BCRA busca facilitar la operatoria de los bancos para destrabar la venta de dólares

BCRA busca facilitar la operatoria de los bancos para destrabar la venta de dólares

El Presidente dice que los dólares son para producir. Pero las reservas siguen bajando. Qué puede cambiar el panorama?

El PBI cayó 19,1%, el mayor de la Historia Argentina

Recesión récord en un sólo trimestre la economía cayó lo mismo que en todo 2001

En 3 meses la actividad sufrió un golpe inédito y hay dudas sobre cómo hará para recuperarse.

Los economistas Orlando Ferreres y Fausto Spotorno subieron estos días online la base de estadísticas del libro Dos siglos de economía argentina, un fresco de cifras y series sobre la económica del país e internacional de los últimos 200 años. Tomando en cuenta la investigación, Spotorno pone en contexto la caída del PBI que el Indec divulgó ayer: 19,1% interanual en el segundo trimestre de 2020. “Equivale a casi lo que se contrajo la economía en 2001”. Según un cálculo que hizo el economista para el libro -las bases del Indec para los distintos períodos de PBI no son comparables-, el tamaño de la economía entre el primer trimestre de 2001 y 2002 acumuló una contracción de 15,6% en términos desestacionalizados. “Lo mismo si uno toma en cuenta el 16,2% del segundo trimestre de ahora”, dice Spotorno.

“También puedo sarasear” El comentario incómodo de Guzmán sin saber que tenía el micrófono abierto

Al excluir del Ahora 12 la posibilidad de comprar un teléfono celular, el Gobierno dio otra señal categórica de la escasez de divisas en las reservas del Banco Central.

Más del 90% de los componentes de un celular son importados y el producto terminado se ingresa por el dólar comercial de $75,65 que hoy es considerado por los mercados como uno de los productos más baratos que se pueden conseguir.

Ese dólar mayorista oficial es un producto preciado por los importadores y por cualquier persona o empresa que tenga que comprar o cumplir con compromisos de pagos en el exterior.

Ese dólar, a su vez, reúne una característica muy particular: dentro y fuera del Gobierno hay coincidencia de que no está atrasado ni medido con la evolución de la inflación ni en función de lo que se conoce como tipo de cambio multilateral, que es respecto a las monedas de los países con los que la Argentina tiene comercio.

Aún sin atrasos técnicos ni históricos corre muy atrás de los $143 del dólar «blue» y de los $144 del «contado con liquidación» sobre el que el Banco Central desplegó un batería de medidas para sacarle compradores pero todavía no habría surtido efecto.

La fotografía es un dólar oficial de $75,65 y un CCL de $144: la brecha de 90% marca la gravedad del cuadro cambiario caracterizado por la incertidumbre y la desconfianza.

La historia económica argentina es rica en experiencias de brecha cambiaria amplia en tiempos de atraso del dólar (típico de períodos preelectorales y cuando el electorado cree que vendrá un gobierno de tinte populista), que a la larga desembocan en devaluaciones.

También la experiencia demuestra que con un brecha amplia difícilmente puedan crecer las exportaciones, ya que los exportadores tienden a postergar la liquidación de divisas a la espera de un desenlace cambiario.

En este caso es distinto. El presidente Alberto Fernández apuesta a «cuidar las reservas para destinarlas a la producción» y para eso puso en marcha el «súper cepo» cambiario, para evitar la salida de divisas y la venta de los US$200 a los minoristas que, en dos días de funcionamiento a pleno, desembocó en un virtual feriado cambiario impidiendo una cantidad importante de operaciones.

El esquema del Presidente contempla exigirle la refinanciación del 60% de los vencimientos de capital a un conjunto de empresas que tienen créditos con el exterior y a las que el Banco Central no le puede garantizar los dólares a precio oficial. Un golpe financiero que también demuestra que los dólares a precio oficial son algo de lo más escaso en la Argentina.

A la estrategia defensiva del Gobierno manteniendo el cupo por ahora «virtual» de los US$ 200, le falta una pata fundamental que es el ¿hasta cuándo?

Uno de los objetivos del endurecimiento del cepo, habitualmente y este no es una excepción, es el de ganar tiempo hasta que alguna decisión política o medida cambie las condiciones o el clima del mercado. ¿Qué cambio esperará el Gobierno en el corto plazo?

En los días previos al súper cepo del 15 de septiembre el ministro Martín Guzmán apostaba a que la desconfianza financiera iría cediendo paulatinamente al consolidarse la idea de que, después del exitoso canje de la deuda, el horizonte de pagos externos quedaba despejado para permitir una recuperación de la actividad económica.

El súper cepo terminó con esa expectativa. Una brecha cambiaria de 90% es incompatible con un aumento de exportación y de actividad. Entre otras cosas, porque el proceso de fijación de precios comienza a estresarse al tomar como referencia un dólar mayor al oficial para definir el valor de la canasta alimentaria.

En ese punto se abrió otra discusión. La vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, sostuvo que el súper cepo no debe tener impacto sobre la inflación porque los precios se fijan en base al dólar oficial y la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, consolidó esa posición afirmando que «este Gobierno nunca devaluará» para enfrentar la presión de los mercados.

Un economista cercano al Gobierno como el ex viceministro Emanuel Alvarez Agís, sin embargo, sostuvo que «estos controles no van a funcionar» y abrió otro sendero de duda después de que trascendiera que el Central siguió perdiendo divisas en los dos dias posteriores al endurecimiento del cepo. Un día US$100 millones y al siguiente, otros US$60 millones.

Mientras en los bancos siguen de cerca los depósitos en dólares, y desde el Banco Central ratifican que esos dólares están a total resguardo, la pregunta sigue siendo: ¿hasta cuándo dura el súper cepo?

En medio de la pandemia del Covid 19 el mundo se pregunta sobre la duración de las cuarentenas y las medidas de emergencia. La expectativa es que las estrategias de aislamiento perderán sentido con la vacuna.

En el caso de la inestabilidad cambiaria esa expectativa es incierta. Hay bancos de inversión del exterior que pronostican una devaluación antes de fin de año y economistas locales que se preguntan si eso sería suficiente, ante la falta de un plan fiscal y monetario, para evitar que se diluya. Y, además se interrogan: ¿será Martín Guzmán el conductor?