Wall Street y Bolsa de China en problemas

Pánico global en los mercados del mundo, y derrumbe de bolsas.

La Bolsa de Shanghái, que el lunes desató el pánico de los mercados de valores de todo el mundo al caer un 8,49 por ciento, continúa hoy su desplome con un descenso del 6,41 por ciento ya en la apertura.

El referencial Hang Seng de Hong Kong descendía 0,6 por ciento al inicio de la jornada, pero ahora se ubica con suba de 1,3%, a 21.540 puntos.

Horas después del inicio de las operaciones, el Nikkei marcaba un alza de 1,1 por ciento para ubicarse en 18.744 puntos.

China se desplomó 8,5% y desató una ola de ventas en los mercados del mundo. La fuerte aversiLa Bolsa de Shanghái, que el lunes desató el pánico de los mercados de valores de todo el mundo al caer un 8,49 por ciento, continúa hoy su desplome con un descenso del 6,41 por ciento ya en la apertura.
ón al riesgo que generó el gigante asiático produjo un efecto contagio en las plazas europeas, que perdieron más de un 5%, con la excepción de Atenas, que marcó un fuerte descenso de 10,6%. En Wall Street, los principales índices reflejaron caídas promedio de 3,6%, luego de haber anotado pérdidas de hasta 9%. El petróleo llegó a sus niveles más bajos en ocho años. El WTI perdió 5,46% a u$s 38,24 dólares

El Merval no resistió el clima negativo a nivel global y se hundió 6,30%. Desde el arranque, el desplome de las acciones de China presionaron con fuerza. Las caídas más llamativas fueron Petrobras Brasil, Comercial del Plata e YPF.

La soja volvió a caer en Chicago y la cosecha local perdió u$s 900 millones en dos semanas. China y una oferta que se muestra firme mantienen la cotización a valores históricamente bajos. El mercado local operó casi sin cambios, en medio del paro.

Este nuevo “lunes negro” se desencadenó como un torbellino debido a la hecatombe de la Bolsa de Shanghai, que perdió 8,5%, mientras que Shenzhen, segunda plaza financiera del país, retrocedió 7,61%. Los mercados chinos, que totalizan una capitalización de seis billones de dólares (cifra que equivale a casi la mitad del PBI nacional), retrocedieron de esa forma al nivel que tenían en 2007. La Bolsa de Shanghai, que había ganado 150% en un año, perdió 40% desde junio.

Esos pésimos resultados arrastraron a los otros grandes mercados bursátiles asiáticos. La bola de nieve creció en Europa, donde los mercados vivieron varias horas de verdadero pánico hasta que comenzaron a serenarse a medida que Wall Street, después de algunos momentos de pavor al comienzo de las operaciones, se fue estabilizando en forma progresiva.

La Bolsa de París, que fue una de las más afectadas, perdió 5,35% después de haber descendido un 8% al promediar la jornada; Milán se replegó 5,96%; Madrid, 5,01%; Fráncfort, 4,70%; Londres, 4,67%, y Atenas cedió 10,54%.

La tormenta pareció haberse convertido en un verdadero huracán en los primeros minutos de la apertura de Wall Street, cuando el índice Dow Jones se derrumbó 6,6% al comienzo de las operaciones. A su vez, el índice S&P 500 perdió 4% cuando se abrieron las cotizaciones y el Nasdaq Composite Index se desplomó 8,8%. Pero al cabo de 15 minutos de desconcierto, los operadores parecieron recobrar la serenidad. Finalmente, el Dow Jones perdió 3,58%, el S&P 500 cedió 3,82% y el Nasdaq se replegó 3,94%.

En resumen la rueda de Wall Street fue no apta para cardíacos. Hasta cinco minutos antes del cierre, el índice Dow Jones registraba un retroceso de 6,62%.