Operación Cristina

Antes de las 48 horas Cristina Fernández de Kirchner debió regresar a la Fundación Favaloro. Si bien en un principio trascendió que lo hacía para nuevos chequeos, la Casa Rosada informó que la Presidenta se realizó los exámenes prequirúrgicos previos a ser operada hoy del hematoma craneal que le detectaron el sábado. Un “hormigueo en el brazo” que sintió en la Quinta de Olivos en su primer día del mes de reposo recetado fue suficiente a los ojos médicos para decidir su traslado ayer pasada las 13 al sexto piso de la institución donde pasó la noche internada.

Casi en paralelo, ante escribano público, el vicepresidente Amado Boudou al final asumió formalmente al frente del Poder Ejecutivo y debutó con un acto en la Casa de Gobierno junto al gobernador bonaerense Daniel Scioli y el principal candidato a diputado K, Martín Insaurralde.

Desde que la mandataria ingresó al centro médico, ante la falta de información oficial, todo parecía indicar que al final del día llegaría la operación, para drenar el hematoma de la colección subdural, que con el reposo indicado el sábado se pretendía poder evitar. Y así fue. Con un comunicado, que fue copiado luego por la Rosada, la Fundación Favaloro informó sobre el “hormigueo” que notó Cristina Kirchner en Olivos, que un equipo médico la revisó y “constató una transitoria y leve pérdida de la fuerza muscular del mismo miembro superior”. Por lo que, “la inicial propuesta de reposo y observación indicada el sábado 5 de octubre pasado debió ser modificada”, añadió el texto. “Frente a dicho cuadro clínico este equipo indica la intervención quirúrgica. La misma consiste básicamente en la evacuación quirúrgica de dicho hematoma”, concluyeron Gerardo Bozovich, director médico del hospital; Facundo Manes, director del Instituto de Neurociencias de la misma institución.

En medio del habitual hermetismo que rodea a la salud presidencial, aún con la televisión emitiendo las imágenes de ella dentro del auto, a cara lavada, ingresando a la cochera de la clínica, pasaron dos horas de incertidumbre para que la Rosada admitiera que la Jefa de Estado “fue internada en el hospital de la Fundación Favaloro para su preparación y estudios cardiovasculares prequirúrgicos”.

Mientras Boudou estaba en la Rosada reemplazándola en la agenda oficial, en Olivos la mandataria estaba acompañada por sus secretarios Carlos Zannini (Legal y Técnica) y Oscar Parrilli (General). Luego de los exámenes, por la tarde la visitó su hijo, Máximo Kirchner y más tarde, su madre, Ofelia Wilhelm.

A diferencia de la internación de enero del año pasado, por el “falso positivo” del carcinoma papilar, poca militancia se movilizó ayer a la Fundación Favaloro. “Fuerza Cristina” (que fue la frase repetida en Twitter entre el kirchnerismo 2.0), firmado por La Cámpora y “Coagulo Gorila” se leía en alguno de los carteles que pegaron en las paredes del hospital. Anoche el oficialismo decidía si hoy se organizaría una importante convocatoria de apoyo. “No se descarta”, comentó un importante dirigente de Unidos y Organizados.

Si bien, en lo formal, el Gobierno está en manos de Boudou, que se instaló en una oficina del Banco Nación, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina mantuvo reuniones durante toda la jornada con Zannini, Parrilli y otros ministros, como el de Interior y Transporte, Florencio Randazzo. Con menos información, en otras líneas gubernamentales reinaba preocupación respecto a los días por venir. “No se sabe cuánto tendrá de post-operatorio”, era de las mayores dudas en despachos oficiales. La orden presidencial, trasmitida en público a través de Boudou, fue “mantener la gestión”. En privado, Abal Medina se lo transmitió a distintos funcionarios durante el día. Para evitar la sensación de parálisis, confiaron fuentes oficiales, se mantuvo en pie la ajetreada agenda presidencial de inauguraciones de la semana, incluyendo un acto de hoy en Córdoba que volverá a encabezar Boudou.