AFIP es la que “decide” quién de los dos pone la tarjeta, si una pareja decide viajar al exterior

Se acerca el verano y la mayoría de los argentinos ya comenzaron a planificar sus vacaciones. Pero esta vez, al estimar el presupuesto, deberán tener en cuenta una “carga adicional”.

Es decir, no solo van a tener que calcular cuánto van a destinar en alojamiento, excursiones, pasajes, entre otros gastos habituales, sino que, además, tendrán que sumar un 15% de recargo sobre todos los consumos que quieran cancelar con tarjetas.

En este contexto, muchas familias en las que ambos cónyuges son titulares de estos medios de pago, o bien, cuentan con extensiones, se preguntan si es mejor usar un plástico u otro para reducir el impacto impositivo sobre las compras que vayan a realizar.

Tal como explicó la consultora tributaria Betina Yerien, lo más conveniente frente a escenarios cambiantes es elaborar una estrategia fiscal.

Esto, que según la especialista aplicaba únicamente para las grandes empresas, “debería hacerlo también cualquier pareja que pueda viajar fuera del país” para así evitar el pago de más impuestos.

En resumen, habrá que considerar quiénes son los titulares de las tarjetas y, en base a ello, constatar cuál es su situación ante el organismo de recaudación, es decir, si tributa o no Ganancias y Bienes Personales, para elegir qué plástico conviene utilizar.

Medidas desmedidas
Lejos de las cuestiones prácticas, los especialistas consultados analizaron cuál es el impacto de las nuevas resoluciones generales considerando el marco impositivo vigente.

En este sentido, Sasovsky fue tajante: “Con el impulso de esta iniciativa, el Estado ha avanzado sobre una cuestión que genera un estado de incertidumbre y desconcierto lógico”.

Ocurre que, en visión del especialista, no se puede plantear un régimen perceptivo aplicable a toda la población, cuando la potestad de la AFIP está circunscripta exclusivamente al ámbito tributario.

“Es decir, se cobra un impuesto antes de que la persona realice el hecho imponible que lo define como contribuyente”, indicó el experto.

Según Sasovsky, de esta manera se coarta la libertad y las garantías constitucionales del derecho de defensa y el principio de la capacidad contributiva.

“El hecho de que no se haya tenido en cuenta qué es lo que va a suceder con aquellos que no sean contribuyentes es peligroso, ya que inunda de nulidad toda la norma“, remarcó Sasovsky.

Y concluyó: “Partiendo de ello, y tratando de encuadrar la realidad a la norma, cuando debería ser a la inversa, podemos decir que las percepciones sufridas podrán computarse, sí y sólo sí, el titular de la tarjeta es contribuyente de alguno de los impuestos”.

Por su parte, García indicó que “si bien no puede desconocerse que nuestra normativa contempla la figura de los pagos a cuenta, tengo la certeza de que el presente régimen es regresivo y, una vez más, tendrá un efecto directo sobre el bolsillo de la clase media, representando un impuesto sin ley“.

Esto es así, según el especialista, debido a que para los contribuyentes de alto poder adquisitivo, el pago del 15% representará sin lugar a dudas un ingreso a cuenta de sus impuestos, mientras que, por el contrario, en aquellos monotributistas no gravados en Bienes Personales o empleados en relación de dependencia terminará siendo un tributo.