El acuerdo con el FMI apunta a reducir vulnerabilidades macroeconómicas y garantizar financiamiento

El acuerdo con el FMI apunta a reducir vulnerabilidades macroeconómicas y garantizar financiamiento. En la conferencia conjunta del Ministro de Hacienda y el Presidente del Banco Central, se dieron a conocer los principales lineamientos del acuerdo alcanzado con FMI, en el marco de un programa de Stand By a 3 años, por un monto de USD 50.000 millones. El anuncio sorprendió positivamente, tanto por la velocidad para arribar a un acuerdo, como por la magnitud de la asistencia pactada. La negociación se finalizó en sólo 4 semanas, cuando se esperaba un lapso mayor, en línea con la fecha estimada de aprobación final del Directorio del organismo, prevista para el 20 de junio. Paralelamente, el acuerdo, de acceso excepcional por USD 50.000 millones, resultó superior a los USD 30.000 millones esperados por el mercado considerando los montos habituales para este tipo de programas, a los cuales se suman USD 5.650 millones de otros entes multilaterales (Banco Mundial, BID, CAF), para gasto social e infraestructura, reflejo del apoyo cosechado en la comunidad internacional por las autoridades nacionales.

En este contexto global que se ha tornado más complejo, con una retracción de los flujos de capitales hacia las economías emergentes, el programa con el FMI apunta a lograr transitar las actuales turbulencias internacionales minimizando el impacto sobre la economía argentina. Asimismo, facilita el continuar con una corrección ordenada de los desbalances macroeconómicos acumulados a lo largo de las últimas décadas, centrándose en dos ejes: una convergencia más acelerada hacia el equilibrio fiscal y el fortalecimiento de la autonomía del Banco Central, reforzando el marco de la política monetaria con el fin de bajar la inflación.

El frente fiscal, se mantuvo la meta de déficit primario de 2,7% del PIB para 2018, ya anunciada por el gobierno durante las turbulencias cambiarias de mayo, a la vez que prevé una reducción hasta el 1,3% del Producto en 2019, para converger al equilibrio en 2020 y presentar un superávit de 0,5% en 2021. Así, la corrección fiscal (de 1,1% del PIB en 2018, 1,4% en 2019 y 1,3% en 2020) implicará un ahorro total en los próximos tres años de 3,8% del Producto y de 3,1% en comparación con las metas originales. Esta dinámica reduciría las necesidades de financiamiento y permitiría que el ratio de deuda sobre PIB (con privados y organismos internacionales) comience a reducirse ya a partir del año que viene, y que el peso de los intereses alcance un pico en 2019, para comenzar a descender a partir de entonces.

El esfuerzo para alcanzar una reducción más acelerada del déficit fiscal estará centrado, fundamentalmente, en la contracción del gasto, previéndose que los ingresos tengan un efecto más bien neutro. ¿Dónde se reducirá el gasto para alcanzar los objetivos acordados? Básicamente en dos conceptos: obra pública y subsidios económicos. El gasto social y en jubilaciones se incrementaría levemente y, de hecho, se contempla un posible uso de mayores recursos para la Asignación Universal por Hijo (AUH), por Embarazo y las Asignaciones familiares, en caso que la economía no evolucione en línea con lo proyectado. En este sentido, por primera vez en la historia en un programa con el FMI, el acuerdo incluyó una salvaguarda para proteger a los sectores más vulnerables.

Para bajar la inflación, el programa económico apunta a fortalecer el marco en el que se implementa la política monetaria, profundizando la autonomía tanto operacional como financiera del
Banco Central y ratificando el régimen de metas de inflación con un tipo de cambio flotante. En lo ateniente a la autonomía operacional del Banco Central, se buscará reformar su Carta Orgánica, estableciendo límites estrictos a los motivos que pueden justificar la remoción de sus autoridades, discontinuando el financiamiento directo e indirecto al Tesoro Nacional y dotando al BCRA de la autoridad para establecer las metas de inflación. Vinculado a ello, si bien el programa con el FMI no contempla una meta explícita para 2018, el BCRA redefinió sus objetivos de inflación para el período 2019-2021, con una meta de 17% para el año próximo (versus el 10% previo), más en línea con lo esperado por el mercado.

El programa apunta también a sanear la hoja de balance del Banco Central, a través de un mecanismo que permita ir contrayendo el stock de Lebacs. De acuerdo a lo informado, el Tesoro cancelará al Banco Central las letras intransferibles que mantiene en su balance, de forma que posteriormente éste pueda emplear los recursos recibidos para recomprar Lebacs. Comenzando en 2019, el Tesoro aportará al BCRA el equivalente a USD 3.125 millones por trimestre hasta alcanzar los USD 25.000 millones en 2021, equivalentes al 53% del stock vigente actualmente.
En suma, en un contexto internacional mucho más complejo, el acuerdo con el FMI permite al Tesoro garantizar la cubertura de sus necesidades de financiamiento más allá del fin del mandato de la actual administración, removiendo una importante fuente de incertidumbre. Asimismo, el programa acordado constituye un avance en la dirección correcta, al acelerar la convergencia al equilibrio fiscal, reducir las necesidades de financiamiento, articular una mayor consistencia entre las políticas monetaria y fiscal, y desarmar gradualmente el creciente stock de Lebacs del BCRA, desarticulando fuentes de vulnerabilidad macroeconómica.

Para finalizar, tras el anuncio del acuerdo y ya sin el techo señalado por el Banco Central (con ofertas por USD 5.000 millones), el tipo de cambio se movió por arriba de los $/USD 25 pero con tendencia descendente sobre el final de la jornada, cerrando en $25,30 por dólar a nivel mayorista. Paralelamente, los títulos públicos subieron hasta un 3% y la bolsa local un 4,2%, otro reflejo de que el programa fue bien recibido por los mercados. Este acuerdo con el FMI apunta a reducir vulnerabilidades macroeconómicas y garantizar fuentes de financiamiento a largo plazo.