Lo peor quedó atrás? Argentina crece

En una análisis completo, pensamos que de alguna manera y para algunas sectores lo peor ya quedó atrás, y se pudo esquivar con cintura varios problemas de la era “K”. Esta semana se conocieron los datos del PIB referidos al segundo trimestre del año. Estos corroboraron lo que ya habían adelantado el Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC y otros indicadores privados, en términos de que el primer semestre constituyó un período de transición, durante el cual previsiblemente se iban a sentir los efectos de un amplio conjunto de medidas orientadas a la eliminación de serias distorsiones, capaces sentar las bases para una recuperación, tras cuatro años de virtual estancamiento.

Según lo informado por el INDEC, el PIB se contrajo un 2,1% en el segundo trimestre respecto al primero (medido en términos desestacionalizados), siendo el tercer trimestre consecutivo en baja, tras los descensos previos de 0,6% y 0,5%, respectivamente. Asimismo, los datos del segundo trimestre arrojaron una disminución del 3,4% interanual, acumulando la actividad agregada una caída del 1,7% durante el primer semestre de 2016.

Vale recordar que el Producto se situó en valores similares a los de 2011, o superiores incluso a los de mediados de 2014, manteniéndose en niveles históricamente elevados, sobre todo si se tienen en cuenta la magnitud de las correcciones encaradas. Asimismo, analizando la dinámica de la actividad económica desde una perspectiva de más largo plazo, la contracción actual continúa siendo moderada. Comparando con otros episodios recesivos recientes, la caída del PIB en lo que va de 2016 (-1,7%) resulta inferior a la verificada tras la devaluación de 2014 (-2,5%) y muchísimo menos profunda que la registrada en crisis previas, como la internacional de los años 2008/09 (-5,9%) o la local de 2001/02 (-10,4%), tras el abandono del régimen de Convertibilidad.

Si observamos dentro de los componentes de la demanda agregada, las exportaciones netas fueron el principal factor contractivo en el segundo trimestre. Las ventas externas registraron una baja de 1,9% interanual, explicada por las menores ventas del complejo agroexportador (el cual comparaba con la cosecha récord de soja de un año atrás), además de las menores exportaciones industriales a Brasil. Las importaciones, por el contrario, presentaron un alza del 8,7% interanual en el trimestre, dando como resultado una fuerte suba en el déficit de balanza comercial, el cual en conjunto restó 2,3 puntos porcentuales (p.p.) de los 3,4 p.p. de contracción interanual del Producto. La formación bruta de capital fijo fue otro de los componentes del gasto que más contribuyó a la caída, con un aporte de -0,9 puntos a la variación del PIB, fruto de una baja interanual del 4,9%. En cuanto al consumo, la demanda privada se mantuvo prácticamente constante respecto a un año atrás (-0,1%), siendo el componente del gasto menos afectado, mientras que el consumo público capturó el menor gasto gubernamental del primer semestre (-2%), con ambos componentes contribuyendo con -0,3 puntos a la variación interanual del Producto.

Si bien buena parte de los indicadores de actividad económica permanecen en terreno negativo si se los compara con un año atrás, en su mayoría comienzan a morigerar su ritmo de contracción, con perspectivas de recuperación para el último cuarto del año, tendencia que se consolidaría en 2017. La evolución del sector de la construcción se vería estimulada por la obra pública y mayores créditos al sector privado, mientras que el sector comercio también podría reaccionar ante la recuperación en el poder de compra, en un marco de desaceleración de la inflación y alzas de salarios y jubilaciones, fruto de los ajustes escalonados dispuestos en las paritarias y los pagos previstos a la clase pasiva.

Las mediciones privadas del Producto Bruto adelantan un mejor tercer trimestre. El Índice General de Actividad de Orlando Ferreres (IGA-OJF), que experimentó una contracción de 2,4% interanual en el mes de agosto, mostró al mismo tiempo un avance de 0,3% respecto a julio en su medición sin estacionalidad, luego de seis meses consecutivos en baja. Con esto, de mantenerse el IGA constante en septiembre, el tercer trimestre podría cerrar sin cambios medido sin estacionalidad, marcando un punto de inflexión en la evolución de la actividad agregada.

Por este lado, los indicadores del sector manufacturero también indican que lo peor ya habría quedado atrás. Si bien el Índice de Producción Industrial de FIEL (IPI-FIEL) arrojó una contracción de 4,6% interanual en agosto y el IPI de Ferreres (IPI-OJF) una disminución de 3,1%, ambas mediciones presentaron indicios de mejora en el margen. De acuerdo al índice de Ferreres, la industria manufacturera se habría recuperado un 0,3% mensual en agosto (medida sin estacionalidad) y arrojaría una suba de 0,9% para el tercer trimestre, aún manteniéndose constante en septiembre. Adicionalmente, en el caso de la estimación de FIEL, a pesar de registrar una baja de 0,8% mensual en agosto (también medida sin estacionalidad), la industria igualmente podría promediar una suba en el tercer trimestre del año, mostrando su primera variación positiva tras 4 trimestres en retroceso.