Resúmen de las ventajas de la Residencia Fiscal en Uruguay

Resúmen de las ventajas de la Residencia Fiscal en Uruguay

En este contexto, en el día de ayer (11 de junio) el presidente uruguayo firmó el decreto 163/020 que hace aún más sencilla la obtención de la residencia permanente en Uruguay por las siguientes razones:

  • reduce el valor del inmueble que debe adquirir un extranjero para que se presuma la residencia permanente a aproximadamente US$380,000 (en lugar de US$1,700,000);
  • reduce la presencia física que se le exige a quienes decidan realizar dicha inversión (en lugar de 180 días, ahora se piden 60); y
  • reduce también la inversión mínima que debe realizarse en una empresa local a aproximadamente US$1,600,000 (en lugar de US$5,300,000), siempre y cuando se generen además quince (15) nuevos puestos de trabajo.

Se trata de la confirmación de todos los rumores que circulaban por las calles y playas de Punta del Este en enero de este año.

Las ventajas de Uruguay

Adicionalmente a la mayor seguridad jurídica y la mayor tranquilidad que ofrece desde siempre Uruguay, hay ventajas impositivas muy concretas.

Entre ellas, se destacan las siguientes:

  • Uruguay ofrece lo que en la jerga se conoce como “vacación fiscal” de cinco (5) años. Se trata de una ventaja que suelen ofrecer los países que quieren promover la inmigración y consiste, como su nombre lo indica, en no pagar ciertos impuestos o en pagarlos pero con una alícuota reducida durante el tiempo que dure dicha “vacación”. Sobre este punto en particular, se espera que Lacalle Pou envíe un proyecto al parlamento para extenderla a diez (10) años y así competir, entre otros destinos, como Portugal. Esto, que puede no parecer muy relevante para los migrantes argentinos, definitivamente lo es para los brasileros.
  • Pasado el plazo mencionado en el párrafo anterior, no se paga Impuesto al Patrimonio (el impuesto a los bienes personales uruguayo) por activos en el exterior y se paga un impuesto a la renta reducido por ganancias generadas por los mismos, siempre y cuando se trate de renta generada por activos mobiliarios (12%).
  • El sistema impositivo uruguayo conserva algunos aspectos de los sistemas impositivos que cobran impuestos solo por ingresos de fuente local y, cuando esto no resulta de aplicación, las alícuotas del IRPF (el impuesto a las ganancias charrúa) si bien son similares a las que existen en Argentina parten de un mínimo no imponible más alto.
  • Uruguay no tienen ni remotamente la cantidad de impuestos que tiene Argentina.

La residencia fiscal argentina se pierde de dos maneras:

  • al permanecer en el exterior por un periodo mayor a doce meses, continuo o discontinuo, sin estar en Argentina – durante dicho período – por un plazo mayor a los 90 días; o
  • al obtener residencia permanente en un país extranjero de acuerdo con las normas migratorias de dicho país.

La pérdida de la residencia fiscal argentina, en cualquiera de dichos supuestos, hay que comunicarla a la AFIP y también hay que darse de baja en los impuestos respectivos designando, si correspondiera, un responsable substituto.

En el primer caso, hay que presentar el pasaporte u otro documento fehaciente que acredite la salida y permanencia fuera del país durante el plazo legal previsto.

En el segundo, se debe presentar el certificado de residencia emitido por la autoridad competente del Estado extranjero de que se trate.

Una vez perdida la residencia fiscal argentina por adquisición de la residencia permanente en otro país, la misma no se recupera en tanto el sujeto en cuestión no esté en Argentina más de 180 días, no vuelva a tener su centro de intereses vitales en el país y/o no pase en Argentina mas días que en aquel país en el cual dice residir.

Por ende, la mudanza internacional solo sirve como herramienta de planificación patrimonial cuando la misma es real.

Quien no esté dispuesto a “levantar campamento” y mudarse en serio a otro país, no debería perder su tiempo analizando la obtención de una nueva residencia fiscal.