Qué es el CEDIN y como se realiza el blanqueo de dólares

Habrá 3 meses para optar por la amnistía fiscal. Luego, se cerrará la ventana. El Gobierno espera reactivar.

Los nuevos Certificados de Depósito para Inversión ,CEDIN, serán un canal para reactivar el mercado inmobiliario, ya que serán equivalentes a dólares. El blanqueo también se podrá realizar mediante la compra de un bono tradicional en dólares a tres años.

1-En qué consistió el anuncio
El Gobierno enviará un proyecto de ley al Congreso para abrir un proceso de blanqueo de dólares e impulsar dos instrumentos financieros que podrán fondearse con dólares no declarados. Uno es el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (BAADE). El otro es el Certificado de Depósito para Inversión Inmobiliaria (CEDIN).

2-Desde cuando cobra vigencia
El kirchnerismo pretende sancionar la ley entre fines de mayo y principios de junio. Primero ingresará a la Cámara del Senado. Una vez publicada en el Boletín Oficial, los interesados tendrán 3 meses para acogerse a la amnistía fiscal. Desde esa fecha estarán disponibles los BAADE y CEDIN. La Presidenta tendrá capacidad para prorrogar el blanqueo.

3-Quienes no podrán presentarse al blanqueo
Los funcionarios de los tres poderes del Estado (Nacional, provincial y municipal), las personas imputadas y procesadas en causas fiscales, quienes no estén inscriptos ni en el impuesto a las ganancias ni bienes personales, y, las sociedades con pedido de quiebra.

4-Cómo funcionan los bonos
El BAADE tendrá un plazo hasta 2016. Pagará 4% en dos cuotas semestrales. Será emitido por el Tesoro de la Nación y no habrá monto máximo de emisión (se utilizará la pauta presupuestada para endeudamiento). Los fondos serán canalizados a través del Banco Nación para incentivar la producción primaria de hidrocarburos con especial hincapié en la adquisición de bienes de capital para YPF. También podría haber préstamos de esos fondos para empresas privadas, reconocen en el Gobierno.

En el caso del CEDIN no habrá plazos de devolución. Tampoco monto de emisión y no genera ningún interés. El CEDIN será endosable en dólares (el Gobierno espera generar un mercado secundario). También tendrá poder cancelatorio en dólares y habrá láminas de US$ 100 a US$ 100.000.

El agente operador de los bonos será el Banco Nación. En el caso de los BAADE podrán adquirirse en el propio Nación o a través de una entidad habilitada. Los intereses podrán cobrarse en ventanilla del Nación (en el primer caso).

Para retirar los dólares (en el caso del CEDIN) habrá que presentar al Central una escritura o certificado de la obra inmobiliaria.

5-En qué ganan los particulares y el Estado
Para los particulares los beneficios son dos. Primero, los fondos blanqueados están exentos del pago del impuesto a las ganancias (de manera retroactiva), el IVA, impuesto al cheque y otros casos específicos. También del pago del impuesto a los débitos cuando se efectiviza la transferencia. El blanqueo no tiene costo según el Gobierno. Segundo, las personas que opten por el blanqueo de dólares quedarán automáticamente excluidas de sanciones contempladas en el régimen penal cambiario y la ley penal tributaria.

Para el Estado: el Gobierno cree que habrá una reactivación y un aumento de los precios de las propiedades de aquí a fin de año. “El objetivo no es aumentar las reservas”, dijo la presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont. “El efecto será neutro”.

Blanqueo. La esencia de las medidas es el lanzamiento de un nuevo blanqueo de capitales, más beneficioso que el de 2009, el cual se canalizará a través de dos instrumentos financieros. Quienes quieran ingresar en el circuito formal de la economía dólares no declarados deberán hacerlo mediante la compra de un nuevo título, el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (Baade), con vencimiento en 2016 y una tasa de interés del 4 por ciento anual, con pagos de intereses semestrales, o el canje de divisas por un Certificado de Depósito para Inversión (Cedin), que se podrá destinar a la compra y refacción de viviendas usadas, a terrenos para construcción o a la edificación de inmuebles.

Los funcionarios del Gobierno estimaron que hay 40 mil millones de dólares en negro dentro del país y entre 120 mil y 160 mil millones en distintas plazas financieras internacionales. El blanqueo de 2009 permitió recuperar 4000 millones de dólares. La expectativa oficial es que esta vez el monto sea mayor, ya que no se cobran impuestos –igual que la vez anterior– ni tampoco una tasa especial que en aquella oportunidad se aplicó por entrar al blanqueo, que se ubicaba en 1, 2 y 8 por ciento de la cifra ingresada según el destino de la operación.

Cedin. La operatoria arranca con el blanqueo de moneda extranjera mediante la presentación de la persona física o jurídica interesada en participar en el banco donde opera habitualmente. Contra la entrega de divisas recibirá los Cedin por el mismo monto. No es un bono, ya que no paga tasa de interés, sino que es un certificado equivalente a los dólares entregados. No tiene fecha de vencimiento y queda registrado a nombre de quien recibe el título. Son semejantes a los cheques de viajero. De hecho, si su titular lo pierde o se lo roban, puede recuperarlos mediante una simple denuncia policial y ante la entidad financiera. Los títulos son endosables sin límite.

El Banco Central fijará un encaje del ciento por ciento a los dólares blanqueados por esta vía. En principio computarán como reservas internacionales, pero a medida que los Cedin se vayan utilizando en operaciones inmobiliarias esos mismos dólares saldrán del BCRA. El titular de los Cedin puede hacer tres cosas: conservarlos, como si fueran dólares, de manera indefinida; venderlos en un mercado secundario entre privados, para volver a transformar los certificados en dólares contantes y sonantes, con una quita o pérdida por su venta, pero ya blanqueados, o utilizarlos para comprar o refaccionar una vivienda usada, para adquirir un terreno donde edificar o para un proyecto de construcción.

Si lo usa para comprar un departamento –el certificado es como un cheque, donde se escribirá la cifra canjeada, hasta un máximo de 100 mil dólares por documento–, quien lo recibe podrá inmediatamente ir al banco a canjear el Cedin por dólares billetes. El Banco Central le transferirá los dólares sin ningún otro requisito. Esto vuelve a introducir al dólar en las transacciones inmobiliarias y serviría para destrabar operaciones, ya que el vendedor recibiría Cedin, equivalentes uno a uno con el dólar. “Es como una caja de conversión”, explicaron en Economía.

Ahora bien, quien vendió el departamento, si lo quiere, en lugar de ir a canjear los Cedin por dólares puede endosar ese título para la compra, a su vez, de otra vivienda. Eso recrearía el circuito del mercado de las propiedades usadas, que se encuentra empantanado desde la implementación de las restricciones a la compra de dólares. Los dólares blanqueados, transformados en Cedin, aceitarían nuevamente la rueda. Finalmente, quien venda y no quiera comprar ni refaccionar nada, puede ir al Central y exigir los billetes. El BCRA reclamará los comprobantes correspondientes, lo mismo en casos de construcción o refacción. Los Cedin no podrán utilizarse para comprar maquinarias ni inversiones productivas. Sólo en el segmento inmobiliario.

La única opción para quien blanquea dólares contra Cedin para volver a hacerse de billetes verdes, sin pasar por el mercado secundario –donde sufrirá una pérdida–, es encarar al mismo tiempo un proyecto de construcción de vivienda o viviendas. El Banco Central admitirá que los pesos destinados a tal fin justifican el canje de los Cedin por dólares billetes. Esta propuesta puede resultar atractiva para desarrolladores inmobiliarios, que podrían blanquear dólares contra proyectos de edificación. Los desarrolladores también podrían comprar Cedin en el mercado secundario con el mismo fin. Eso empezaría a dar forma a un mercado secundario de Cedin. El Gobierno espera que ese nuevo mercado desplace la obsesión por la compra de dólares de inversores minoristas. La expectativa es que quien tiene que comprar un departamento, en lugar de ir a comprar dólares blue, vaya al mercado secundario a obtener Cedin, supuestamente a un precio menor que el que le exigen por los dólares ilegales.

Si eso ocurre, los funcionarios del área económica esperan que poco a poco vaya perdiendo fuerza el dólar blue. Incluso, habría más inspecciones y persecución a las cuevas que se dediquen a transar billetes, mientras que habría menos énfasis en controlar operaciones con dinero negro en la compra venta de Cedin. La lógica es que quien quiere Cedin para comprar una vivienda, no tendría necesidad de pasar por el dólar blue. Eso haría más chico y marginal ese mercado. De todos modos, el resultado se verá cuando el sistema empiece a funcionar.

Baade. Estos son títulos con un formato tradicional. Las personas físicas o jurídicas que quieran blanquear dólares por esta vía comprarán un bono con vencimiento en 2016, que pagará una tasa de interés anual del 4 por ciento, con pagos de intereses semestrales. Como cualquier otro título público, su comprador lo podrá vender en el mercado secundario. El dinero recaudado se utilizará para proyectos de inversión en energía. En principio, los fondos irán a YPF. Para la petrolera será una forma de obtener financiamiento a una tasa de interés accesible, que utilizará para inversiones en exploración, explotación y refinación de combustibles. Además de los proyectos en los pozos, la petrolera necesita de unos 800 millones de dólares para reconstruir la planta de refinación de Ensenada, que sufrió un grave incendio como efecto de las recientes inundaciones.

El Banco Nación actuará como agente de custodia de los bonos, mientras que su registración será en la Caja de Valores. El deudor es el Tesoro nacional, quien se compromete a realizar los pagos a los suscriptores del título. A diferencia de los Cedin, pueden entrar en la compra de estos bonos inversores que tengan sus dólares en blanco. El valor que tendría el Baade en el mercado secundario sería semejante al del Global 2017, cuya cotización es un 20 por ciento inferior, aproximadamente, a la del dólar blue.