El Gobierno busca $5.000 Millones con Dollar Linked

El título que se lanzará hoy se llamará Bonad 2017 y se emitirá por un valor nominal de u$s 500 millones a 18 meses de plazo. Los inversores lo suscribirán en pesos, al tipo de cambio oficial, y lo cobrarán al vencimiento con la cotización del dólar oficial que esté vigente.

El Gobierno saldrá a colocar hoy u$s 500 millones en un bono “dollar linked”, que le permitirá volver a financiarse en el sistema financiero y captar al menos $5.000 millones, tras la poca recepción que tuvo semanas atrás para emitir deuda atada a las tasas de interés de las Lebac. El Tesoro sufrió los efectos de la suba de tasas de interés de plazos fijos que resolvió semanas atrás para los depósitos del Banco Central, en un esfuerzo por alentar las alternativas en pesos. La decisión encareció el fondeo de los bancos, redujo el atractivo de los títulos e hizo caer la demanda. Frente a esto, el Ministerio de Economía debió diseñar un nuevo instrumento “dollar linked”. El título, al estar atado al tipo de cambio en un contexto de búsqueda de coberturas, ofrece un premio sensiblemente más atractivo para los bancos que compensa los mayores costos de fondeo que sufrieron tras el ajuste de tasas de plazos fijos. En el mercado descuentan que la demanda superará ampliamente el monto ofertado y permitirá al Gobierno obtener mayor financiamiento que el anunciado.

Dos semanas atrás, el Gobierno debió abortar la última licitación del Bonac, el título que colocaba periódicamente a los bancos y que está atado a los rendimientos de las Lebac. El Ministerio de Economía había tanteado a las entidades, como suele hacerlo previo a cada operación, y encontró una escasa demanda en el sector. Sucedió que la suba de tasas de Alejandro Vanoli había aumentado fuertemente el costo de los bancos, reduciendo sus márgenes de ganancia y dejando menos incentivos para suscribir ese bono. Frente a este panorama, el Gobierno, a través de la Secretaría de Finanzas a cargo de Pablo López, se vio forzado a mejorar el instrumento y atarlo a aquello que hoy atrae a empresas y público: el tipo de cambio oficial. Los ejecutivos creen que la próxima gestión, ya sin compromisos electorales a la vista, se verá empujada a convalidar una suba de esa variable.

Por su parte los bancos ya sentían cierto rechazo por los bonos en pesos atados a las Lebac, porque los rendimientos de estas Letras son determinados discrecionalmente por el Banco Central. Sugerían, en general, la propuesta de diseñar títulos vinculados a la Badlar privada, la tasa de interés promedio que rige para los depósitos mayores al millón de pesos y que surge de una encuesta que hace entre bancos el organismo oficial. También veían la oferta con cierto resquemor, porque los dejaba cada vez más expuestos al sector público y los hacía más vulnerables ante un eventual incumplimiento fiscal. Frente a esto, muchos de ellos empezaron a pedir a la mesa de dinero del Banco Central que les recomprara estos títulos de manera que pudieran “descargarlos” en la institución. Este mecanismo se fue aceitando y fue lo que explicó el éxito de las últimas colocaciones.