Aeroparque continúa con cancelaciones y demoras por el parto de controladores aéreos

Todos los vuelos desde y hacia el Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires fueron cancelados esta mañana porque “todos los controladores y receptores adhirieron al paro”, informó a Télam Martín Taborda, delegado de de ATE-ANAC.

Ante este panorama, Aerolíneas informó oficialmente que paralizó una docena de vuelos, mientras que Latam confirmó que todas sus operaciones desde la terminal porteña están suspendidas temporalmente.

La situación se repite en otros aeropuertos del país donde el gremio ATE tiene fuerte presencia tales como los de Resistencia, Salta, Jujuy, Bariloche, Río Gallegos y Calafate. En tanto, Ezeiza está operando de forma reducida con el aterrizaje de aviones que ya estaban en vuelo y la partida de aquellos que presentaron sus planes.

Las complicaciones en la aeronavegación comercial se iniciaron ayer a las 6.50AM cuando comenzó el paro de 48 horas dispuesto por los controladores aéreos enrolados en ATE que reclaman por la incorporación de los trabajadores a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), el organismo creado por el Estado Nacional para gestionar el tráfico aéreo con el fin de que los vuelos sean más eficientes y operen bajo los estándares de seguridad internacionales.

Al igual que en las compañías aéreas, la dispersión gremial es una de las características del sector aerocomercial. Y si hay un desafío que tienen que superar los funcionarios del área de transporte, es la relación con los gremios justamente. El ida y vuelta con los sindicatos y las desconfianzas mutuas fueron así, nuevamente, las causantes de un conflicto que tomó como rehén a los pasajeros aéreos.

A principios de junio, el Ministerio de Trabajo firmó con Atepsa un convenio colectivo de trabajo, que se homologó pocos días después. Entonces, APTA, que formaba parte de la mesa de negociaciones de la empresa, decretó un paro.

Según dicen en el sindicato, es el que tiene más afiliados entre los 1600 empleados de la compañía estatal. Por eso, reclaman la representación de todos los empleados. Horas después de que se conociera la intención de APTA de llegar al paro, el ministerio decretó inmediatamente una conciliación obligatoria. El gremio la acató y, de hecho, aún está vigente, al punto que los empleados trabajaron ayer.

El convenio con Atepsa siguió su curso y cuando se homologó, ATE, el tercero que pugna por los afiliados, decidió convocar este paro. Pero la poca capilaridad del gremio le restó fuerza a la medida. En medio de la puja por la representación salieron al ruedo las quejas por los términos del convenio, las denuncias por precarización laboral y cuestionamientos a la letra de la norma. Pero todos los actores saben que la lucha intestina es sumar afiliados y poder, nada menos que en una actividad que tiene la capacidad de bloquear toda la aviación civil de la Argentina