Un dólar domado con decenas de medidas

El mes de enero no fue un mes fácil y febrero parece ir por el mismo camino. Al menos, así parece transcurrida su primera semana. Una nueva normativa del Banco Central, en realidad, vieja pero “modernizada”, sorprendió y revolucionó al mercado y dejó a la entidad en una posición mucho más fortalecida que la que tenía hasta hace unos días. En otras palabras, mostró una señal de autoridad. ¿Qué buscó? Ganar tiempo, seguro. Trata de aliviar la posición comprometida en la que encontraba hasta marzo o abril (cuando debería comenzar a liquidarse los dólares de la exportación), y bajar fuerte las expectativas de devaluación que se observaban. El Central demostró que más allá de las palabras, que parecen hoy no pesar, hará uso de todas las acciones concretas que le permitan defender un tipo de cambio en torno a los $ 8. Una acción que más allá de su objetivo financiero, tiene también un trasfondo político y una medida que se sumó incluso a una nueva suba de tasas convalidadas por la entidad.

La medida sostiene que los bancos no podrán tener una exposición global neta de moneda extranjera (sea divisas, bonos, obligaciones negociables, etc.) superior a 30% de su patrimonio. A la vez que fija también un límite del 10% para posiciones netas abiertas de futuros de dólares. Claro está, la reacción en el mercado fue prácticamente inmediata y a la baja. ¿Por qué? Porque las ventas se sucedieron, en un marco en el que los bancos, aunque cuentan con un cronograma de adecuación hasta abril, se entiende que tienen en promedio una exposición de más del doble respecto de la que se permitirá.

El desarme llevó a la baja al dólar oficial e incluso le permitió al Central mostrarse en una posición mucho más cómoda que hace una semana, en cuanto al manejo de las reservas. Los diferentes tipos de cambio también cayeron, lo que significa que al menos de manera temporal, la normativa parece haber cumplido con el objetivo. Las expectativas de devaluación implícitas en la curva de futuros de dólar se desplomaron en todos los plazos. En el Rofex, por ejemplo, la tasa cayó de niveles del 33% a marzo, a una tasa negativa. De hecho, las posiciones hasta mayo se encuentran debajo de los $ 8 y a fin de año el futuro pasó de $ 11,5 el martes (antes de la normativa) a $ 10,1.

Hasta cuando puede pesar la medida en el mercado? Dependerá lógicamente de cuál sea realmente la posición a liquidar por los bancos, y sus tiempos. El problema es que aún nadie parece tener en claro la real exposición, aunque se habla en total de unos 4000 millones de dólares. ¿Podrá con el correr de las ruedas existir un rebote? Puede no ser en las primeras ruedas, pero una vez que se termine de digerir el impacto inicial, se comenzará a ver con mayor tranquilidad los precios y aparecerán, de seguro, compras de oportunidad. Y esto es válido tanto para acciones yo bonos.

Algún factor puede ayudar a la recuperación? Un reconocimiento de cuál fue la inflación de enero el 13 de este mes. La razón no es caprichosa ya que ese día y después de tanta polémica, comenzará a publicarse el nuevo IPC Nacional. Un cambio de actitud del Gobierno para con esta variable sería positivo. De lo contrario, sólo sumaría un factor adicional para vender riesgo local.

Estas medidas, es cierto que permite pensar en un escenario más calmo en materia cambiaria, pero claro está que por sí sola, esta medida tiene un efecto temporal. En marzo o abril no es una locura pensar en un dólar oficial a 9 o a 10 pesos.