Ahora 12

El uso de las tarjetas de crédito aumento considerablemente. El financiamiento por esta vía mostró en septiembre y octubre el primer repunte durante un período en el que los argentinos parecieron optar por prescindir de él. Sólo en los últimos treinta días (con datos hasta el 17 de octubre), el financiamiento de los titulares de tarjetas de crédito repuntó un 5%, y duplicó así su ritmo de crecimiento de los últimos meses. El stock pasó, así, de un promedio de $ 90.000 millones en agosto a $ 97.000 millones. Fue, en parte, apuntalado también por incentivos que con algunas medidas intentó dar el Gobierno, como el plan “Ahora 12”, que lanzó a mitad del mes pasado para estimular el consumo local en 12 cuotas sin interés en determinados productos.

El stock venía adormecido desde mitad de año por la prudencia que preferían adoptar los dueños de los plásticos ante la mayor incertidumbre, el temor a perder el empleo y la caída del salario real. En el sector comentan que muchos clientes bancarios evitaban endeudarse aún más con la tarjeta para no quedar expuestos a compromisos imposibles de afrontar en el futuro. El mayor atraso que se notaba en los pagos de préstamos del sector privado es un indicador de esta imitación en el sueldo o en los ingresos de los argentinos: según el BCRA, la morosidad subió otro punto porcentual durante agosto, hasta el 3,3% del total; y en los bancos públicos llegó a niveles del 5% si bien se mantiene todavía en un ratio históricamente bajo.

Mientras tanto la caída de la actividad y el aumento de la inflación habían empujado a los bancos a adoptar una estrategia más defensiva en sus negocios y a restringir la oferta y los plazos de las oportunidades que, no hace mucho tiempo, presentaban a través de las tarjetas. A mediados de septiembre, el “Ahora 12” los obligó a expandir este financiamiento en al menos $ 1.000 millones durante los últimos 30 días. La oferta se volvió aún más atractiva ante las crecientes expectativas de devaluación y de inflación, que tentaron con el beneficio de “licuar” las cuotas en el tiempo, respecto del salario, cuando el horizonte de financiación es mayor que los 12 meses.

El uso de las tarjetas de crédito también se hizo más habitual para los pagos en dólares. La reducida diferencia (menor que $ 1) que en la primera parte del año se había mantenido entre el “blue” y el dólar tarjeta -que surge de aplicar el recargo del 35% sobre el tipo de cambio oficial-, le había restado atractivo a este tipo de financiación. Ahora, con un “blue” en $ 14,65 y mayores restricciones de la AFIP para los argentinos de menor salario, el plástico se convirtió en un ahorro interesante tanto para los turistas como para los cazadores de ofertas en la web. El pago en moneda extranjera, que por esta vía se hace a un tipo d