Corralito verde se agudiza en Argentina

Sólo los bancos públicos podrán operar con divisas en los aeropuertos.

A mediados de 2010 comenzó lo que hoy se ha convertido en un ‘corralito’ del dólar en Argentina que complica la salida del país a muchos de sus ciudadanos. En esas fechas empezaron en la república sudamericana a agudizarse los controles a la compra de billetes y monedas extranjeras por encima de los 250.000 dólares al año.

No obstante, estas primeras restricciones a la compra de divisas no afectaron especialmente a ahorradores o turistas. Fue en octubre de 2011 cuando las medidas comenzaron a ser más duras, ya que pasó a ser obligatorio que cada solicitud de compra de divisas pasara por la supervisión de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), dependiente del Ministerio de Economía.

A partir de ahí, el Gobierno peronista de Cristina Fernández de Kirchner fue creando nuevas normas y restricciones. Durante los últimos meses de 2011, la AFIP implementó el programa incluyendo las operaciones que estarían bajo su supervisión y las que quedarían exentas.

En diciembre, el Gobierno incluyó el turismo y los viajes dentro de las operaciones supervisadas por la AFIP y reguló la normativa de entrada y salida de capitales de la nación. La AFIP pasaba de este modo a ser la encargada de autorizar o no la compra de dólares según la capacidad económica del solicitante (se puede cambiar un 25% de los ingresos), una evaluación que, según la oposición, es demasiado discrecional. El pasado febrero se prohibió también la compra de divisas para pagar royalties y dividendos al exterior.

Las normas se fueron completando y las prohibiciones a la compra de dólares se aceleraron. El cepo cambiario ha llevado incluso a paralizar el mercado inmobiliario, ya que las compraventas se efectuaban en dólares. Desde entonces, los compradores potenciales de viviendas se mantienen a la espera de ver qué ocurre con respecto al dólar, según las fuentes inmobiliarias argentinas consultadas.

En marzo, el Gobierno llegó a prohibir, directamente, sacar moneda en el exterior contra cuentas locales en pesos. Es decir, los argentinos que viajan fuera no pueden sacar dinero de sus propias cuentas para convertirlos en dólares, tan sólo pueden extraer moneda extranjera en cajeros extranjeros contra cuentas locales en dólares.

Control del ahorro

En mayo, la AFIP bloqueó de facto la compra de dólares para atesoramiento y estableció un régimen de información previa en la compra de divisas para viajes al exterior por razones de salud, estudios, congresos, conferencias, gestiones comerciales, deportes, actividades culturales, actividades científicas y/o turismo.

El control sobre el dólar tuvo un punto de inflexión en junio cuando Kirchner anunció que pasaría a pesos un depósito suyo nominado en dólares. Su habitual discurso populista enmascaraba una nueva norma: la oficialización de la prohibición de compra de dólares para ahorrar. “He decidido que voy a poner mi plazo fijo en dólares en pesos”, dijo Kirchner durante un acto en la Casa Rosada. La peronista invitó a “amigos, empresarios y funcionarios” a seguir su ejemplo y sostuvo que el ahorro en pesos “es más rentable” que en dólares.

El Banco Central de Argentina oficializó la prohibición de comprar dólares para ahorrar en julio. Además, estableció más restricciones para comprar dólares a los argentinos que quisieran viajar al extranjero, mientras que a los turistas que visitaban el país no les permitían devolver, en caso de que les sobraran, pesos tras su estancia.

En agosto, se estrechó aún más el cepo cambiario. Se establecieron las declaraciones juradas para quienes quieren comprar dólares para viajar al exterior. Luego se anunció la aplicación de un recargo del 15%, en concepto de anticipo de Ganancias y Bienes Personales, para las compras con tarjeta de crédito en el exterior. Además, se penalizaría a aquéllos que compraran dólares y después no viajaran, es decir, todo un caos burcrático para poder solicitar dólares y salir al extranjero.

El dólar ‘blue’

Las trabas impuestas por el Gobierno de Kirchner a la compra de dólares americanos han generado un mercado negro de esta divisa. El dólar oficial cotiza en Argentina a 4,5 pesos mientras que el blue cotiza en la compra a 6,21 y en la venta a 6,33 pesos.
Los arbolitos (vendedores de dólares que deambulan por las calles de Buenos Aires) son conocidos por todos los argentinos y por cualquier turista que llegue al país. De hecho, los mismos taxistas de la ciudad hablan de ellos sin ningún tipo de tapujo e incluso indican al visitante dónde encontrar un mejor cambio.
Pese a la prohibición, en muchas empresas, sobre todo las relacionadas con servicios turísticos, es fácil conseguir que acepten dólares y euros a un cambio superior. A partir de este mes septiembre, se ha intensificado el control férreo de las divisas. Así, sólo los bancos públicos pueden operar en los aeropuertos, algo que complicará la atención de las operaciones. En el aeropuerto internacional de Ezeiza, el más importante en volumen de turistas del país, situado en la Ciudad de Buenos Aires, tan sólo el Banco Nación puede operar ya que todas las casas de cambio y bancos privados lo tienen prohibido desde el pasado viernes.

Kirchner pesifica a los pensionistas españoles

Los jubilados españoles también están sufriendo el corralito verde impuesto por la presidenta argentina, ya que han perdido poder adquisitivo al tener que pesificar la pensión en euros que reciben desde España.
No hay regulación específica sobre el cobro de pensiones, pero se aplica directamente la normativa y se pesifican de forma automática. Antes, las pensiones extranjeras iban directamente al mercado de cambios, se convertían en pesos y luego el jubilado decidía si quería convertirla en su moneda, en este caso en euros.
A partir del 5 e julio, tras la aprobación de la normativa por la cual no se puede comprar divisa con motivo de ahorro, el pensionista no tiene la posibilidad de pedir que su pensión se convierta. En este escenario de incertidumbre cambiaria, desde los pequeños ahorradores hasta los empresarios no saben qué hacer con el dinero que tenían guardado para no perder el valor de la moneda.
La pesificación de las pensiones ha provocado miles de quejas en la Defensoría de la Tercera edad y es que las pérdidas de los jubilados españoles podría suponer en algunos casos una pérdida de entorno al 30 o 40% del valor de sus ingresos por la disparidad entre el cambio oficial (4,5 pesos/euro) y el ‘dólar blue’.