Que pasa después del 17 de julio

Que pasa después del 17 de julio con la caída de la economía apura al Gobierno para flexibilizar la cuarentena

Alberto Fernández empezó a flexibilizar su discurso público, y privado, cuando habla sobre el aislamiento social, recategorizar oficialmente como «estricto». El límite a esa política es el 17 de julio.

En declaraciones a los medios, Fernández admite ahora que el confinamiento más estricto que impuso en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) el 1º de julio dio «muy buenos resultados, porque lo que buscamos es que pare la circulación de gente». Si se le pregunta si continuará con este plan más allá del 17, responde que dependerá de los resultados de las estadísticas sobre los contagiados por la peste que se conocerán en los próximos días.

Según fuentes de la Presidencia, del Ministerio de Salud, de intendentes y de funcionarios porteños, ese muestreo generó que Fernández se adelantara a insinuar que el aislamiento social se flexibilizaría. Ese anunció sería acompañado por un nuevo discurso comunicacional en el que intentará instalar la idea de que se instrumentará un programa pospandemia: los anuncios sobre nuevos planes de reactivación para el mundo laboral y productivo serán claves en los discursos de los voceros de la Casa Rosada.

Pero en ese panorama la inquietud por lo económico va tomando un protagonismo dramático.

En el informe las preguntas sobre cuáles deberían ser las medidas más urgentes para minimizar la crisis dieron estos resultados: para el 38% el Estado tiene que instrumentar ayudas a los comercios y las empresas dañadas por la cuarentena; el 30,2% aseguró debería prestar atención primero a los más necesitados; el 17% mencionó al «control de la inflación», y sólo un 9,2% prioriza un acuerdo por la deuda. Un 5,6 por ciento no supo qué responder.

A pesar de que funcionarios de rangos menores de la Gobernación bonaerense y de la Jefatura Porteña suelen criticar las políticas sanitarias de uno u otro distrito, se informó de modo oficial que este lunes se van reunir Kiciloff y Rodríguez Larreta.

El jefe porteño fue el primer en dejar trascender que, siempre de acuerdo la evolución de los contagios por Covid-19 en su distrito, flexibilizará la cuarenta obligatoria, e incluso la idea de su equipo de Salud es, en un tiempo breve, poner fechas límites para levantar la cuarentena para diferentes actividades comerciales puntuales, o para esparcimiento personal.

Las encuestas que manejan en la Capital Federal no difieren demasiado del informe que se analizó en la Quinta de Olivos.

Según fuentes oficiales, alrededor del 60% de los porteños está de acuerdo en cumplir una cuarentena, pero ese porcentaje baja de modo notable cuándo esos mismos encuestados se muestran a favor de que se flexibilice el confinamiento para abrir la economía.

Un 30% de los habitantes del AMBA -según la encuesta- pide que el aislamiento se levante de modo total de inmediato. No pasará.

En la provincia de Buenos Aires, las pymes y comercios que debieron cerrar cuando se anunció la cuarentena «estricta» es muy probable que tras el 17 de julio puedan volver a atender al público.

El gobernador Kiciloff fue informado por buena parte de los intendentes del primer y segundo cordón que la situación social provocada por el aislamiento llegó a un límite entre sus gobernados.

A pesar de que en muchos municipios los contagios de Covid-19 subieron y el nivel de ocupación de camas de terapia intensiva para enfermos de esa peste es muy alto en algunos distritos, en general en la mayoría aun se cuenta con la capacidad de atender a nuevos contagiados.