Luego del impacto del Cepo Cambiario

Considerado como la primera víctima de las restricciones cambiarias, el sector de la construcción muestra dos perfiles hacia el próximo año. “Después del shock, hay nuevos emprendimientos en marcha y otros, que fueron reactivados”, graficó Alejandro Ovando, economista jefe de la consultora IES. En general, observadores y desarrolladores tratan de acomodarse a un escenario que comenzó a montarse a fines de 2011 y que, al parecer, llegó para quedarse.

Las perspectivas para la compra y venta de propiedades usadas, en cambio, son más oscuras. “A raíz del cepo cambiario, el mercado inmobiliario quedó resentido”, sentenció Roberto Arévalo, flamante presidente de la CIA (Cámara Inmobiliaria Argentina). A lo largo del año, la caída de las operaciones se fue profundizando de manera dramática. En octubre, con respecto al mes anterior, es decir, la última foto del sector disponible, indica que las ventas de propiedades usadas cayeron un 47%. “Ese mismo mes –añade Arévalo– la firma de boletos de compraventa descendió un 85%”.

“El panorama para 2013 no es alentador. Las medidas llegaron para quedarse y no vemos una salida a mediano plazo. Realmente es un nuevo paradigma y tenemos que aceptarlo”, analizó con amargura el empresario y concluyó, con respecto a la construcción de nuevas viviendas, que la retracción en ese segmento fue menor debido a que cuentan con más opciones para evitar las operaciones con dólares: “Los insumos son en pesos y se pueden hacer obras. Hubo alguna recomposición”, dijo Arévalo.

Fernando Lago, director ejecutivo de la CAC (Cámara Argentina de la Construcción) coincide con el pronóstico. “Creo que la actividad va a repuntar más que el sector inmobiliario, porque se puede hablar de esquema de precios pesificados y existe la alternativa de los pozos en pesos para nuevos desarrollos”, expresó Lago.

En sintonía con analistas sectoriales, Lago entiende que existen dos factores que apuntalarán una recuperación de la actividad para 2013. Por un lado, está previsto un aumento cercano al 20% de la inversión en obra pública, muy acorde con las necesidades oficiales con miras al año electoral. Por el otro, esperan recibir los beneficios del programa Procrear, que financia a tasas subsidiadas la construcción de nuevas viviendas.