Los K trabajaron para frenar la protesta de hoy 8N

La marcha y cacerolazo de protesta contra el Gobierno del 13 de setiembre marcó un quiebre. Ese día se registró la primera derrota del kirchnerismo en las redes sociales, un terreno donde el oficialsimo se sentía dominador, a fuerza de entusiasmo digital y también de algunos contratos en la administración pública. Los simpatizantes del gobierno que militan las redes sociales –el kirchnerismo es de militar todas las superficies por donde circula– no quisieron que se repitiera la historia. Y se propusieron dar pelea. Imposible negar que lo intentaron. Difícil decir que lo lograron. Todos los indicios señalan que la marcha de hoy superará la del 13 de setiembre. Y no será exclusivamente por mérito de una organización precisa o eficaz. El propio Gobierno pareció esforzarse en abrirle el paso a la protesta. El mal humor social se instaló en un nivel importante, que tuvo un pico la noche de Harvard. De ese espisodio lo que mas se recuerda es a la Presidenta Cristina Kirchner retando a un estudiante y negando que el INDEC entregue cifras adulteradas.

Pero volviendo a los esfuerzos oficiales para neutralizar el #8N, se observó la intención del kirchnerismo de contraponer a ese hashtag otro al que le da importancia capital: el #7D. Era el sello de identificación y complicidad de quien espera la aplicación plena de la Ley de Medios y al mismo tiempo se opone al 8N.

El kirchnerismo puso bajo estado de sospecha el posible carácter de espontáneo de la protesta de esta noche.

Es evidente que en un partido donde se exalta como cualidad el hecho de no ser librepensadores, todo aquello que suene a espontaneo huele a sospecha.

Y les parece inconcebible que los ciudadanos salgan a la calle a protestar, cada uno con sus motivos, o muchos con un mismo motivo, contra determinada decisión o actitud del Gobierno de turno.

Con el correr de los días se sumaron voces públicas de apoyo a la marcha, voces de partidos políticos también. Pero para el Gobierno, detrás de la movilización se escondían miembros de la derecha desestabilizadora. Sobre ellos se monto el impactante informe de la prensa amiga que identifico a determinadas personas con sectores golpistas.

Otros armaron afiches virtuales o páginas de Facebook con la consigna “yo no voy”. Pero los analisis de las discusiones en las redes sociales indicaban anoche que el empuje de los que apoyan el 8N fueron superiores a los que lo rechazan. Términos como Cristina Kirchner, cacerolazo, Cadena Nacional, o Harvard concentraron los comentarios de gente que apoya el 8N, según un relevamiento de la consultora Real Time, que contabilizo en apenas una semana más de 31.000 menciones con el hashtag 8N, la mayoria de ellas en Tweeter, la red social que ya se impuso como campo de discusión de la politica.