Shopping en Chile, vale la pena?

Miami sudamericano?

La compra con tarjetas de créditos de turistas argentinos se disparó un 118% en el segundo trimestre del año, según datos de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC). Mientras el dólar siga a $15 es negocio ir a chile, cuando suba, ya no lo será tanto.

Y durante el primes semestre de 2015, el 15% de las ventas con tarjetas de crédito extranjeras correspondía a argentinos; hoy es el 29 por ciento.

El estudio destacó que el dato coincide con “el aumento de las visitas al país”, generando así un “fuerte impulso al turismo de shopping”. De los 2,8 millones de turistas extranjeros que visitaron Chile en los primeros seis meses del año, 1,5 millones son argentinos, todo un récord.

Las marcas internacionales que no desembarcaron en la Argentina -como Forever 21, H&M, GAP y Desigual- pisan con fuerza, y en algunos casos, se consiguen productos hasta un 60% más baratos que en las vidrieras de los shoppings argentinos.

Por ejemplo, mientras que una TV de 32 pulgadas marca LG en la Argentina cuesta unos $7.000, en el país trasandino hay que desembolsar apenas $4.800.

Un Smart TV de 40 pulgadas Samsung fronteras adentro sale unos $15.500 mientras que cruzando la cordillera se consigue por $6.200.

Así las cosas, se han vuelto moneda corriente los “viajes exprés” de tres o cuatro días a Santiago solamente para hacer shopping.

Tal es así que el último fin de semana largo -25 al 27 de marzo- se agotaron los TV de Samsung y los LG de 32 pulgadas en el local de Falabella de Costanera Center, el principal shopping de la capital chilena.

La fuerte suba de compras tiene otra explicación. El mayor flujo de turistas coincide con las vacaciones de verano y las de invierno, aunque el turismo de compras de dos o tres días se afianza cada vez más.

Colin Turner, presidente de Hoteleros en Chile, aseguró que la permanencia de los argentinos en el país suele ser incluso de una sola noche, según el diario El Mercurio. Y los gastos se concentran en el comercio con tres preferidos: la indumentaria, calzado y electrónica.

Si bien en Chile no devuelven los impuestos a los turistas (como sí sucede en otros países), algunos centros comerciales lanzaron programas especiales para los compradores del exterior. Por ejemplo, Costanera Center lanzó el programa On Tour, por el cual el turista accede a una tarjeta con descuentos sólo presentando el pasaporte.

La ventaja económica se combina con la corta distancia entre ambos países. Buenos Aires conecta con Santiago de Chile en dos horas en avión, y el turismo desde Mendoza es uno de los más fuertes por tierra a través del Paso de los Libertadores.

Otro de los principales shoppings que propone beneficios para los turistas es Parque Arauco. En este caso otorga – por consumos superiores a u$s40- una tarjeta para llamadas internacionales.

“Para Chile, el turismo es una actividad clave y por eso busca estimular también las compras”, afirma Castillo.

El escenario está dado para que la ecuación sea win-win: los comerciantes chilenos reciben con alegría y rebajas a los argentinos y estos revientan sus plásticos en las tiendas trasandinas.

La menor distancia respecto de Miami favorece esta afluencia. Un pasaje de avión cuesta tres veces menos y se puede acceder a productos que están casi al mismo precio.

Mientras que un ticket a la capital trasandina no llega a los $4.000, un aéreo a la ciudad estadounidense se acerca a los $12.000. “El precio es más bajo y además se llega en dos horas”, indica Castillo.

Acostumbrados al “boom” de turistas albicelestes en los locales, los vendedores ya calculan los valores de los artículos en pesos argentinos.

Desde el local de Falabella de Costanera Center, uno de los encargados hace en pocos segundos la cuenta sobre cuál es el valor de un LCD.

Hay que considerar que los mayores de 18 años que cruzan la frontera en un auto tienen una franquicia de compra sin impuestos de u$s150, mientras que por cada hijo se suman u$s75. Cuando se viaja en avión, esa cifra se duplica.

De excederse, deben abonar un gravamen del 50%. Por cierto, esto es algo que los vendedores chilenos también saben de memoria.