El boom de los créditos viviendas, autos y personales

En septiembre de 2016 hasta el último día hábil de septiembre de este año, el stock de préstamos con destino a la compra de una casa, un auto o a consumos en general saltó un 61%, es decir, bien por encima de la inflación, que en los últimos doce meses fue del 23%. El salto interanual baja al 46% si se incluye el stock de consumos que se financian con tarjeta de crédito.

Muchos factores explican un renacimiento del crédito para las familias. La mejora en las expectativas personales, la impresión de que, de a poco, la inflación irá bajando y salarios que en estos doce meses crecieron más que la suba de precios están detrás de esta fuerte demanda de créditos.

Lo de los salarios es importante. En el ministerio de Trabajo estiman que la suba nominal salarial según 17 Convenios Colectivos de Trabajo da 31% en setiembre respecto un año atrás, es decir 8 puntos porcentuales arriba de la inflación registrada en ese período.

La irrupción de los préstamos ajustados por inflación le dieron un empujón adicional a este fenómeno. La cláusula UVA que arrancó en abril de 2016 para poner en marcha los préstamos hipotecarios se está replicando en los préstamos para autos y personales. Se entiende por qué: baja el monto de las cuotas iniciales -en comparación con un crédito tradicional-, y por ello mismo corre los límites y amplía la cantidad de dinero que una familia puede solicitar.

Los bancos públicos tomaron la delantera con los hipotecarios UVA y con el traslado de la UVA a personales y prendarios. Los bancos privados están pensando en “uvizar” su cartera para recuperar el terreno perdido ante las entidades públicas, como el Nación, el Provincia de Buenos Aires y el Ciudad de Buenos Aires.

Una prueba de la popularidad de los hipotecarios UVA es que ya aparecen en las tandas publicitarias de las transmisiones radiales de la Superliga de fútbol de primera división.

Algo notable de esta fuerte demanda de crédito es que no parece verse afectada por la tasa de interés de referencia que marca el Banco Central con sus Lebacs. Hoy esa tasa está en torno al 26%.

El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, dijo algo el jueves pasado en la conferencia anual de la fundación FIEL, cuando vinculó la suba del crédito y de la actividad en general con la caída de la inflación: “No se oye tanto a los que anticipaban el efecto negativo de una política monetaria restrictiva sobre el crédito. Es precisamente al revés, decíamos. Una baja en la tasa de inflación es un prerrequisito para el crecimiento sólido del crédito. Hoy, con el crédito total creciendo a una tasa real de 20% anual, ese debate también va quedando atrás en el tiempo”.

El Gobierno pone foco en los hipotecarios, por razones atendibles: la vivienda propia es una de las principales aspiraciones de las familias. Y eso necesariamente debería traducirse en una mayor cantidad de votos. El “voto UVA”.

Crear las condiciones para reactivar ese mercado, con la cláusula UVA y con subsidios para las líneas ProCreAr, explican que el stock de hipotecarios haya saltado en un año de 56.341 millones a 94.580 millones. Esa diferencia de un año al otro (38.200 millones) se entiende por los créditos UVA, cuyos desembolsos superan los 26.000 millones de pesos, según un estudio de la consultora First Capital. “Los hipotecarios UVA, respecto de su lanzamiento a hoy, han tenido un crecimiento del 91%, aunque ese crecimiento se ha debido a que empezaron a demandarse con fuerza recién este año” señaló un socio de First Capital, Barbero.

Los prendarios están creciendo por la recuperación del mercado de venta de vehículos 0km. Las terminales hicieron convenios con diferentes bancos y además se está observando, aquí también, una irrupción del crédito UVA para autos, que impulsan, otra vez, los bancos públicos.

Y los personales crecen no solo por la recuperación de las expectativas de las familias, sino, también, porque le están ganando terreno al financiamiento con tarjeta de crédito, afectado por la operatoria “Precios Transparentes” que lanzó el gobierno en febrero. Es notable que el stock de crédito de este rubro (financiamiento con tarjeta) creció apenas 20% en un año. “Los clientes optaron por los personales porque logran más plazos y por ende más dinero y cuotas más bajas que lo que les ofrecen las tarjetas”, señalaron en un banco extranjero con fuertes campañas publicitarias en los medios.