La suba de las tasas en los EEUU puso al ajuste contra las cuerdas

La cuarta rueda de octubre terminó con un saldo de disparada de la tasa de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años, a 3,20% anual; se hundieron las Bolsas del mundo, incluyendo Wall Street, y se devaluaron casi todas las monedas frente al dólar.

En el instante, el atractivo de las tasas argentinas se diluyó porque los inversores cambiaron ganancias por refugio. Se produjo el efecto “fly to quality” (vuelo a la calidad) donde seguridad mata renta.

Por eso el dólar, por primera vez desde que rige la nueva política monetaria subió casi 2%. En bancos y casas de cambio el aumento fue de 71 centavos (1,85%) a $ 39,44, mientras el “blue” subió 50 centavos (1,30%) a 39 pesos.

Pero el tipo de cambio que dólar que los inversores siguen con atención, es el de la plaza mayorista donde los negocios alcanzaron a USD 459 millones. El dólar “hoy” abrió a $37,85 pero el mercado se armó a las 11.00 cuando se pactaron operaciones a $38,52. A partir de allí predominaron -con altibajos- los vendedores y la divisa cerró a $38,40, (1,85%) 70 centavos por encima de la rueda anterior.

Las reservas aumentaron por tercer día consecutivo, ahora USD 50 millones, a USD 49.013 millones, pese a que en el exterior se perdieron USD 8 millones por la fortaleza del dólar ante las demás monedas y se pagaron USD 2 millones a Brasil para compensar operaciones de comercio exterior donde se utilizan las monedas de ambos países.

Los bonos de la deuda operaron $14.154 millones. El Bonar 2024, el bono en dólares de referencia, subió apenas 0,44%, mientras el Bonar 2020 aumentó 0,44%. Los bonos más largos como el Discount con ley argentina, bajaron 1,06%. Este comportamiento de los títulos de la deuda fue provocado en parte por arbitrar títulos contra Brasil.

Hubo inversores que salieron de los títulos locales para comprar bonos del principal integrante del Mercosur que tiene un riesgo país de poco menos de 300 puntos. Un bono brasileño ahora tiene una renta de 6% contra más de 10% de los argentinos.

El Índice de Riesgo País local subió nada menos que 4,91%, a 663 puntos, por la caída de su paridad y por la suba de la tasa de los bonos norteamericanos que es la más alta desde 2011.

Indicadores que inquietan en la economía de los EEUU

En Estados Unidos están preocupados por razones totalmente opuestas a las de la Argentina:

* Las solicitudes de seguro por desempleo fueron las menores de los últimos 50 años;

* Los norteamericanos aman el crecimiento, pero le temen a la inflación;

* La venta masiva de bonos del Tesoro, es porque el déficit fiscal está creciendo y se financian con nueva deuda. Esto hizo que la paridad bajara y la renta subiera.

A menor precio del bono, más renta. La gestión de Donald Trump está empapelando el mercado con nuevas emisiones deuda pública, esta renta elevada hace que los dólares marchen a Estados Unidos al costo de voltear bolsas y monedas del mundo.

Por supuesto, cuando el FMI junto al ministro de Hacienda de la Argentina y su equipo diseñaron el Acuerdo II omitieron detalles e imponderables que pueden costarle muy caro porque cuando un bono norteamericano paga 3,20% anual, es una potente vacuna contra una tasa de 74% en pesos. Incluso las Lebac a 64 días se contagiaron y aumentaron su renta a 67% anual, pero no fueron lo suficientemente atractivas.

Los plazos fijos en pesos de los privados, crecieron $4.000 millones al día siguiente de la nueva política monetaria. Pero todo ese dinero por el que los bancos pagan más de 4% mensual, después lo vuelcan a las Leliq a 7 días donde la renta mensualizada es de 5,30%. Con este mecanismo, el Central se lleva todo el crecimiento de depósitos del sistema y deja seca la plaza. La promesa que se hizo en la teoría es mantener intacta la base monetaria hasta fin de junio de 2019.

Lo que sucede es el Banco Central debe licitar cada días más Leliq (Letras de Liquidez que solo pueden comprar los bancos) para lograr su objetivo. Allí, la tasa del bono de Estados Unidos le recuerda al inversor que está caminando por una cornisa.

La política tampoco ayuda. Porque en el mercado comentaban que el inoportuno desaire de Lilita Carrió pidiendo juicio político al ministro de Justicia, Germán Garavano y a los jueces que absolvieron a Carlos Menem, era una excusa para abandonar el barco. La lógica del mercado no puede entender este escándalo como algo aislado de la crisis económica.

La inflación y las elevadas tasas aceleran la adrenalina y distorsionan los razonamientos, por la velocidad con que hay que tomar decisiones. Es en ese momento cuando los inversores deciden abandonar el riesgo. Por eso la Bolsa, se desplomó 3,95% con un elevado monto de negocios de $1.021 millones. Solo dos acciones subieron: Petrobras 3,84%, impulsada por la realidad de Brasil y Tenaris 0,85 por ciento.

En Wall Street, los certificados de tenencias de acciones argentinas que cotizan en dólares (ADR’s), tuvieron fuertes pérdidas. A excepción de Despegar que aumentó 0,23% el resto del panel estuvo en rojo. Los bancos fueron los más castigados. Galicia bajó 9,37%; Supervielle, 9,05%; Macro, 7,83% y Francés, 7,76%. Fuera de las entidades la baja más importante la padeció Central Puerto con 9,45 por ciento.

La situación hace recordar una frase de Ronald Reagan durante una asamblea del FMI. El ex presidente de Estados Unidos dijo que para un economista un plan era bueno si además de funcionar en la práctica, funcionaba en la teoría.

La Argentina está viendo un típico plan de economistas que adjudican los males a la política monetaria, cuando la inflación de la Argentina, además del déficit fiscal, obedece a la elevada presión tributaria y a los altas tasas que hacen que producir sea caro y se restrinja la oferta de bienes ¿Cómo decidieron curar ese mal? Con tasas más altas y más impuestos. Difícil que este plan que funciona en la teoría, funcione en la realidad.