Cepo obligó al Central a emitir 33.000 millones de pesos

La implementación del cepo cambiario cerró el drenaje de divisas que venía sufriendo el Banco Central y le permitió ahorrarse unos U$S900 mensuales entre mayo y diciembre del año pasado.

Los datos fueron calculados por la consultora AMF, en un trabajo titulado “¿Qué hubiera pasado si… ‘el cepo cambiario’ no se ponía en práctica…?”. Según el estudio, las restricciones al dólar dotaron a la entidad presidida por Mercedes Marcó del Pont de $4.100 mensuales, que desde que se inició el cepo y hasta fin de año se transformaron en $33.000 millones de pesos volcados al mercado que de otra forma no hubieran visto la luz.

Esta cifra representa 15 puntos porcentuales de los 40 en que se vio incrementada la base monetaria en el 2012. Es decir, de no haber mediado este mecanismo, el crecimiento de esta variable hubiera cerrado en un 25%.

Para AMF, más allá de los dolores de cabeza para ahorristas y empresas, el cepo cambiario tuvo su lado positivo en el mercado financiero. “La tasa de interés Badlar Bancos Privados, posiblemente, hubiera perforado la marca de 20% como consecuencia de la menor disponibilidad de fondos en poder de los bancos”, advierte el informe.

Luego, el trabajo resalta que “en un primer tramo, las tenencias de efectivo fueron muy superiores a las de hace dos años atrás”, pero que “no obstante, en los últimos meses la situación ha tendido a “normalizarse” e incluso a mejorar los estándares de hace dos años atrás”.

“Tras un período inicial de desconfianza por las medidas cambiarias adoptadas, los agentes económicos tendieron a asimilar la nueva realidad volcando una mayor proporción de sus pesos al sistema financiero institucionalizado”, reza el estudio.

“La repercusión en el mercado de créditos fue más favorable de lo esperado”, afirma AMF. El informe explica que “la falta de absorción de pesos por las restricciones de acceso al mercado cambiario no sólo se materializaron en aumentos de la BM, sino también en las tenencias de medios de pago y de depósitos a plazo de los particulares y empresas”.

Para la entidad que dirige Gustavo Perilli, “la falta de una restricción cambiaria como la aplicada desde fines de octubre de 2011, no sólo hubiera provocado una elevada pérdida de Reservas Internacionales sino que, al mismo tiempo, habría deprimido sustancialmente la tasa de crecimiento de los agregados
monetarios y ‘herido de muerte’ al ya debilitado mercado de créditos. ¿La razón? La sustancial desaparición de los pesos del mercado.

“La solución adoptada desafió la pasión de los argentinos por los dólares”, y desató una pelea nada sencilla para lograr que el sector privado piense en pesos, sostienen. Sin embargo, “se trata de una pulseada que si el Gobierno la gana, obligará a reescribir los manuales de economía”, concluyen.