Gobierno se impuso a nivel nacional con 13 distritos

Cambiemos obtuvo contundentes triunfos en la Ciudad, Santa Fe, Buenos Aires, Mendoza y Córdoba. Mantuvo casi todas las provincias de las PASO. Las sorpresas: Chaco, Salta y La Rioja, bastiones tradicionalmente peronistas. Solo San Luis y La Pampa revirtieron el resultado de las Primarias. Con estos números, el Gobierno sumará fuerzas en el Congreso y afirma un nuevo juego de fuerzas en todo el país.

El oficialismo consiguió ayer un arrasador triunfo electoral en más de la mitad del país, quedándose con 4 de cada 10 votos nacionales. En medio de la fuerte crisis política que desató la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, el Gobierno revirtió las derrotas que había sufrido hace dos meses en la provincia de Buenos Aires y en Santa Fe, y amplió las diferencias que había conseguido en la Ciudad, Córdoba y Mendoza. Se impuso así en los cinco principales distritos electorales. Oleada de votos que complementó con buenos resultados en el norte, adonde mantuvo Jujuy y le arrebató Salta, Chaco y La Rioja al peronismo, y en el sur, adonde sostuvo las victorias de Neuquén y Santa Cruz. En la vereda de en frente, Cristina Fernández de Kirchner se consolidó como su principal opositora.

El escrutinio avanzó con rapidez y para la medianoche la tendencia general se mostraba irreversible. Para ese momento, ya habían festejado en el búnker de Cambiemos en Costa Salguero Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Momentos antes, desde el estadio de Arsenal, Cristina Fernández de Kirchner reconocía: “No nos alcanza para superar a nuestros adversarios”.

Cambiemos celebró en Santa Cruz, donde aún el poder está bajo el apellido Kirchner. Y conquistó tres territorios impensados: Salta -propinándole una derrota al gobernador peronista Juan Manuel Urtubey- Chaco y La Rioja, donde desairó a Carlos Menem. Los gobernadores peronistas que salieron bien parados son Juan Manzur (Tucumán, sexto distrito del país), Sergio Uñac (San Juan), Gildo Insfrán (Formosa) Lucía Corpacci (Catamarca) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis), quien dio vuelta en forma impensada las primarias, donde había caído por veinte puntos.

A partir del 10 de diciembre, los bloques de Cambiemos quedarán más cerca del quórum en ambas cámaras y el peronismo dejará de tener mayoría propia en el Senado. El fuerte avance del oficialismo en las elecciones 2017 (sumaría nueve senadores y más de 20 diputados) le facilitará al Gobierno la negociación de los proyectos más sensibles para su “modelo”. La expectativa del Presidente es acelerar los tiempos para un blanqueo laboral y empezar a negociar sector por sector hacia nuevos convenios de trabajo. “A tono con el siglo XXI”, dice en privado. La reforma fiscal, otro tema anunciado, ya está confeccionada. La tiene en su escritorio, pero recién la hará pública cuando comience el diálogo con los gobernadores, que serán sus principales interlocutores post elecciones. Los citará esta misma semana.

Además de oxígeno, superar la barrera del 40% a nivel país le posibilita a la Casa Rosada dejar otra marca fuerte: el peronismo no perdía una elección nacional de medio término desde 1997, cuando sobrevino el huracán de la Alianza. El Presidente celebró un triunfo histórico y en la Casa Rosada ya hablan de su reelección
Cambiemos resaltó que por primera vez desde 1985, el Gobierno nacional ganó en los cinco distritos más populosos. Celebraron la caída en desgracia de Massa y Urtubey.