Miles de vagas y vagos recibieron a la Reina Madre

Nota de autor, nos hacemos responsables de lo que escribimos, y lo dejamos a tu criterio…

Fueron 5 mil los que esperaron en su departamento lujoso en Recoleta, y otros en Aeroparque. Ella, rozagante, como si se tratase de una vuelta, o que viene a recibir el premio a la honestidad dada por el Papa Francisco, la ONU y vaya a saber quienes mas. Sólo ellos y ellas los esperaron, pero ojo, ninguna figurita conocida, solo jovenes impulsados por la desesperación de volver a cobrar entre $7.000 a $30.000 pesos mensuales que ya no cobraron en marzo por que se cortó la cadena piramidal de pagos. Cosa lógica, ellos no regalan nada, y más en tiempos austeros, donde el desfile por Comodoro Py no cesa.

La concentración de anoche fue sólo la antesala de la marcha convocada para mañana en los tribunales de Retiro. Esa movilización podría suspenderse, dado que la citación de Bonadio también está en duda: la Cámara Federal porteña decidirá hoy sobre un pedido de recusación contra el magistrado.

A la marcha de mañana convocan también sectores alejados de la conducción de Cristina, como el Movimiento Evita; el Frente Transversal, de Edgardo Depetri, y Miles, de Luis D’Elía. “Siempre vamos a estar al lado de Cristina. La persiguen no por la corrupción, sino por las cosas buenas que hizo para el pueblo”, dijo a LA NACION el diputado Leonardo Grosso, jefe de la JP Evita.

Los presidentes del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, y del PJ porteño, Víctor Santa María, también anunciaron que se sumarán a la movilización de mañana. A excepción de Alicia Kirchner, no se manifestó ningún gobernador.

El revuelo se trasladó hasta el aeropuerto de El Calafate, donde Cristina accedió directamente a la sala de preembarque. Desde el primer piso vidriado saludó a los manifestantes. Subió primera al avión y no aceptó hablar con los periodistas. Tres horas después llegó al Aeroparque.

El último acto fue en su departamento de Recoleta. La ex presidenta salió al balcón y desde allí volvió a saludar y “bailar” a la militancia. Eran ya las 23,30hs, y muchos pedíamos en silencio que terminara, para siempre!