Sinceramiento Fiscal, que beneficios se pueden lograr?

Los pesimistas y descreídos dicen que más allá de la alegría por el éxito de haber sincerado algo más de USD116.000.000.000, lo que ingresó al país fueron USD7.700.000 de dólares que constan en el ítem cuentas bancarias del sinceramiento. Un 6,63% de los 116 mil millones que dejaron extasiados a varios. También se ha recaudado en concepto de impuestos, por única vez, la suma de 9.522 millones de dólares sobre la exteriorización total, que irán a la reparación histórica de los jubilados junto con el impuesto del 0,5% que se pagará anualmente sobre el total sincerado en concepto de bienes personales. Y eso es todo.

Los fanatismos nos llevarán a pensar que es brillante; para otros será la nada misma. Pero lo cierto es que gran parte de los 116 mil millones de dólares continuarán en el exterior: unos 26 mil millones de dólares en cuentas, otros 10 mil millones de dólares en inmuebles y unos 55 mil millones de dólares en inversiones. Nada de eso en Argentina. Presumo, además, que de los 7.700 millones de dólares que ingresaron al país como dinero contante y sonante gran parte irá a parar a distintos activos financieros. De producción, ni hablar. De generación de empleo, ni hablar. De derrame, menos.

El sinceramiento fiscal, lejos de agitar expresiones tales como “récord histórico”, “éxito” y toda otra frase que remita a “verdad”, “credibilidad” e “instituciones”, debería llamarnos a alguna reflexión. ¿Cómo hacer para que el dinero y las inversiones que han quedado en los Estados Unidos, Suiza y Uruguay regresen a nuestro país? ¿Qué deberíamos hacer para que ello se efectivice? Es más, ¿cómo hacer para que vuelvan orientados a la producción en un modelo que priorice el empleo y no la especulación financiera?

En el marco de un gobierno de salvación nacional, de unidad de la clase media con los trabajadores y los sectores excluidos, de desarrollo del empleo y la industria, imagino que una gesta así sería posible y, entonces sí, digna de un festejo.

En los próximos meses sabremos con certeza, a diferencia de en los 12 años de los “K”, cual es la verdad de la milanesa de harina… por lo del blanco del blanqueo…