El dólar seguirá subiendo si sigue la fuga de capitales

El dólar seguirá subiendo si sigue la fuga de capitales. La disparada nuevamente del dólar, contrajo el mercado argentino en muchos aspectos, desde la paralización en las concesionarias de autos hasta la venta de inmuebles que se vieron sacudidas frente a un dólar que no se sabe hasta cuanto llegará, a pocos días del comienzo del mes de abril 2019.

El dólar sigue reptando y la tasa de interés en niveles estrafalarios. Todo va en la misma dirección. Hay causas estructurales y coyunturales, se atacaron muchos problemas, pero las subas ponen muy nervioso al mercado y se vive incertidumbre.

La inflación en el mes de marzo sería del 4% y rondaría el 10% para el primer trimestre. Se están utilizando todas las herramientas monetarias para detenerla. Sin embargo, el resultado no se ve en lo inmediato. La circulación monetaria está congelada, representa solo el 6% del PBI y no hay registros de niveles tan bajos de dinero en la calle.

La tasa de interés de política monetaria se ubica por encima del 67% anual y está representada por las Leliq. Sin embargo, la tasa de plazo fijo no pasa del 45% anual. Estos instrumentos están muy bien remunerados, la inflación para todo el año 2019 se espera en el 38% anual. La mediatización de la tasa de Leliq hace que los inversores se vean con las manos vacías cuando hacen un plazo fijo y ante esta situación compran dólares.

Desde que Macri asumió como presidente, se fueron capitales por u$s 105.488 millones y el endeudamiento creció en u$s 110.509 millones. Una ecuación extremadamente desfavorable para el país.

El gobierno de Macri no recibió las inversiones necesarias para que la economía crezca, entre 2018 y 2015 el PBI cayó el 2%, y la inversión estuvo ausente. Los capitales privados fugaron más de U$S 100.000 millones, y la deuda creció en más de U$S 100.000 millones para honrar deudas impagas del anterior gobierno, financiar el déficit fiscal e iniciar un plan de obra pública. Todo esto no contagió al sector privado, y el resultado es un país cuyos indicadores macro son similares a los del año 2015.

El BCRA pudo recuperar reservas reales, pero de ningún modo pudo contener la suba de precios en la economía, que aumentaron no por un mal manejo monetario, el problema es que la lluvia de inversiones nunca llegó, y quedaron con paraguas en la mano y tiempo seco.

Sin inversión es imposible tener una inflación baja y un tipo de cambio estable. El Gobierno no solo no logró seducir a los inversores del exterior, los inversores locales sacaron sus dólares de Argentina. Atravesamos una gran crisis de confianza, la proximidad de las elecciones con competidores y planes tan opuestos no hacen más que exacerbar la volatilidad del dólar en el mercado.

El tipo de cambio no debería subir porque estamos frente al ingreso de dólares de la cosecha y la llegada de fondos frescos del FMI, sin embargo, si los argentinos siguen fugando capitales, la suba del dólar está asegurada.

Confían que en mayo el mercado se estabilizará El Gobierno reconoce que hay una severa crisis de confianza en la estrategia de estabilización, pero se confía en que llegarán los dólares y se podrá controlar la política cambiaria.

Se asume que este primer trimestre del 2019 es el segundo peor momento económico de toda la gestión de Mauricio Macri, luego del período septiembre- octubre del año pasado. Y que hay algo de culpa en que la situación se perciba como negativa. En primer lugar se reconoce que el país será siempre más castigado que cualquier otro emergente cuando haya movimientos internacionales fuertes. Es lo que sucedió ayer, en una jornada inaugurada con la decisión del gobierno turco de imponer controles de capitales, seguido por la polémica en Brasil por las limitaciones que el Congreso impone a la reforma previsional que impulsa Jair Bolsonaro y que provocó la amenaza de renuncia del ministro de Economía Paulo Guedes. Ambas situaciones internacionales derivaron en una nueva crisis para las monedas emergentes, donde el país (sin que haya mediado ninguna novedad local) se contagie y sufra más que ninguna otra la salida de la moneda local a favor del dólar. La mala percepción sobre el corto plazo de los inversores internacionales del mercado de capitales y su decisión de salida a cualquier precio, provocaron el sufrimiento del peso local; y su devaluación de ayer de 2,86%. Sobre este punto, dentro del Gobierno hay una mirada algo optimista. Con el listado de los compradores de dólares de las últimas cinco jornadas sobre la mesa (especialmente las últimas tres), afirman en despachos de la Casa de Gobierno que los que se están yendo del mercado local son fondos de inversión de alto nivel especulativo que ingresaron con el dólar deprimido del período mediados de enero y comienzos de febrero. Y que, en consecuencia, su salida serviría para limpiar el mercado de demanda de dólares locales. Se aseguraba en el equipo económico, que la huida de este tipo de inversores era esperada para antes de las elecciones; pero que, ante el panorama internacional y local (y luego de haber hecho una buena diferencia en pesos), decidieron adelantar la decisión de salida y dolarizar sus posiciones previa transferencia de ganancias al exterior. Según la interpretación oficial, cuanto antes se libere el mercado argentino de estos operadores, más cerca estará la tan ansiada estabilidad cambiaria. Hay otro dato que se aporta desde el oficialismo: los particulares casi no participaron de las últimas corridas contra el peso, por lo que se supone que el proceso dolarizador de esta parte de la sociedad demandante de divisas estaría ya casi al límite. La soledad con la que operaron las casas de cambio demostrarían esta tesis. Por el lado de las grandes empresas, se asegura en el Gobierno que tampoco estarían en una posición de alta demanda de divisas; ya que, se supone, estarían más interesadas en las colocaciones a plazos en pesos a la espera de tener que liquidar aumentos salariales en moneda local, que de demandar dólares caros que luego deberán vender ante la seguridad que, recesión mediante, la llegada de pesos desde el mercado interno se verá más que limitada.

En medio de estas especulaciones sobre la demanda de dólares y sus actores en el mercado; desde el Gobierno se confía en la doble gran apuesta de abril. Por un lado, se insiste hasta el infinito, que desde la semana próxima llegarán los dólares. Primero, lentamente, los de las primeras liquidaciones de la cosecha; luego los del FMI y finalmente los provenientes del resultado positivo entre importaciones y exportaciones. Y que este aumento en la oferta de divisas, hacia mayo, se convertirá en una realidad sólida que le proporcionará al Gobierno armas que hoy no tiene para combatir la defensa de la estabilidad del tipo de cambio. Se reconoce que en el mientras tanto la situación parece complicada y que el contexto internacional y local no ayudan. Y, se habla y protesta todo el tiempo, por el regreso del “dólar histeria” en el país; algo que en Argentina es un insumo básico del comportamiento del mercado cambiario. Cualquiera que quiera gobernar el país y manejar su economía, debe aprender a convivir con esto.