Ojo con las facturas de servicios públicos, otra vez golpe al bolsillo de las grandes empresas

Ojo con las facturas de servicios públicos, otra vez golpe al bolsillo de las grandes empresas

La Cuarentena está provocando un descalce entre las facturas de servicios públicos y el consumo real de los usuarios, tanto residenciales como no residenciales, pues si bien las empresas del sector quedaron incluidas como actividades esenciales, no pasó lo mismo con una de sus funciones; la lectura de medidores.

Los lecturistas quedaron en sus casas o en otras tareas dentro de las empresas, que empezaron a facturar en base estimaciones de consumo aplicando los reglamentos de servicio dispuestos por los entes reguladores, como el Enargas (Ente Nacional Regulador del Gas) y el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad).

Y empezaron a surgir problemas, en especial con dos tipos de usuario: los residenciales “nuevos” (menos de un año viviendo en la unidad de consumo) y los comercios y empresas “no exceptuados”, es decir que no pueden mantener su actividad durante la cuarentena.

En situaciones de fuerza mayor los reglamentos habilitan a las empresas a facturar hasta tres veces al año en base a “estimados de consumo”. En el caso del gas, se promedian los volúmenes de consumo del mismo período de los dos años previos y se aplica la tarifa vigente.

Para quien no vivía antes en la unidad, ese método puede dar un estimado de consumo mucho más alto si se trata de una unidad antes desocupada o más bajo o más alto en caso de una unidad que antes ocupó otra persona. El caso es aún más claro para comercios y pymes. Un restaurante, un gimnasio o un local de venta de ropa cerrado recibe así una factura basada en un promedio muy superior al consumo en cuarentena, que puede ser próximo a 0.

Enargas, bajo la intervención de Bernal, un funcionario muy próximo a la vicepresidenta  Kirchner,, dispuso, por resolución, que durante la vigencia de la cuarentena los prestadores “podrán” tomar el estado del medido bajo declaración jurada del cliente, posibilidad que ya existía y que pocos clientes usaban, en la medida que no tenía carácter de DDJJ.

La misma resolución señala que las diferencias se dan más en sectores no exceptuados, pero también alcanzan a sectores exceptuados que pueden trabajar pero lo están haciendo por debajo de su capacidad o de la tendencia histórica.

El organismo decidió que “las diferencias en la facturación a favor del usuario, producidas como consecuencia de lecturas estimadas en facturas emitidas con consumo excesivo respecto del consumo real, deberán ser reintegradas en la/s factura/s siguiente/s”. La medida alcanza “a todos los usuarios No Residenciales y aquellos Residenciales que son nuevos en el servicio, que no posean registros históricos de consumo o con datos de consumo menores a un año”.

Di Lazzaro, gerente de Relaciones Institucionales de Metrogas, señaló que la empresa hace los estimados de consumo siguiendo el reglamento del Enargas y que si bien en algunos casos eso no refleja la realidad, la empresa ya aplicaba el criterio de que si una estimación supera el consumo real, la diferencia se acredita al usuario en el siguiente período.

El gerente de prensa de Edenor, remarcó que la distribución eléctrica “es 100% regulada” y si bien puede haber algunos casos con diferencias importantes, son los menos.

El consumo eléctrico tiene menos variación estacional que el de gas. Para residenciales se estima un promedio del consumo del último año. Y para comercio y producción, dijo Mirabelli, se hicieron “cálculos mucho más generosos, teniendo en cuenta que no hay actividad”.

En Edesur, Alejandra Martínez, directora de Comunicación de Enel Argentina, reiteró que la lectura de medidores no es una actividad exceptuada, pero que antes de facturar están llamando a las pymes para saber si están abiertas o cerradas y para empresas grandes tienen lectura a distancia. Además, dijo, dan por válidas las fotos de lectura que envían los clientes y otorgan planes de pago a quienes tienen problemas para abonar.

Las diferencias entre estimado y consumo real en la mayoría de los casos probablemente favorezcan a la mayoría de los usuarios residenciales, que ahora están más en sus casas, cocinando y usando el horno y tomando mate más de lo habitual. Pero nosotros no creemos que esto sea así en todos los casos, ya que cientos de miles de personas médicos, cajeros de supermercados y todos los rubros exentos están utilizando la misma cantidad de luz, agua y gas que siempre…