Hoy, 1º de diciembre, Argentina asume la Presidencia del G20

El Presidente Mauricio Macri tiene un objetivo claro en política exterior: situar nuevamente a la Argentina en el mapa global, restableciendo lazos de confianza con el mundo y desarrollando una política de inserción inteligente, o sea, centrada en nuestros intereses, sin prejuicios ideológicos pero basada en valores como democracia, derechos humanos y multilateralismo.

Hoy, 1º de diciembre, Argentina asume la Presidencia del G20, hasta ahora ejercida por Alemania, y materializa de este modo una importante demostración de la inserción inteligente.

 

Este Grupo es el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política. En él participan los máximos líderes mundiales. Es un espacio clave de discusión y toma de decisiones para coordinar políticas frente a los principales desafíos internacionales.

A lo largo de todo el 2018 nuestro país organizará más de 50 reuniones de funcionarios del más alto nivel, que culminarán con la Cumbre de Líderes. Visitarán la Argentina más de 20 mil personas, de más de 30 países, entre funcionarios públicos, personalidades de la sociedad civil, empresarios e integrantes de organismos internacionales.

En lo que será la primera Cumbre del G20 en América del Sur, nuestro país presentará el profundo compromiso de los argentinos con la transformación que estamos experimentando, al tiempo que al participar en la elaboración de políticas orientadoras de alcance global, se consolida el creciente rol de liderazgo regional e internacional que está adquiriendo nuestro país.

El país que ejerce la Presidencia tiene un rol fundamental, ya que al no ser el G20 una organización internacional o un foro que tenga una estructura fija, el anfitrión tiene la responsabilidad de encauzar temáticas y articular coincidencias.

La Argentina quiere ser un puente para forjar consensos. Tenemos la oportunidad de instalar en la agenda global temas relevantes para nuestro país y la región, llevando al G20 la visión de América Latina con sus intereses y preocupaciones, remarcando el gran potencial de nuestros pueblos y naciones.

Las propuestas argentinas reflejarán su identidad como país multicultural, cuya visión de futuro radica en una mayor integración e intercambio con el mundo.

La Presidencia argentina nos permitirá también mostrar al país como un destino atractivo para las inversiones, por su capacidad productiva, su abundancia de recursos naturales y la calidad de su capital humano.

Al compartir experiencias sobre los progresos de la Argentina en su ambicioso programa de reforma permanente, se podrán resaltar las oportunidades en sectores clave.

La exposición mediática internacional ante eventos de estas características proporciona una oportunidad única para la promoción del país y su diversidad regional. También para exhibir la belleza natural de nuestras provincias, promover la industria del turismo, y dar luz al talento argentino de nuestros productores, emprendedores y artistas de todo el país.

Tendremos tres prioridades en la agenda. En primer lugar, debatir sobre el futuro del trabajo, para explorar iniciativas globales que aseguren que todos tienen la oportunidad de desarrollar sus potencialidades en el contexto de la revolución tecnológica en curso.

La segunda, profundizará los debates en torno a la infraestructura para el desarrollo, elemento clave para canalizar el ahorro hacia una inversión que permita el acceso real a las oportunidades del futuro.

Y en tercer lugar, impulsaremos en la agenda la vocación de lograr un futuro alimentario sostenible, conscientes del gran aporte que nuestro país puede hacer al sistema alimentario global como productor agropecuario eficiente.

Por experiencia propia, la Argentina sabe que nada de lo antes mencionado puede lograrse en soledad. El aislamiento sólo se traduce en sociedades empobrecidas, atrasadas y sin perspectivas de desarrollo.

La Declaración de los Líderes del G20 en Hamburgo dio un mensaje categórico en ese sentido: “Juntos, podemos lograr más que actuando solos”.

El formidable y singular desafío de asumir la Presidencia del G20, cuya magnitud nos sitúa en el centro de la escena internacional, nos encontrará a los argentinos con los brazos abiertos y con toda nuestra capacidad al servicio del diálogo y el consenso, para que nadie quede atrás en la construcción de un mundo más justo.

Las declaraciones de jefes de Estado del G20, corolario de todas las negociaciones desarrolladas durante todo un año, se convirtieron en expresiones de deseos lo más diplomáticas posibles. La aspiración argentina es que vuelvan a ser planes de acción y que lleven a medidas concretas. Lograrlo será todo un éxito.

 

Qué es el G20, el grupo de los principales países del mundo que liderará la Argentina

El país albergará más de 50 reuniones de empresarios, ministros y jefes de Estado. El Gobierno aspira a incidir en la agenda internacional y aprovechar para atraer inversiones.

El G20 obtuvo un protagonismo mundial en 2008. La crisis financiera global de ese año motivó que este foro de ministros de Finanzas se ampliara a una reunión de jefes de Estado. Presidentes de los veinte países desarrollados y emergentes más industrializados del planeta se reunieron ese año en Washington y pensaron una hoja de ruta que ayudó a superar esa crisis con políticas activas y concretas. Esa determinación para actuar se perdió en los años siguientes. El desafío de la Argentina como líder del G20 será retomar la coordinación global con miras a objetivos específicos.

La Argentina, Brasil y México son los tres países latinoamericanos que integran el G20. Por deseo de Mauricio Macri, este año se sumará Chile como invitado. Los jefes de Estado latinoamericanos discutirán los últimos días de noviembre en Buenos Aires con Donald Trump, Xi Jinping, Angela Merkel, Vladimir Putin, Emmanuel Macron, Mariano Rajoy (España no es miembro, pero sí invitado permanente al foro) y otros líderes de relevancia mundial.
El país asumirá formalmente el viernes la presidencia del G20, luego del acto que encabezó el jueves al mediodía Macri. En Bariloche, una cumbre de viceministros de Finanzas y vicepresidentes de Bancos Centrales comenzarán la primera de las más de 50 reuniones que se llevarán a cabo durante todo 2018 en diez provincias distintas sobre energía, educación, empleo, salud, finanzas y asuntos exteriores, entre otros temas. Habrá 14 encuentros de ministros.

La representatividad del G20
El G20 reúne a las 20 principales economías del mundo. Entre ellas, la Argentina. Los países miembros representan el 85 por ciento del producto bruto global, congregan a dos tercios de la población mundial, concentran el 75% del comercio internacional y atraen el 80 por ciento de las inversiones en investigación y desarrollo. Por supuesto que la distribución de toda esa masa de recursos y gente no es equitativa ni dentro del G20 ni fuera de él.

Los temas del G20
Con esa fuerza de representación, el G20 se ocupa de fijar pautas, establecer anhelos y, a veces, tomar medidas concretas sobre distintos temas. Para ello, cuenta con siete grupos de afinidad: uno de negocios (el Business 20, o B20), uno de organizaciones civiles (C20), otro de trabajo (Labour 20, o L20), uno de ciencia (Science 20, o S20), otro de igualdad de género (Women 20, o W20), uno de jóvenes (Youth 20, o Y20) y uno más filosófico (Think 20, o T20).

La agenda temática que se trata en estos grupos es amplia. Por eso, cada país aprovecha su año de presidencia para establecer temas prioritarios, además de comprometerse a continuar el legado del anterior país líder.

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El liderazgo argentino
“La Argentina busca construir un consenso para lograr un desarrollo económico equitativo y sostenible, que genere oportunidades para todos los ciudadanos y esté en línea con las prioridades de la región”, destacó el Gobierno en la presentación oficial de su presidencia del G20.
El país fijó tres ejes prioritarios para su año de presidencia: trabajo y educación, seguridad alimentaria y financiamiento de la infraestructura.
Así busca, entonces, que el G20 avance en acciones concretas para que el trabajo y los sistemas educativos se amolden a las nuevas tecnologías. También, para que la inversión privada se canalice hacia obras públicas que permitan reducir el déficit de infraestructura de los países emergentes -algo que, se supone, lleva a una mejor calidad de vida y reduce la desigualdad-. Y para que la provisión de alimentos a la población mundial sea más inclusiva, eficiente y ambientalmente sustentable.
Instalar estos temas en la discusión global no es inocente. Son tres puntos en los que el Gobierno quiere avanzar también dentro del país. Recibir países inversores y representantes del capital privado de todo el mundo a discutir sobre infraestructura y seguridad alimentaria, por ejemplo, es una oportunidad concreta para que eso se materialice en proyectos productivos y en financiamiento a tasas razonables.