Caen las compras con tarjetas de argentinos en el exterior

Para los argentinos que día a día deciden cruzar las fronteras el escenario cambió a partir del1° de septiembre, fecha a partir de la cual el Gobierno dio inicio a la nueva etapa del “cepo” al dólar, esta vez orientando sus cañones en contra del uso de tarjetas de crédito en el exterior.

El miedo a la AFIP y el recargo del 15% ya surten efecto en la gente que compra menos en el exterior.

Hasta ese momento, los plásticos eran los aliados indiscutidos de aquellos turistas que no podían hacerse de billetes verdes a través del canal oficial y de quienes no estaban dispuestos a enfrentar el alto costo de caer en el mercado paralelo.

Además, el “tarjeteo” se había convertido en una suerte de “deporte nacional” entre aquellos consumidores que, desde la tranquilidad de su hogar y vía Internet, buscaban ofertas en portales de del exterior que ofrecen el servicio de “delivery” al país.

Así, con los plásticos en la mano y con un simple movimiento del mouse, cada vez más argentinos se convirtieron en “microimportadores”, buscando sacar provecho de los bajos precios en dólares en indumentaria y productos electrónicos en relación a los inflados valores vigentes para el mercado interno, con la posibilidad además de cancelar la operación al tipo de cambio oficial.

En este contexto fue en el que llegó la orden oficial de comenzar a tapar esta grieta que cada vez obsesionaba más al Ejecutivo. Y la medida se cumplió a través del conocido recargo del 15% a las compras en el exterior que, en el “mejor” de los casos, se traduce en un mayor costo financiero para los titulares de plásticos que puedan descontarlo del pago de Ganancias o Bienes Personales.

El objetivo del Gobierno es el de desactivar una pequeña “bomba de tiempo” en materia de demanda de dólares.

No es para menos: según estimaciones del sector privado, de no haber mediado ningún tipo de intervención, se proyectaba que a lo largo de este 2012 al Ejecutivo se le iban a “filtrar” unos 4.000 millones de dólares vía compras con plásticos en el exterior, una cifra cercana nada más y nada menos que a la totalidad de vencimientos de deuda estatal pautados para todo 2013.

El recargo y el control en Aduana, comienzan a surtir efecto
Hasta la primera mitad del año los argentinos venían “tarjeteando” a un ritmo de u$s200 millones por mes.

Sin embargo, se calcula que a partir de junio y hasta el mes de agosto, esa cifra se duplicó por diversos factores: por un lado, influyó la cuestión estacional, es decir, las vacaciones de invierno, en un escenario marcado a fuego por las dificultades para hacerse de divisas estadounidenses a través del canal oficial.

Por otra parte, fueron determinantes los crecientes rumores que comenzaron a circular a partir del mes de mayo y que indicaban el cada vez más cercano “fin de fiesta” para las compras con tarjeta, lo que derivó en que muchos argentinos intentaran sacarle el máximo provecho posible al “tarjeteo” antes de que se instrumente una nueva medida, tal como terminó ocurriendo.

Este auge se vio reflejado claramente en los saldos en dólares por compras con tarjetas, es decir, el resultado entre los consumos y las cancelaciones.

En este sentido, según datos del Banco Central, dicho saldo se disparó un 60% desde principios de mayo hasta el último día de agosto, hasta alcanzar los u$s466 millones, lamayor marca registrada desde la salida de la convertibilidad.

Sin embargo, la entrada en vigencia de las nuevas medidas dadas a conocer por la AFIPsignificaron un punto de inflexión para esa creciente costumbre argentina de tarjetear afueray pagar luego el saldo en pesos y al tipo de cambio oficial.

En efecto: de acuerdo a cifras oficiales, el nuevo embate por parte del organismo de control comandado por Ricardo Echegaray habría comenzado a surtir efecto, dado que tras la primera semana de haber entrado en vigencia el recargo del 15%, el saldo por compras con plásticos bajó de los u$s466 millones a los u$s434 millones.

Este descenso semanal implica una moderación en el ritmo de “tarjeteo”, dado que significó un evidente freno a la expansión de consumos vía plásticos, considerando que dicho saldo venía creciendo de manera ininterrumpida a lo largo de los últimos dos meses.

Además, se trató de la mayor caída porcentual desde marzo pasado.

Nuevo cóctel: costo financiero y temor al cruce de datos
Al respecto, Gabriel Caamaño Gómez, economista del Estudio Ledesma & Asociados, aseguró aiProfesional.com que “evidentemente lo que buscó el Gobierno era desalentar el uso de tarjetas y lo va a ir logrando. Estimamos que el nivel de compras en el exterior a través de este instrumento no va seguir creciendo como hasta este momento y es de esperar que, de ahora en más, el saldo en dólares no continúe marcando récords”.

Para el analista, “el recargo del 15% desalienta un poco, pero no es determinante, ya que comparado con recurrir al ´blue´, el uso de la tarjeta continúa siendo una alternativa atractiva”.

Sin embargo, aseguró que “lo que sí evidentemente pesa más es el nuevo cruce de información que trazará la AFIP entre lo que declaren los argentinos en su regreso al país y los resúmenes por sus consumos con tarjetas. Esto determinará que muchos empiecen a cuidar un poco el nivel de gastos”.

En este sentido, cabe destacar que el Gobierno decidió implementar una suerte de “Gran Hermano” en cada una de las Aduanas de los puestos fronterizos y aeropuertos, para revisar, al mínimo detalle, valijas y pertenencias de los turistas y hacer cumplir a rajatabla el límite de u$s300 a partir del cual los productos comprados en el exterior comienzan a tributar un gravamen del 50 por ciento.

Si bien este tope por persona -que se reduce a u$s150 para quienes provienen de países fronterizos- no es una medida de restricción novedosa, sí lo es la mayor rigurosidad en elcontrol aduanero que está imponiendo la AFIP.

En efecto: mientras que hasta hace pocas semanas la posibilidad de tener que declarar lo que se traía en el equipaje era una situación casi azarosa, ahora pasó a ser una “cuestión de Estado”, dado que el plan oficial es controlar la mayor cantidad de valijas posibles, para luego cruzar la declaración de cada pasajero con sus consumos en el exterior vía tarjetas de crédito, lo que luego derivará en una notificación por parte de la AFIP en caso de detectar inconsistencias.

Esto empezó a generar que muchos argentinos, a partir de ahora, empiecen a sacar cuentas y a “hilar fino” a la hora de querer ingresar productos electrónicos e indumentaria.

“Creemos que de algún modo va a influir. Aquél que antes viajaba y compraba una tableta, una netbook o una cámara digital y se arriesgaba a pasarlas sin pagar el recargo aduanero, ahora lo pensará dos veces”, opinó un alto directivo de una cámara electrónica, quien agregó que, igualmente “hay productos para los que seguirá siendo conveniente traerlos de afuera”.

En este contexto, Marina Dal Pogetto, del Estudio Bein, aseguró que “el uso de la tarjeta venía creciendo a tasas muy altas. Es razonable esperar que haya una moderación y que se frene el ritmo de aumento que se venía registrando hasta ahora”.

Por su parte, Fausto Spotorno, economista jefe del Estudio Orlando Ferreres, destacó que el hecho de que el Gobierno comience a cruzar información y hasta se amenace con enviar notificaciones por diferencias entre lo declarado y el resumen de la tarjeta, podría generar uncomportamiento tipo “wait and see” por parte de algunos turistas.

“En un primer momento es probable que esto genere temor entre muchos argentinos, si bien considero que es un mecanismo de control muy difícil de llevar a la práctica”, aseguró.

Temor por nuevas medidas 
Considerando que unos 5 millones de argentinos eligen cada año salir exterior y que el fenómeno del atraso cambiario no hará más que profundizarse en los próximos meses, las contrataciones de paquetes de cara a la temporada 2013 están a la orden del día.

En este contexto, y pese a que el panorama monetario se presenta con menos urgencias -por los menores vencimientos de deuda y una soja que dejará más agrodólares en la plaza local-, son varios los analistas que alertan por nuevas restricciones al uso de los plásticos fuera del país.

Por lo pronto, el Gobierno está reforzando la munición gruesa con una nueva vuelta de tuerca al cerrojo, poniéndole límites a los adelantos de efectivo en dólares en el exterior, luego de que el BCRA detectara numerosos casos de argentinos que realizaron solicitudes por montos considerables y que superaban incluso los propios límites fijados por la regulación de algunos bancos.

Cabe destacar que el titular de una tarjeta puede, si está fuera del país, puede solicitar a su banco adelantos por u$s600 o más, dependiendo de su nivel de ingresos. Sin embargo, por presión del Central, las entidades comenzaron a reducir los límites, a tal punto que el rumor más fuerte que corre en la city es que esta alternativa en breve quedará totalmente suprimida.

En este contexto, el economista Tomás Bulat aseguró que el Gobierno, no conforme con todo este cúmulo de medidas, “avanzará con nuevas limitaciones, anticipándose al próximo verano”.

Según el experto, el mix de restricciones con el que podría avanzar la AFIP podría incluir desde untope liso y llano a los límites de compra con tarjeta hasta un aumento de la alícuota del 15%.

Por su parte, Andrés Méndez, director de AMF Economía, consideró que “va a haber una especie de escalada, en la medida en que no se resuelva el problema del atraso cambiario y descansar fuera del país siga resultando más económico que hacerlo en muchos destinos nacionales. Por eso hay que esperar que el Ejecutivo vaya apretando más con los controles y que le haga más difícil a los argentinos el comprar en otros destinos”.

En igual sentido, Caamaño Gómez afirmó que “es probable que se vengan más restricciones. El Gobierno avanza progresivamente. Cierra una canillita allá, ajusta un poco por un lado, otro poco por el otro… lo que está claro es que el control va a seguir siendo riguroso. No le queda otra opción, porque la única manera de salir de esto es avanzando en una devaluación considerabley el oficialismo no quiere avanzar en una medida de este tipo”.

Por último, Spotorno también consideró que “no hay que descartar nuevas medidas, lo cual sería muy negativo para los millones de argentinos que ya están planificando y haciendo reservas para el próximo verano. Esto, sin dudas, le podría arruinar las vacaciones a mucha gente”.