El dólar no baja se agacha para tomar impulso

El dólar no baja se agacha para tomar impulso se dice hace muchos años en Argentina

En el Gobierno se habla del «Rodrigazo 2020», hagamos historia, se denomina Rodrigazo a un plan de ajuste, el primero en la historia argentina, anunciado el 4 de junio de 1975, por el ministro de Economía Celestino Rodrigo, bajo el gobierno peronista de Isabel Perón.

El 4 de junio de 1975, el entonces ministro de Economía argentino, Celestino Rodrigo, dispuso un ajuste que duplicó los precios, produjo la disminución del poder de compra de los argentinos y el desabastecimiento de productos de primera necesidad. Como consecuencia, estas acciones que recibieron el nombre de ‘El Rodrigazo’ provocaron un cambio en la estructura del salario y una crisis en el Gobierno de Isabel Perón (1974-1976). Hasta el momento, fue el mayor ajuste económico realizado por Argentina.

Dos días después de entrar en el Ministerio de Economía, Rodrigo y el viceministro de Economía Ricardo Zinn aprobaron estos ajustes con los querían eliminar la distorsión de los precios con una fuerte devaluación del 160 por ciento para el cambio comercial y el 100 por cien para el cambio financiero.

A esta medida se sumaron otras como la subida de un 100 por cien de los servicios públicos y de transporte y un 180 por ciento de los combustibles. Sin embargo, los salarios sólo subieron un 45 por ciento.

Los argumentos oficiales se basaron en reducir el déficit público, aumentar la productividad de las empresas a través de la devaluación de la moneda e incrementar la tasa de ganancia de las empresas, que en los últimos años iba disminuyendo.

Pero ‘El Rodrigazo’ provocó disputas acerca de las causas de su aplicación y muchos opinaron que también se buscaba perder el poder de los sindicatos y terminar con las deudas de los empresas y bancos.

Como consecuencia, estos ajustes dispararon la inflación, que llegó a un 777 por ciento anual y provocó una disminución enorme del poder de compra de los trabajadores. Además, se produjo un desabastecimiento de gran cantidad de productos básicos, al igual que de combustibles y otras necesidades de transporte.

PRIMERA HUELGA DE UN GOBIERNO PERONISTA
Ante esta situación, la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT) intentó negociar con el Gobierno un mayor aumento de salario, que terminó en una fuerte movilización por parte de los trabajadores y generó la primera huelga contra un Gobierno ‘peronista’ el 27 de junio de 1974.

Los obreros llegaron a la Plaza de Mayo coreando insultos a Celestino Rodrigo y al ministro de Bienestar Social, José López Rega, lo que puso en cuestión también a la presidenta.

Finalmente, el Gobierno cedió y homologaron los convenios que superaban la inflación, se acordó un aumento de los salarios en un promedio de 180 por ciento y el ministro de Economía Rodrigo renunció al cargo.

Rodrigo falleció en 1987 defendiendo su plan pero lamentando que su nombre se asociara a uno de los peores ajustes que recuerden los argentinos.

 

Desalentador pronóstico de Cavallo: “No hay nada que permita esperar un mejor clima económico en 2021″

El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, hizo un preocupante y desesperanzador pronóstico para la Argentina de cara al año próximo. “No hay elementos que permitan esperar un mejor clima económico y social en 2021”, sostuvo.

Según proyectó el economista, “la acentuación de los controles de precios y la prolongación del congelamiento tarifario, aumentará el riesgo de que, cuando el   ya no pueda sostener el tipo de cambio en el mercado controlado y deba permitir un salto devaluatorio, los efectos inflacionarios de esa devaluación se agraven. Ello ocurriría por la necesidad de permitir al mismo tiempo del aumento del tipo de  cambio el reajuste de los precios y salarios que quedaron retrasados por los controles, tal como ocurrió en 1975 con el Rodrigazo”.

Al hacer un análisis del actual Gobierno, Cavallo opinó que la política económica  del presidente Alberto Fernández  “es una sucesión interminable de torpezas”.

Según Cavallo, “la última y hasta aquí, más grave torpeza, fueron los cambios producidos en el manejo cambiario luego de que se logró cerrar exitosamente la reestructuración ordenada de la deuda. Haber dispuesto que el  no venderá divisas a las empresas privadas que tienen vencimientos de obligaciones en dólares antes del 31 de marzo del año próximo y la exclusión de las grandes empresas exportadoras al acceso de pre financiamiento de sus exportaciones por parte del sistema bancario local, echó por la borda todo lo que la reestructuración de la deuda pública había significado como mejoramiento del acceso al crédito externo para el sector privado”.

“Al mismo tiempo, el mantenimiento del acceso muy limitado y selectivo del público a la compra de dólares para atesoramiento y turismo, sólo consiguió aumentar el malhumor de la clase media sin que consiga detener significativamente la salida de reservas con esos destinos”, agregó en un extenso análisis que publicó ayer, miércoles, en su Blog personal.

Para Cavallo “sólo la falta de profesionalidad del equipo económico y el temor al funcionamiento de los mercados libres puede explicar que no se haya optado por circunscribir las ventas de divisas desde el mercado controlado a las importaciones y a los pagos financieros del sector privado por obligaciones contraídas con anterioridad a la imposición del cepo, al mismo tiempo que se habilitara el funcionamiento de un mercado cambiario libre, sin intervención del Banco Central, para todo otro tipo de operaciones, incluidos atesoramiento, turismo, nuevas operaciones financieras y la inversión externa directa”.

“Con una organización del mercado cambiario tan deficiente, el intento del Banco Central de absorber con operaciones de mercado abierto o colocación de LELIQs parte de la enorme emisión monetaria que requiere el financiamiento del déficit fiscal, obligará a pagar tasas de interés muy altas y, aun así, no conseguirá acotar significativamente la brecha entre el precio del en el mercado oficial y el contado con liquidación, el dólar bolsa y el . Como consecuencia el crédito bancario al sector privado será muy limitado y cada vez más caro”, sostuvo.

El economista planteó que “en este contexto económico y financiero, la inversión del sector privado en capital fijo será prácticamente nula y ni siquiera se logrará reponer la depreciación de la capacidad productiva, por lo que la economía enfrentará continuas caídas del producto potencial”.

“A medida que las empresas puedan reactivarse, necesitarán invertir en capital de trabajo porque habrán quedado con una situación financiera muy desmejorada como consecuencia de meses de inactividad o de actividad muy limitada. Las empresas que no consigan financiamiento o, peor aún, se hayan tornado insolventes, no reabrirán sus puertas y liquidarán sus negocios”, alertó.

Expectativa de inflación y crecimiento del gobierno para 2021

Cavallo planteó que “los tenues indicadores de que el nivel de actividad económica ha comenzado a recuperarse desde el mes de mayo en adelante, llevan al gobierno y también a los consultores económicos, a pensar que la caída del , en relación al año 2019; ya se atenuó en el tercer trimestre y será todavía menor en el cuarto trimestre. Estos pronósticos llevan a algunos estrategas políticos del gobierno a pensar que durante 2021 índices positivos de crecimiento del PBI cambiarán el humor de la población”.

“Paradojalmente, con la recuperación del nivel de actividad económica por relajamiento o eliminación de las restricciones derivadas de la pandemia, se observarán índices crecientes de desocupación, porque la creación de empleos será inferior a la cantidad de trabajadores que, habiendo dejado de buscar trabajo durante la  , intentarán retornar a la actividad una vez que el ingreso familiar de emergencia haya perdido capacidad adquisitiva o vaya siendo reducido en su alcance”, indicó.

 

“Los datos del relevamiento on-line muestran una disminución de la tasa de inflación durante setiembre. Si este anticipo es confirmado por el , el Gobierno lo presentará como una muestra de que su política de estabilización está dando resultados. Muy probablemente esa interpretación conducirá a acentuar el apego del gobierno a los controles de precios y el congelamiento de tarifas de servicios. Esto será también un factor de optimismo para los estrategas políticos del Frente de Todos”, plantea.

Sin embargo, advierte que “la acentuación de los controles de precios y la prolongación del congelamiento tarifario, aumentará el riesgo de que, cuando el Banco Central ya no pueda sostener el tipo de cambio en el mercado controlado y deba permitir un salto devaluatorio, los efectos inflacionarios de esa devaluación se agraven, Ello ocurriría por la necesidad de permitir al mismo tiempo del aumento del tipo de  cambio el reajuste de los precios y salarios que quedaron retrasados por los controles, tal como ocurrió en 1975 con el Rodrigazo”.

Según su opinión,  “el humor de la población se seguirá deteriorando y muy pronto ese deterioro se transformará en crecientes y peligrosas tensiones sociales, con manifestaciones en las calles no ya vinculadas a los desmanejos institucionales del gobierno sino al sufrimiento de las familias pobres e incluso de las de la clase media, todas ellas golpeadas por la desocupación y la inflación”.

La reacción política del gobierno y de la oposición

Para Cavallo “no se visualiza en el espacio político del Gobierno que haya un sector con ideas suficientemente claras sobre el diagnóstico y las vías de superación de la crisis que, además, tenga voluntad de asumir la responsabilidad de conducir la política económica”.

En consecuencia, el economista advierte que “si no se producen cambios importantes en la conformación y funcionamiento del gobierno, la crisis se agravará y la tensión social adquirirá una dimensión incluso mayor que la que se vivió en las épocas del Rodrigazo de 1975, la hiperinflación del 89 y 90 y la crisis del abandono de la convertibilidad en 2001-2002”.

“La incertidumbre sobre el devenir político de aquí a las elecciones de 2021, agrava los peligros de la incertidumbre económica y aumenta el riesgo de que el futuro depare no sólo un mini ‘Rodrigazo’ sino una aceleración inflacionaria mucho más fuerte y peligrosa. Este riesgo aumenta si el gobierno, alienado por los malos resultados económicos y por las reacciones sociales, aumenta su tendencia autoritaria, restringe las libertades individuales y conculca cada vez más el derecho de propiedad”, concluye.