Fariña prendió el ventilador

Luego de una declaración maratónica el día de ayer, Fariña disparó para todos lados frente al Juez Casanello.

Al terminar su declaración indagatoria quedó dentro del programa de protección de testigos e imputados porque pidió que resguardaran su vida, lo que le fue concedido. Lo mismo hizo con otra persona a la que presentó como un testigo que puede corroborar sus dichos. El programa de protección de testigos permite tomar medidas, como cambiar la identidad de la persona, relocalizarla junto a su familia y suministrarle dinero para que no trabaje.

Luego de su declaración, Fariña fue trasladado a la cárcel protegido por un grupo especial de operaciones del Servicio Penitenciario Federal compuesto por hombres con pasamontaña negro, fusiles de asalto y chalecos antibala, que custodiaron el móvil de trasladado de detenidos con dos camionetas negras, una adelante y la otra detrás. La ley del arrepentido aplicada a los casos de lavado de dinero prevé una reducción de la pena del imputado a la mitad o hasta el mínimo de 15 días si permite imputar con pruebas ciertas a otras personas en una asociación ilícita.

La indagatoria comenzó a las 10.30 y se realizó en presencia del juez Casanello y el fiscal Guillermo Marijuan. La abogada de Fariña es Giselle Robles.

Al promediar su interrogatorio, el juez dispuso el secreto del sumario para que nada trascendiera y no se frustraran las medidas de prueba tendientes a corroborar sus dichos.

En su declaración, Fariña se refirió además al fideicomiso que firmó Báez con el Banco Nación por 350 millones de pesos y donde Fariña intervino para reestructurar los pasivos de la empresa.

Reconstruyó toda la cadena de la ruta del dinero y explicó cómo era la relación de su constructora con la obra pública, cómo Báez se convirtió en millonario y benefició a los funcionarios que mencionó.

Fariña saltó a la luz pública cuando hizo ostentación de dinero en el jet set local y se lo vio en Ferrari y otros lujosos autos importados.

Tanto ruido político provocó su aparición que hasta los medios especularon con que podía ser un hijo natural de Néstor Kirchner .

Se casó con la modelo Karina Jelineck, de la que se divorció al poco tiempo. Mientras todo esto ocurría, Fariña -que se había acercado a Báez para venderle camiones- se presentaba como asesor financiero del empresario y viajaba al Sur con frecuencia.

Tuvo diferencias económicas con Báez que lo llevaron a denunciar sus manejos en la televisión. Luego negó sus dichos, pero ayer los retomó, profundizó y apuntó a lo más alto del poder en el kirchnerismo. Su declaración está destinada a potenciar fuertemente la investigación de Casanello.

Sebastián Casanello busca comprobar lo que está diciendo para determinar si puede usar esos dichos como elementos de cargo contra Lázaro Báez y contra otros imputados que seguramente se sumarán a la causa después de esta declaración explosiva. Fariña está preso desde hace más de dos años por evasión fiscal. Recientemente, el Tribunal Oral Federal de La Plata prorrogó su prisión preventiva.

Ahora con su colaboración aspira a conseguir su excarcelación en esa causa por impuestos y seguir en libertad en este otro expediente. Para ello es necesario que sus datos sean corroborados, por lo que el juez Casanello dispuso la realización de nuevas medidas de prueba.