Los turistas temen quedarse sin lugar a pesar de los precios altos

TESTIMONIOS DE LOS QUE ESTÁN DECIDIENDO SUS PRÓXIMAS VACACIONES

En Valeria del Mar les piden alrededor del 30% más y en Mar de las Pampas, el 25%.

El alto porcentaje de reservas a esta altura del año en algunos lugares de la costa argentina inquieta a Adriana Rodríguez, que vive en la Capital Federal y todavía no decidió si mantendrá esta temporada, su lugar habitual de vacaciones. “Vamos todos los veranos a Valeria del Mar, una semana de febrero y alquilamos siempre un apart con servicios”. El factor que demora su decisión es el precio del alquiler. “El año pasado nos costó 5.900 pesos y este año, el mismo lugar, nos sale 7.700 la semana, un  30% más”. La ventaja de pagar 700 pesos menos por ser cliente, no es suficiente todavía como para elegir, aunque no puede demorar más su decisión ya que el complejo tiene varios de los departamentos alquilados. “La verdad es que no sé qué vamos a hacer este año”, reconoce la madre de dos hijos.

Menos dudas tiene Gonzalo López que hace 5 años veranea con su mujer y sus tres hijos adolescentes en Mar de las Pampas, siempre en la misma casa a unos 30 metros de la playa. El año pasado pagó por la primera quincena de febrero, 9.100 pesos. Este año, le piden 11.400, un 25,3% de aumento con relación a la temporada anterior. “En la página de la inmobiliaria a la que le alquilamos, ya quedan muy pocos lugares vacantes” comentó, inquieto. Pese a que el balneario crece y cada vez tiene más oferta, los precios siguen hacia arriba. Por las comodidades que le ofrece el lugar y el alto porcentaje de ocupación del complejo, no piensa demorar demasiado su decisión. “La casa es amplia y los chicos quieren veranear con sus primos. Además el lugar es tranquilo y seguro”, fundamentó. En enero, los valores para casas similares, también ajustados con relación al año pasado, llegan a 13.200 pesos para la primera quincena de enero y a 14.200 para la segunda quincena.

A Valentín Fernández lo sorprendió el llamado que recibió los primeros días de septiembre desde Uruguay, el lugar en el que vacaciona desde hace una década. Del otro lado de la línea, la inmobiliaria que se encarga del alquiler de una pequeña casa en Solanas, quería asegurarse, mucho antes de que el verano apareciera en su agenda diaria, tenerlo como cliente la próxima temporada. “Me preguntó qué iba a hacer, si me reservaba como siempre o me podía ayudar de alguna manera”. Para que no cambiara de opinión, le ofreció una baja del 10% en el alquiler y el pago con tarjeta, además de tentarlo con la frase “sabemos que está difícil por ahí”. El alerta que llegó del otro lado del río lo inquietó e impulsó, pese a los cuatro meses que todavía lo separan de sus vacaciones, a averiguar precios en la costa argentina. “Pensé que me iban a tratar de loco por la época del año, pero me llevé la sorpresa de que ya se ha alquilado mucho más de lo que me imaginé. Y ni qué hablar de los precios, subieron el 20% más que el año pasado,” comentó. Una semana después de aquel primer llamado, María, la chica de la inmobiliaria uruguaya insistió con la consulta y lo tentó con la posibilidad de pagar en pesos argentinos. Pero todavía, a pesar de que le saldría más barato cruzar el charco que quedarse en el país, no se decide. “Programar algo a esta altura del año para dentro de 4 meses es una locura. Nadie puede predecir el costo del dólar, si sacarán alguna medida extraña o qué va a pasar. Y aunque me digan que vivir en Uruguay sale más caro y que si pago con tarjeta me subirán el 15%, son mis vacaciones y me gustaría ir donde yo quiero, no donde me digan”.