La visita de Obama a la Argentina

La visita de Obama es un gesto a los argentinos y al mundo: salvo Cuba, no visita otros lugares, vuela directo. Y esto nos permite retomar una relación que facilitará una mejor imagen sobre el país, un mayor acceso a los mercados, entrar y actuar en los organismos multilaterales, opina ante 3Días el diputado de Unión-PRO y ex embajador en Washington, Eduardo Amadeo.

El informe del Servicio de Investigaciones del Congreso de los EE.UU. de agosto de 2015 pondera los nexos comerciales como “robustos” y basados “en intereses comunes como la paz y estabilidad regional, la no proliferación nuclear, los DD.HH., educación y cooperación en ciencia y tecnología”. No obstante, alerta: “En determinados momentos, han surgido tensiones”.

El último año superavitario para la Argentina fue 2005, año en el que George W. Bush bajó hasta Mar del Plata. Desde entonces, y pese a las fricciones, el intercambio creció de forma desproporcional con un saldo cada vez más favorable al Norte. En 2014, las importaciones desde los EE.UU. llegaron a u$s 8.833 millones y duplicaron a las exportaciones de la Argentina. Los seis primeros meses del año pasado no alteraron ni la tendencia ni las proporciones. Desde la Cámara de Comercio de los EE.UU. en la Argentina (AmCham) se muestran optimistas respecto a la llegada de nuevas inversiones con Obama. Así lo transmitieron en un encuentro con periodistas en el que destacaron los obstáculos persistentes y que no difieren del diagnóstico que los analistas trazan desde el exterior: la fragilidad del sistema financiero, la insuficiencia energética y la inflación elevada como debilidades estructurales. A eso se añade un marco regulatorio que dificulta el desembarco de firmas foráneas, al punto de ubicar a la Argentina en el puesto 121 de 189 en el reporte Doing Business 2016 del Banco Mundial.

La necesidad de reincorporarse al Sistema General de Preferencias arancelarias (SGP) de los Estados Unidos, el acceso a herramientas como el Banco de Exportaciones-Importaciones de los EE.UU. (Eximbank), así como el apoyo de Washington en los organismos multilaterales figuran entre las solicitudes que los empresarios locales desean que el gobierno traslade a Obama.

La Casa Blanca ya tuvo un primer gesto al levantar en enero su veto en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).Por supuesto, Obama traerá sus propias preocupaciones a la Casa Rosada, algunas de ellas recogidas en el capítulo argentino sobre Clima de Inversiones 2015 del Departamento de Estado. Allí se hace particular énfasis en cuán extendida se encuentra la piratería y el contrabando en el país, desde la violación de copyright hasta la existencia de La Salada, “el mercado negro más grande de Sudamérica” y la venta ambulante en las calles. Cuestiones en las que ya trabaja el gobierno de Macri para satisfacer a su invitado.