Parches regulatorios al Cepo Cambiario

AFIP ratificó ayer la decisión oficial de acentuar los parches regulatorios para compensar el atraso cambiario antes que tomar medidas de fondo en un año electoral.

Y harán poco por traer calma al mundo del blue. “La magnitud de la brecha es función de la rigidez y alcance de los controles a la demanda por las vías formales”, apuntaba ayer el titular de Empiria, Hernán Lacunza.
Un experimentado hombre de bolsa se sinceraba: “El problema es que no entran dólares de inversión. La forma y el costo de irse es una anécdota. Si subís el costo de salir, sube el dólar blue, y así van a tener que subir de nuevo ese costo. El mercado cotiza brecha. Hasta que no oficialicen el mercado paralelo, no habrá venta de dólares.

En la misma línea estuvo ayer la reflexión de Vladimir Werning, del JPMorgan. El Gobierno hoy puede celebrar el éxito de los controles en reducir la demanda de divisas, apunta. Pero los efectos colaterales –una brecha cambiaria en expansión– han creado incentivos para que la gente busque las fisuras en el cepo, amenazando su eficacia en el tiempo.
Mas medidas de la AFIP muestran que el Gobierno se sigue enfocando en su objetivo original de acotar la fuga de divisas y por ende, la pérdida de reservas. Pero la declinante oferta de dólares se convirtió en un problema que hoy no pueden atacar. En esta etapa, el beneficio de los controles es más limitado mientras que el costo en términos de disuadir la oferta del sector privado claramente viene en aumento, explica.
Por eso se considera que el control de capitales se está convirtiendo en un “Catch-22”. La expresión remite a una novela muy conocida que gira en torno a una paradoja. A veces, elegir un curso de acción lleva a un resultado y hacer lo contrario también.
“El faltante de una estrategia anti-inflacionaria confronta al Gobierno con una situación Catch-22 en relación al control de capitales: si fortalece los controles, la entrada de capitales se va a debilitar aún más pero si los flexibiliza, la fuga se reanudará. El día en que se reconozcan las inconsistencias no está a la vuelta de la esquina –en especial mientras los términos de intercambio den soporte– pero se está acercando.

Lamentablemente el año electoral hace que el Gobierno necio, y ciego de la realidad, con el afán de solo tapar los problemas debajo de la sabana hagan empeorar la situación del Cepo Cambiario Argentino.