Pese al cepo cambiario, una cadena hotelera local desembarca en Uruguay

El grupo argentino, que controla los hoteles porteños Own y Pop, levantará un hotel en Punta Carretas, alentado por la buena ocupación y beneficios a la inversión

Las restricciones a la compra de divisas, que desincentivan los viajes al exterior, no frenan el proyecto de la cadena argentina Own Group para levantar su primer hotel fuera del país en Montevideo, Uruguay.
Al mismo tiempo y pese a la disminución del turismo extranjero en la Argentina, el grupo avanza en la construcción de otros dos hoteles en Buenos Aires, donde ya tiene dos establecimientos con las marcas Own y Pop, en Palermo y Villa Crespo, respectivamente.

De hecho, fue esa tendencia de menor ocupación local, sumada a la inflación, lo que tornó más atractivo para Own Group el desembarco en Uruguay, con la construcción de un establecimiento orientado al público corporativo en el barrio de Punta Carretas. “Los hoteles son proyectos a mediano y largo plazo”, explicó Nicolás Bonta, director de la cadena Own Group, un argentino que estudió y trabajó en hotelería en Suiza y comenzó el proyecto Own en 2006, con la idea de combinar hotelería con desarrollo inmobiliario.

“Montevideo tiene muy buena ocupación y en Uruguay hay una ley de fomento de inversión hotelera, con beneficios impositivos, como la exención del IVA en la construcción o al pago de impuestos a la propiedad durante 10 años”, agregó.

Con u$s 5 millones de inversión, el hotel montevideano estará en la zona de Punta Carretas, con vista al golf y al río, con 44 habitaciones, salón de reuniones, pileta al aire libre y restaurante. Own gerencia y administra los hoteles, que son desarrollados por Arunam.

“La ciudad funciona con más de 70% de ocupación anual, más que nada por el mercado corporativo, si bien con una tarifa más baja que en Buenos Aires. Hoy muchos inversores prefieren invertir en Uruguay porque lo ven más seguro; la volatilidad argentina benefició al país vecino, porque impulsó la construcción y el negocio inmobiliario allá”, explicó Bonta.

La empresa adquiere la tierra y prevende las unidades hoteleras a inversores particulares para financiar las obras. En el caso de Montevideo, cada unidad cuesta a partir de los u$s 110.000, pero también hay habitaciones de dos ambientes con terrazas.

“Ya vendimos más del 50% y esperamos tener el hotel listo para fines de 2014”, comentó Bonta. Los inversores son propietarios de las unidades y obtienen una renta anual, además del derecho a uso por una semana al año. “Estimamos una rentabilidad de 10% anual sobre la inversión, que puede variar en función de la ocupación; es un contrato a 10 años con nosotros como gerenciadores, pero si la renta no llega al mínimo de 6%, pueden rescindir el contrato con Own después del tercer año, y con más de 8% se renueva automáticamente, tanto en este proyecto como en los porteños”, precisó.

Además, la empresa avanza en la construcción de un hotel en Palermo Soho, que abriría en marzo de 2014, y otro en Montserrat, en Avenida Belgrano y Azopardo, que prevén estrenar a mediados de 2014.
En el caso de Palermo, que demandará u$s 6,5 millones, la obra ya está avanzada hasta el 4º piso, sobre un total de 10. Será un hotel de diseño, con 63 suites, terraza, piscina y jacuzzis al aire libre, además de gimnasio y spa. Casi todas las unidades ya fueron vendidas.

En tanto, en el caso de Own Nuevo Madero, en Monserrat, con u$s 4 millones de inversión, se trata de 36 habitaciones en un edificio de 14 pisos, con restaurante y sala de reuniones, enfocado al público corporativo por la gran cantidad de oficinas que existen en la zona. “Las unidades cuestan $ 500.000 con equipamiento, todo en pesos. Se paga un adelanto de 40% y el resto en cuotas, que se ajustan en función del índice de la CAC. Sino, sería muy difícil hacerlo”, explicó el ejecutivo.

El 30% de las unidades ya están vendidas. “Mucha gente necesita invertir sus pesos porque no puede comprar dólares. Estimamos un 10% de retorno anual, pero variará según la ocupación y lo que suceda en la Argentina. Con un dólar quieto e inflación es complicado; nuestros huéspedes son extranjeros, tenemos tarifas en dólares pero que se pagan en pesos”, comentó.