Cepo y recargo: los argentinos adelantan sus compras y surgen nuevos “usos y costumbres” al planear las vacaciones

Temen que lleguen más medidas oficiales. Lejos de suspender o moderar su deseo de vacacionar fuera del país las restricciones actúan como un acelerador de las decisiones de compra. ¿Terminará siendo un boomerang para el Gobierno, en su intento por frenar la salida de divisas? Responden analistas

¿Viajar o no viajar? Esa es la cuestión que debaten, en estos días, buena parte de esos 5 millones de argentinos que, cada año, eligen dejar el país por aire, mar o tierra para disfrutar de sus vacaciones.

Es que el dólar barato y el famoso “déme dos” los alentó a buscar destinos en el exterior, en los que se ofrecen -muchas veces- tarifas más económicas que las de la Costa Atlántica.

Ahora, se presenta el interrogante de si sigue resultando conveniente, habida cuenta del recargo del 15% impuesto por la AFIP a todos aquellos que utilicen tarjetas de crédito fronteras afuera.

Esto, sumado a los estrictos controles aduaneros y el posterior cruce de datos -para corroborar que todo lo comprado haya sido declarado- podría presentarse como un fuerte desincentivo para seguir eligiendo algunos lugares.

Pero también cabe la posibilidad de que el interés del público aumente, ante la sospecha de que pueda haber más restricciones en el futuro. Así, esto no hace otra cosa que acelerar las decisiones de contratación de paquetes turísticos.

Una primera tendencia sobre cuál de los dos factores está pesando más puede encontrarse en el ajetreo que, por estos días, están teniendo las agencias de viajes.

“Estamos con los locales llenos de gente”, afirma el gerente de una firma con varios puntos de venta.

El directivo reconoce que están recibiendo un gran caudal de público que “quiere cerrar paquetes cuanto antes”, ante el temor que les genera el eventual anuncio de nuevas medidas, como la de extender el recargo del 15% a las contrataciones en pesos.

En definitiva, las vacaciones en el exterior siguen gozando de buena salud, todos los años se bate un récord en la cantidad de argentinos que sale del país, y en los aeropuertos se sigue respirando un clima de “plata dulce”.