El Blue avanza

El dólar blue avanza semana tras semana sin que el gobierno pueda controlarlo con la venta de billetes en el mercado paralelo y dejando que se alimenten los rumores de desdoblamiento cambiario. La gente sigue comprando dólares en las cuevas y la brecha cambiaria ya es del 80%. Para los bancos de inversión de Wall Street, no es el mayor intervencionismo lo que será eficaz para resolver la alta demanda de divisas, sino atacar la causa del problema: la inflación y el cepo cambiario. Esperan cambios para después de las elecciones, lo que genera oportunidades de inversión en los mecados de futuros en el exterior.

Un informe de Goldman Sachs difundido ayer indica que “las causas fundamentales de la creciente demanda de dólares son la alta inflación doméstica arraigada (25% anual), un peso crecientemente sobrevaluado, un ambiente relativamente intervencionista y poco amigable para los negocios y crecientes restricciones para acceder a dólares a través de los canales normales”.

Para el economista Alberto Ramos, resulta ineficaz desdoblar el tipo de cambio, que “suele conducir a la corrupción” y al arbitraje entre las diferentes tasas; vender divisas en el mercado paralelo, que además de ser ilegal, haría perder reservas, y aumentar los controles cambiarios, que “tiende a aumentar aún más la demanda de dólares” y lleva a eludir los controles haciéndoles perder eficacia. Opina que se podrían “abordar los crecientes desequilibrios macro y fortalecer la confianza, en lugar de paliativos que no responden a las presiones subyacentes y debilitan aún más la confianza en los asediados pesos”.

Ezequiel Aguirre, estratega cambiario de Bank of America Merril Lynch (BoAML), coincide: “Todas las restricciones cambiarias hacen que la gente se asuste y demande más dólares, porque piensa que va a haber mas controles”. Para frenar la suba del paralelo, opina que habría que “cambiar la política monetaria y fiscal expansivas” porque “la emisión no demandada genera inflación, y la gente quiere acceder a dólares. Por eso se aplicaron los controles de capitales. Pero hecha la ley, hecha la trampa: accede al paralelo”.

Para después de las elecciones, BoAML prevé una devaluación oficial o una depreciación a una ritmo mayor al actual o la oficialización de cambios múltiples. Todos en el entorno del paralelo.
Hasta tanto, el último informe del JPMorgan sobre América latina indica que el ruido cambiario y la inflación pueden deprimir la confianza de los votantes argentinos. Observa que, además del ruido político, “los factores económicos pueden contribuir a un potencial aumento en la sensación de insatisfacción entre los hogares y las empresas en los próximos meses”. Entre otras cosas, porque la suba del paralelo “está socavando la capacidad de ahorro interno” y la inflación grava fuertemente los hogares, lo que le hace prever una nueva ronda de controles de precios.

Los non delivery forwards (NDF) muestran la incertidumbre cambiaria antes de las elecciones y anticipa los cambios posteriores, al bajar el volumen negociado.
Barclays ve en ellos una oportunidad de cobertura: “En cuanto al peso, la cuestión no es cuándo se depreciará sino cuánto”, dice en su último informe sobre emergentes. “Aprovechamos la oportunidad de las elecciones para capturar las primas de riesgo alto precio en la curva NDF”, agrega. La idea es vender pesos en contratos que vencen antes de las elecciones porque no espera una devaluación fuerte. Cada vez que se dispara el NDF es una oportunidad de compra.

Wall Street alerta que más intervencionismo resulta ineficaz