El fin de la guerra con los Holdouts lo terminó el macrismo

Luego de 14 años se puso fin a la guerra con los fondos buitres y el país se acerca a la salida del default. Desde Buenos Aires Alfonso Prat Gay y desde Nueva York el mediador Daniel Pollack y los abogados de los fondos buitre más importantes anunciaron ayer que alcanzaron un acuerdo. Así el Gobierno de Macri está próximo a cerrar uno de los capítulos más sombríos de la historia económica argentina: el de la crisis de 2001. Se les pagará a Elliott Management, Aurelius Capital, Davidson Kempner y Bracebridge Capital u$s4.653 millones con una quita que, aseguraron funcionarios, llega al 25%. Se reconocerá el 100% del capital y la mayor reducción de casi el 40% se dará en los intereses. El Congreso debe aprobar el plan y la Argentina tendrá que transferir fondos antes del 14 de abril.

El Estado podrá financiar el déficit sin necesidad de un ajuste tan severo. Y dependerá menos de la emisión del BCRA, que alienta la inflación. Se espera que lleguen inversiones, lo que supone más empleo.

La Argentina gasta mucho más de lo que recauda y el rojo es de $ 1.000 millones por día. Para financiarlo, el Banco Central imprimía billetes, que luego impactaba en la inflación, por la suba que se producía en los precios, al haber más cantidad de pesos en la calle.

Ahora la Argentina podrá endeudarse a tasas más bajas. Luego de haberlo hecho a tasas de dos dígitos, hoy la tasa es del 8% anual en dólares, y se prevé que caiga al 6 o 7%, aunque lejos del 4% al que toma deuda Bolivia o el 2% de Chile.

Al tomar deuda en el exterior a tasas razonables, el Estado podrá financiar el déficit fiscal sin necesidad de un ajuste tan grande con mayores tarifazos, que le duelen en el bolsillo a la clase media.

Por otra parte, el BCRA desacelerará la emisión monetaria, al poder tomar deuda en el exterior a tasas bajas.

Por lo tanto, no le dará tanto a la maquinita de imprimir billetes como en la era Vanoli, cuando la emisión crecía al 40% anual. Esto tendrá impacto, a la larga, en menores índices inflacionarios.

También se tomará deuda para financiar obras de infraestructura, lo que impactará en mayores empleos en la industria de la construcción, que este año vio caer 40.000 empleos (25.000 fijos más 15.000 estacionales) por el freno de la obra pública. A su vez, se prevé la llegada de inversiones, que generarán más empleo. Claro que no todo será de un día para el otro, sino que tomará su tiempo y el impacto se verá en mayor medida el año que viene. Pero vamos por buen camino.