Nueva devaluación en Argentina?

La economía argentina parece haber hecho un giro de 360 grados para volver al mismo lugar adonde estaba parada a comienzos de año. El salto del dólar paralelo, la pérdida de reservas del Banco Central, la demora en la liquidación de las exportaciones y el adelanto de las importaciones recrean un escenario similar al que derivó en el brusco salto devaluatorio de enero pasado.

Más allá del alza del 9,6% del dólar “blue” en agosto, la atención de economistas y operadores se centra en cuál será en los próximos días el recorrido del tipo de cambio oficial por el que se rigen las importaciones y exportaciones.

Tras la fuerte devaluación de enero pasado, el gobierno optó por anclar el valor del peso como herramienta para frenar las expectativas inflacionarias. Pero en los últimos días, el Banco Central debió soltar las riendas y permitir una devaluación del 1,5% para no sacrificar más reservas. El stock de reservas cayó unos US$ 350 millones en las últimas cinco jornadas.

La renovada presión cambiaria se intensificó luego de que el gobierno de Cristina Fernández anunció su decisión de cambiar la jurisdicción de pago a los bonistas y reabrir el canje de deuda a los llamados fondos buitre. El envío al Congreso de ese proyecto de ley terminó de derrumbar las expectativas en torno a que el gobierno argentino buscaría un acuerdo una vez vencida a fines de este año la cláusula RUFO, que le impide ofrecer mejores condiciones a los acreedores que no participaron en los canjes de deuda de 2005 y 2010.

“La expectativa por la llegada de dólares mediante la emisión de deuda en los mercados internacionales se postergó. Ese es el escenario que está adelantando el ajuste del tipo de cambio”, dijo el economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica.

El derrumbe que viene registrando en las últimas semanas el precio de la soja en el mercado de Chicago no permite vislumbrar un mejor panorama para 2015. La posición noviembre, que refleja el ingreso de la cosecha 2014/2015 en el circuito comercial, cayó a US$ 376, el menor valor en los últimos cuatro años. Incluso si se repitiera en 2015 el nivel récord de la cosecha registrado este año, por la caída del precio ingresarían unos US$ 5.500 millones menos.

Las proyecciones en torno a una agudización de la escasez de dólares en los próximos meses corren en paralelo con las estimaciones de una sobreabundancia de pesos.

“La aceleración del gasto público es récord en la era kirchnerista: creció 56% en junio frente al mismo mes de 2013. Semejante alza exigirá al Banco Central incrementar la emisión monetaria, lo que empujará más a la inflación y al dólar paralelo”, señaló Castiñeira.

Economistas estiman que el Banco Central deberá emitir hasta fin de año unos 130.000 millones de pesos, el equivalente a un tercio de la actual base monetaria.

Cepo cambiario mediante, el exceso de pesos está impulsando las cotizaciones de los distintos tipos de dólar, excepto el oficial. Esa dinámica llevó a que la brecha entre el “blue” y el oficial trepara a 67%, nivel similar al registrado antes de la devaluación de enero.

Esa distancia impulsa a los importadores a adelantar sus compras previendo que el tipo de cambio oficial estará más alto en el corto plazo y, en sentido contrario, incentiva a los exportadores a demorar sus ventas a la espera de una nueva devaluación. De hecho, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan un tercio de las exportaciones del país, informaron que entre el 19 y el 22 de agosto las empresas del sector liquidaron solo US$ 252 millones, el nivel más bajo desde comienzos de año.

“Mientras más grande sea la brecha, mayor será la presión en el mercado para que el tipo de cambio oficial acompañe el alza del paralelo”, dijo Castiñeira. Más aún si se tiene en cuenta que el colchón cambiario alcanzado tras la devaluación de enero ya se perdió: mientras el peso en el mercado de cambios oficial se depreció 5% desde entonces, la inflación saltó 25%.