Club de París exige u$s 1.800 millones, Argentina en jaque

Los países miembros del Club de París exigen cobrar en efectivo el 25% de la deuda para aceptar refinanciar el resto de los pagos que permanecen en default desde 2001, según supo sobre la negociación ente los gobiernos.

Argentina debería pagar unos u$s 1.800 millones al contado si quiere avanzar con las negociaciones. La cifra representa un cuarto de la deuda sin intereses, de u$s 6.900 millones. Los intereses y punitorios llevan la deuda a casi u$s 9.000 millones. Ese fue el último número consolidado entre el Gobierno y los acreedores, aunque desde entonces pasaron dos años.

Los u$s 1.800 millones en efectivo traban cualquier intento de acuerdo, una tarea que la presidenta Cristina Fernández le encargó al futuro embajador ante la Unión Europea y titular de la Unidad de Renegociación de Deuda, Hernán Lorenzino. Ese dinero debería salir de las menguantes reservas del Banco Central, que el viernes cerraron en u$s 30.558 millones.

No obstante, el Club de París bajó sus pretenciones. Un partícipe de las primeras negociaciones con el grupo de países acreedores recordó que, en un principio, el interlocutor Pedro Solbes reclamaba u$s 4.000 millones en efectivo. “Los acreedores, luego de 12 años de default, seguramente van a exigir un pago efectivo significativo, de entre 20% y 30%”, coincidió Javier Alvaredo, economista de la consultora ACM y ex jefe de Gabinete del Palacio de Hacienda durante la gestión de Miguel Peirano.

Lorenzino viajó la semana pasada a París a hacer gestiones. Antes, el viernes 6, se había entrevistado con el ministro de Economía, Axel Kicillof. La propuesta argentina, que según el Ministerio de Economía no se formalizó, contempla un pago con bonos, en la línea del que se realizó para pagar las sentencias contrarias en el Ciadi y el que se ofreció a Repsol para zanjar el diferendo por YPF. En el entorno del ex ministro no hicieron comentarios sobre las tratativas. Kicillof hizo saber a El Cronista que no hay “”nada de nada””, en alusión a una eventual propuesta de pago.

Alemania, que concentra el 30% de la deuda, es el país más difícil de convencer y el que más presiona por un pago significativo en efectivo. También exige que el país acepte la revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar la deuda.

Estados Unidos es el mejor aliado de la Argentina en este contexto, pero sólo representa el 7% de la deuda. La administración Obama ya hizo saber que ve con buenos ojos las gestiones que hace el país en el Ciadi y con Repsol y hasta recomendó a la Corte Suprema de su país revertir la sentencia que obliga a pagar u$s 1.500 millones a los fondos buitre. Pero, hasta que Argentina no haga avances en el Club de París, Estados Unidos no cambiará sus votos en contra en el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “”El Tesoro de Estados Unidos no tiene autonomía para reestructurar la deuda sin enviarla al Congreso””, afirmó Alvaredo.

De todos modos, tanto una eventual oferta de bonos al Club de París como la propuesta a Repsol dependen del juicio en Estados Unidos. Un eventual embargo de los pagos complicaría las gestiones.