cobertura?

Integrantes del sector estiman que la atención odontológica en el futuro cercano pueda quedar por fuera de las coberturas médicas y obras sociales o bien implique un copago por parte del paciente cada vez que se vaya a atender. Desde Cempra explican que entre las empresas de medicina y los odontólogos existe una especie de paritaria. «Ayudaría mucho que se avance desde la Superintendencia de Servicios de Salud en fijar aranceles mínimos, contemplando los nuevos costos adicionales que los odontólogos marcan en unos 2000 pesos», apunta Lilloy, el presidente. Los nuevos costos también están afectando a otras especialidades, añade.

La pandemia de coronavirus Covid-19 dejó sin atención odontológica a gran parte de la población . Si bien hace más de un mes el gobierno nacional habilitó la atención en consultorios, los especialistas se niegan a atender, en su mayoría. Son una de las profesiones de mayor riesgo: según la Organización Mundial de la Salud, las chances de contagio son del 95% ya que al trabajar dentro de la boca, los odontologos están en contacto con la saliva. Además, el instrumental que se utiliza genera aerosoles que pueden diseminar el virus por todo el consultorio. Por eso, el protocolo del Ministerio de Salud y el de la Asociación Odontológica Argentina limita las prácticas que se pueden hacer en los consultorios a la atención de urgencias en la Capital y el Gran Buenos Aires. En esos casos, se extreman las medidas de protección, tanto para el odontólogo como para los pacientes. Si no se tomaran esos recaudos, los dentistas podrían convertirse en vectores, es decir, transmisores de la enfermedad.

La dificultad en conseguir un turno para odontología durante la cuarentena significó que la guardia de la Facultad de Odontología, que siguió atendiendo durante todo este tiempo, haya tenido un incremento importante en la demanda. «Llegan pacientes que nos cuentan que peregrinaron por todos los consultorios y que nadie los quiere atender. Incluso algunos de los que tienen las prepagas más caras y de los mejores planes de cobertura», explica Pablo Rodríguez, decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires. Durante la cuarentena ya se atendieron más de 5500 pacientes.

El problema, agregan otros odontólogos consultados, es que los insumos y los kits de seguridad, que antes se usaban solo para cirugías, ahora deben usarse para todas las atenciones y no es posible absorber esos costos con el pago de las obras sociales.

Algunas obras sociales y prepagas informaron a sus prestadores que les abonarán de 800 a 1.500 pesos por la cobertura de los Elementos de Protección Personal (EPP). Los odontólogos consultados explicaron que desde ahora deberán usar un tipo de atuendo semejante al que se estila en las cirugías.

Esto es, cofia en la cabeza, doble barbijo quirúrgico (o N95, aunque no se consigue), antiparras y esas máscaras tipo “soldador”, que hoy debería utilizar todo profesional de la salud en contacto con potenciales infectados de coronavirus. Además, botas de friselina, el tradicional ambo y dos camisolines: uno para él y otro para el paciente.