Guía de supervivencia anticepo en Uruguay

Guía de supervivencia anticepo cambiario en Uruguay. La devaluación del peso argentino motorizada en el segmento oficial por las intervenciones del Banco Central, y en el mercado libre por la emisión de pesos sin respaldo, se manifiesta de modo contundente en el exterior, donde lejos de la cotización local, la moneda nacional muestra un valor muy inferior respecto del dólar.

Tal es el caso de la cotización que se toma para el peso argentino en Uruguay, donde por cada dólar se piden en promedio $11,94, un 25% más que la cotización del mercado libre en las “cuevas” del microcentro porteño. Según los precios de pizarra del Banco República, el dólar se negocia a 12,25 pesos argentinos para la venta y $7,60 para la compra.

Ese valor es en Uruguay entre 41 y 44 por ciento superior a los $8,465 por dólar “turista”, es decir la cotización convalidada por la AFIP en la venta de divisas para viajar al exterior o los gastos con tarjeta fuera del país. Estas operaciones autorizadas toman la tasa de cambio oficial más un recargo de 35% a cuenta de adelanto del pago del impuesto a las Ganancias y Bienes Personales.

Por este motivo, aquellos turistas que planifiquen sus vacaciones en la vecina orilla deberían optar por viajar con pesos uruguayos, cuya compra está limitada al monto autorizado por la AFIP para tal fin, o bien con dólares adquiridos en el mercado libre.

En la Argentina el peso uruguayo vale $0,33, más el 35% de recargo, es decir 45 centavos de peso argentino. Quien viaje con pesos argentinos a Uruguay deberá cambiarlos a 57 centavos por moneda uruguaya, un 26,6% más, siempre y cuándo realice la transacción en una casa de cambio del centro de Montevideo, donde se toma para la divisa argentina una cotización más conveniente.

En sentido inverso, por cada peso argentino se entregan 1,75 uruguayos, un 23,9% menos que los 2,3 uruguayos que se obtenían en enero de 2013. Esta relación era de 10 pesos uruguayos por cada peso argentino, en números gruesos, durante la década de la Convertibilidad, proporción que permite deducir el salto inflacionario local en los últimos once años.

Si la operación se realiza en casas de cambio de ciudades fronterizas de Uruguay o en la exclusiva Punta del Este, la adquisición de pesos uruguayos con pesos argentinos puede duplicar el valor de pizarra de Buenos Aires sin los recargos, de $0,33 por cada uruguayo.

Incentivos al turismo argentino

Los movimientos cambiarios de la Argentina, donde la aceleración del alza del dólar oficial repercute en un encarecimiento del “turista”, ya genera una preocupación en Uruguay, donde se pusieron en marcha medidas de incentivo para atraer veraneantes de nuestro país. Hasta julio de 2014 regirá la devolución del IVA (22%) a los pagos con tarjetas en restaurantes, hoteles,  servicios de catering para fiestas, alquileres de vehículos sin chofer, así como la devolución del 10,5% del precio de los alquileres con fines turísticos y el descuento del 24% en los combustibles.

Asimismo, grandes cadenas minoristas uruguayas como Tienda Inglesa, Devoto y Disco promueven la emisión de las llamadas “Gift Card”, tarjetas electrónicas de pago que permiten realizar compras en cualquier local de la marca y que se “cargan” en dólares adquiridos al tipo de cambio oficial más el recargo de 35%, como una vía para “prepagar” futuros consumos a una tasa de cambio inferior al “dólar libre” y prevenirse ante una eventual apreciación del billete verde en la Argentina.

Desde el sector inmobiliario ya hay firmas que intermedian para acordar alquileres pagados con tarjeta de crédito y financiados en cuotas en pesos argentinos.

En la Argentina el dólar oficial acumula una apreciación en el mercado mayorista del 27,2% en el recorrido del año, desde $4,925 a $6,265, que equivale a una devaluación del peso respecto del dólar del 21,5 por ciento (desde u$s0,20 por peso a u$s0,16) y que replica en cierto modo la suba de precios en Argentina. El dólar libre gana 38,9% en el año, desde los $6,83 a los actuales 9,55 pesos.

En el país vecino de Uruguay, la inflación acumulada entre enero y noviembre fue de 9,3%, mientras que el peso uruguayo se devaluó 8,3% contra el dólar en lo que va del año, lo cual equivale a una apreciación de la divisa norteamericana del 9,2% en 2013 (de 19,40 uruguayos a 21,19 por dólar).

Uruguay utiliza la elevada tasa de cambio como una barrera para proteger a su economía doméstica de una “inundación” de pesos argentinos y una involuntaria fuga de dólares que se produciría en caso de tomar la cotización del dólar que fija el Banco Central argentino, pues debido a la cercanía geográfica sería muy sencillo cruzar al país vecino y hacerse de productos o divisas a valores muy ventajosos por la brecha entre el dólar libre y el oficial.

Por otro lado, con un tipo de cambio inferior al “blue” Uruguay estaría “importando” inflación desde nuestro país, al dar vía libre al ingreso de pesos argentinos que se devalúan a una tasa que triplica la suba de los precios minoristas en los comercios orientales, a sabiendas que las divisas argentinas son aceptadas casi como una segunda moneda en aquel país, cuyo PBI es una décima parte del de Argentina y por ello más vulnerable a las fluctuaciones cambiarias de sus vecinos.