Caída de monedas emergentes tras devaluación del yuan

Caída de monedas emergentes tras devaluación del yuan

China dejó el lunes que el yuan se debilitara por debajo de las 7 unidades por dólar, tocando un mínimo de 11 años, en un momento que la escalada de la guerra comercial entre Washington y Pekín agitaba a los mercados cambiarios.

El desplome se produjo después de que Pekín dijo que responderá a la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles del 10% a importaciones chinas por valor de 300.000 millones de dólares, poniendo fin a un mes de tregua comercial.

La devaluación del yuan impactó este lunes en los mercados emergentes y el dólar se disparó a nivel local un 1,7% o 79 centavos para cerrar a $46,68, cerca de su récord en bancos y agencias de la city porteña, según el promedio.

Con venta de contratos a futuro, y una nueva suba de la tasa, el Banco Central intentó suavizar el ajuste de la divisa, a menos de una semana para las elecciones primarias.

De esta manera, el billete verde alcanzó su valor más alto desde el 26 de abril último, cuando cerró a $46,90, su récord nominal histórico.

El alza del minorista se dio en sintonía con el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), donde el dólar trepó 1,9% o 84 centavos a $45,49,en medio del derrape de las monedas emergentes tras la devaluación del yuan y ante la incertidumbre electoral que afecta al mercado local antes de las PASO.

Esto se dio mientras los principales indicadores bursátiles estadounidenses sufrieron marrcadas desmejoras: el Dow Jones perdió 2,9%; el Nasdaq 100 bajó 3,5%; y el S&P 500 descendió 3%.

En el Banco Nación, en tanto, la moneda de EEUU aumentó 80 centavos a $46,40, mientras que en el canal electrónico se consiguió a $46,35. A su vez, en entidades financieras de la city porteña el billete marcó un máximo de $46,90.

“A tono con lo sucedido en el resto de los mercados internacionales, el dólar comenzó la semana previa a las PASO con fuerte suba en el mercado local, como consecuencia de las derivaciones de la decisión china de devaluar su moneda”, explicó Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.

Y destacó que «las ventas del Central en los mercados de futuros fueron nuevamente la herramienta utilizada para suavizar la curva del ajuste, sin interrumpir la tendencia alcista que se impuso en todo el mundo».

A su turno, el economista Gustavo Ber consideró que «el hecho de que la divisa a nivel local acompañe de cerca la dinámica de las monedas emergentes resulta aceptable y se debe a que el Central sigue muy activo en las intervenciones en los futuros y en la decisión de seguir validando una mayor tasa en la Leliq”.

No hay que perder de vista que para los mercados internacionales vienen de una semana turbulenta en la que la Reserva Federal recortó sus tasas de interés por primera vez desde el 2008 y la guerra comercial entró en una nueva fase tras un tuit del presidente Donald Trump en el que anunció sus planes de imponer más aranceles a importaciones chinas desde el 1 de septiembre.

Los precios mínimos de hoy se anotaron nuevamente con la primera operación pactada, en los $45,19, 54 centavos arriba del final previo.

Como es habitual, la autoridad monetaria efectuó, por cuenta del Ministerio de Hacienda, tres subastas de venta en contado por un total de u$s60 millones.

Sin embargo, la demanda por cobertura se mostró muy activa y derivó en subas escalonadas del tipo de cambio mayorista, superando con relativa facilidad los niveles alcanzados hasta el final del viernes pasado.

La intensidad de la demanda se acentúo sobre el final del día, haciendo que los precios tocaran máximos en los $ 45,53 en la última media hora de operaciones.

El volumen total operado en el mercado de cambios fue de u$s747 millones, un 18% menos que el viernes.

Las acciones de las empresas argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York se derrumbaron hasta más de 7% este lunes, en medio de un complejo clima financiero internacional por la devaluación del yuan chino, que recrudeció la disputa comercial entre Pekín y Washington.

El dólar cayó un 0,6% frente a una cesta de seis destacados rivales, a 97,524. Frente al euro, perdió un 0,9%.

A nivel regional, el dólar escaló un 1,4% en Brasil, mientras que en Chile se disparó un 1,5%, y en y México un 1,3%.

El yen, moneda a la que recurren los inversores en tiempos de aversión al riesgo, trepó a su mayor nivel desde enero. La divisa japonesa subió un 0,59% a 105,95 unidades por dólar .

Tasa de Leliq sigue en alza
El Banco Central convalidó una nueva suba en la tasa de las Leliq (Letras de Liquidez) de 58 puntos básicos respecto del viernes, al finalizar a 61,589%. El total adjudicado fue de $257.062 millones por debajo de los vencimientos por $ 279.397 millones, con lo que a partir de esta operatoria se generó una expansión de liquidez de $22.335 millones.

En la primera licitación del día a siete días de plazo, el BCRA convalidó una tasa promedio de corte que se ubicó en 61,377%, con un monto adjudicado de $149.732 millones.

Mientras que en la segunda, el monto adjudicado fue de $107.330 millones, a una tasa promedio de corte de 61,883%, siendo la tasa máxima adjudicada de 62,1900% y la mínima 61,3%.

«Con esta segunda expansión consecutiva del mes, la base monetaria terminaría 0,9% por encima de la meta bimensual. Esto significaría que el BCRA va a aceptar tasas crecientes en lo que resta de agosto», remarcaron desde Portfolio Personal.

Asimismo, en el mercado informal el dólar blue trepó 70 centavos a $46,60, de acuerdo al relevamiento de este medio en cuevas del microcentro porteño. De esta manera quedó por debajo del dólar oficial. En tanto, el contado con liqui escaló 71 centavos a $45,75.

En el mercado de dinero entre bancos, el call money operó en el entorno del 59%.

En el ROFEX se operaron u$s1.179 millones, un 22,6% más que el viernes. “Durante la jornada el BCRA continuó con intervenciones en algunos plazos, aunque cuando se corría, los futuros nuevamente retomaban el camino alcista”, destacaron desde ABC Mercado de Cambios.

En tanto, los plazos más cortos concentraron más del 60% del total operado. Los precios finales para los meses de agosto y septiembre, terminaron operándose a $47,08 y $49,199; con tasas del 49,07% y 53,14%. Los plazos mostraron subas del 1,5% o 70 centavos aproximadamente.

Las reservas del Banco Central cayeron este lunes u$s519 millones hasta los u$s67.036 millones, en gran parte, producto de la devaluación del yuan chino.

El riesgo país de la Argentina saltabó casi 9% este lunes y superó nuevamente los 900 puntos básicos, en medio un clima financiero internacional adverso para los mercados emergentes, por una mayor aversión al riesgo tras la agudización de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China.

La devaluación del yuan de ayer produjo para el país una pérdida automática e inoportuna por unos u$s519 millones de dólares. La obligada posición en la moneda china, fruto de los sucesivos “swaps” que el país viene renovando desde 2014, hicieron que a la actualidad un tercio de las reservas del Banco Central esté nominada en esta moneda y, por eso, hubo consecuencias indeseadas en los activos financieros de la entidad. En total, hasta el viernes, la cantidad nominada en yuanes llegaba a los 18.600 millones de dólares, dinero que ayer cayó el 1,3% sin que desde Buenos Aires se pueda hacer algo para evitarlo. Igualmente, por la manera en que está diseñado, aún resulta un mecanismo más que útil para mostrar al mercado, ya que para la entidad que maneja Guido Sandleris se trata de un activo financiero de libre disponibilidad. Esto es, podría utilizarlos en el momento adecuado para intervenir en el mercado cambiario local. Si bien desde el 29 de abril el BCRA tiene herramientas más aceitadas y efectivas (los u$s9.000 millones habilitados por el FMI), el arma del “swap” chino siempre está vigente.

HISTORIA DE UN CUENTO CHINO ARGENTINO CON AXEL
Como casi todos los acuerdos monetarios a los que llega el país, la habilitación de este instrumento también es polémica. Un “swap” es un mecanismo por el cual Argentina y China se comprometen a habilitar eventualmente el cambio de divisas, sin la intervención de terceras monedas; en este caso, el dólar. El aporte de capital lo hace el Banco Central de China, bajo la certeza de que los yuanes originales serán eventualmente utilizados. Mientras tanto, hasta que se ejecute el cambio, quedan como libre disponibilidad del depositante: el BCRA. La idea china fue otorgar este dinero en cuotas, como garantía para el intercambio financiero entre los dos países para la construcción de las grandes obras en el país comprometidas con el país asiático; fundamentalmente la represa Condor Cliff (ex Cepernic-Kirchner); un proyecto que en algún momento el Gobierno de Mauricio Macri prometió clausurar pero que, precisamente por la vigencia del “swap” decidió mantener vigente.

El primer acuerdo de este tipo fue firmado en 2009 durante la presidencia de Martín Redrado en el BCRA, para reforzar los resguardos ante eventuales crisis internacionales y cuando las reservas alcanzaban el record del 15% del PBI. En total el acuerdo cerrado fue por unos u$s10.200 millones a tres años, con la opción de extender el plazo. Redrado lo negoció con su par chino, Zhou Xiaochuan, para acordar un intercambio de monedas que ambos países pudieran pedir uno del otro y que luego deberían ser repagados. Los permisos de operatoria para el BCRA eran amplios. Se podían convertir los yuanes en dólares en los mercados internacionales, o directamente utilizarlos para el intercambio bilateral. O, en su defecto, mantenerlos como parte de las reservas nominados en la moneda norteamericana. Sin embargo, con el tiempo, el instrumento comenzó a desdibujarse.

EL segundo movimiento con China se activó en el tercer trimestre de 2014, durante la gestión de Axel Kicillof en Economía y de Juan Carlos Fábrega en el BCRA, por unos u$s3.800 millones, transferidos en el último trimestre de ese año. La novedad de esa operación fue que se justificó bajo el comienzo de las obras para el levantamiento de la represa santacruceña Cepernic-Kirchner que la constructora china Gezouba había ganado en licitación en sociedad con la local cordobesa Electroingeniería. El acuerdo total fue por unos u$s11.000 millones, en liquidaciones sucesivas dependientes del avance de las obras. Durante el primer semestre de 2015 se concretó un nuevo desembolso por unos u$s3.700 millones, completando hasta ese momento un total de u$s6.500 millones. El dinero proveniente de China había llegado en un momento justo para apoyar los últimos tramos del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando la falta de dólares y el ostracismo en los mercados internacionales ya era preocupante. Las reservas rondaban los u$s30.000 millones, y las posibilidades de la Argentina de recurrir a los mercados financieros internacionales a tasas razonables eran nulas. El acuerdo de renovación del “swap” con China, llegó en un momento ideal para poder sostener las reservas y hacer frente a eventuales corridas antes del final del Gobierno kirchnerista. Para finales de 2014, unos u$s3.000 millones del acuerdo ya se habían utilizado. De hecho, unos u$s2.000 millones provenientes de este financiamiento, se utilizaron para cancelar el pago final del Boden 2015.

Vino entonces el cambio de gobierno, y la decisión de Mauricio Macri de revisar el contrato de Gezhouba para construir la represa aún llamada Cepernic- Kirchner. La primera y pública decisión del actual Gobierno fue la de congelar la obra, bajo sospechas de corrupción y de impacto ambiental negativo. Sin embargo, hacia julio de 2016, desde Beijing le recordaron a Buenos Aires que parte del dinero para la obra ya había sido gastado (y no precisamente para avanzar con la represa), con lo que de levantarse el proyecto, el dinero debía ser devuelto. Fue así que se “renegociaron” las condiciones del “swap”; la obra volvió a la vida con otro nombre (en adelante se llamaría Condor Cliff), y el “swap” se reactivaría. Se renovó el mecanismo por unos u$s11.000 millones con una vigencia de tres años más, con lo que las reservan en yuanes llegaron a unos u$s8.000 millones. El año pasado volvió a negociarse con Luis Caputo al frente del BCRA, con un nuevo desembolso sucesivo por unos u$s10.000 millones, dinero que ahora es el que refuerza las reservas del BCRA, pese a la devaluación de ayer. Por ahora no se destina a la obra de Santa Cruz, que está basicamente paralizada.