Cedin vs. Blue

La aspiración oficial de desarrollar un mercado fluido y lo suficientemente profundo que le marque el paso y le reste bríos al dólar paralelo está sujeta a varias condiciones. Por empezar, el éxito del operativo de blanqueo en sí y su capacidad para atraer dólares (en ese sentido, varios analistas apuntan que la sugerencia prematura de una eventual extensión de los plazos para entrar es contraproducente).

El debut de los Certificados de Depósito para Inversión (Cedin) se produce en un clima de expectativas negativas respecto al éxito que tendrá el blanqueo de capitales y su impacto sobre el valor del dólar paralelo.
Según un sondeo realizado por El Cronista con economistas, el dólar paralelo podría cotizar a fin de año cerca de los $10 y poco hará el Cedin para dismunir la presión sobre la brecha cambiaria, e incluso podría jugar en su contra. La circulación del Cedin podría generar una caída en la demanda de pesos y aumentar como contrapartida la de dólares en el mercado negro.

“Asumimos que luego del derrumbe observado en estos días por el efecto Cedin, que posiblemente se prolongue algo más de cara a la emisión de los nuevos instrumentos, la brecha hacia fin de año debería volver a niveles del 60-70% respecto del oficial, lo que proyecta un blue de entre $ 9,75 y $ 10,5”, explicó Andrés Azicri, socio de Elypsis.

Para Azicri, si bien el Cedin podrá influir inicialmente en el precio del dólar paralelo, presionará a la baja al dólar MEP de manera proporcional a lo que dure el circulante del Cedin.

El dólar MEP, siglas que significan Medio Electrónico de Pago, hace referencia a una operación similar al contado con liquidación, ya que se realiza mediante la compraventa de títulos públicos que cotizan en pesos y en dólares, pero la diferencia es que el dinero se acredita directamente en una cuenta de la Argentina.

“Existe una alta correlación entre el precio del dólar MEP y el blue debido a los vasos comunicantes que hay entre ambos mercados, y por ende, el blue debería acompañar al MEP. Pero mucha de esa expectativa se incorporó en la baja del dólar paralelo en las últimas semanas y es por ello que las bajas adicionales serían limitadas. A medida que estos se rediman, el dólar MEP irá subiendo porque las razones de su demanda – incertidumbre, falta de intrumentos en pesos, incremento en la propensión a ahorrar – no serán remediadas por el blanqueo de capitales”, agregó Azicri.

Según Fernando Baer, director de Bconomics, si el objetivo del Gobierno es recuperar competitividad, el tipo de cambio oficial no debería ser menor a $ 6,5 ó $ 7. “Si a este valor se le suma la represión cambiaria, el dólar paralelo tranquilamente podría superar los $10, aunque es complicado estimarlo porque hay mucha discrecionalidad del Gobierno”, explicó el economista.
Por otro lado, si el Cedin logra ser exitoso en la manera en que espera el Gobierno que lo sea -exteriorización fuerte y mercado secundario profundo-, tendrá consecuencias sobre la cotización del paralelo, pero en lugar de aliviarlo lo presionaría aún más. “La circulación de esta cuasi-moneda afectaría la demanda de pesos a la baja y con ello se generaría más presión sobre el paralelo. En contra jugaría una política monetaria restrictiva, con suba de tasas de interés. Pero no parece ser el caso en un año electoral, aunque la tasa ya subió más de 600 puntos básicos en lo que va de 2013”, advirtió Baer.

En tanto, desde Econométrica no esperan que el Cedin tenga impacto significativo en el mercado cambiario. En este sentido, el valor del paralelo dependerá de la tasa de interés. “Cuando el blue superó la barrera de los $10, el Banco Central subió la tasa de interés para que la gente se quede en pesos, lo que explica por qué el paralelo dejó de subir. En ese escenario, va a continuar el alza de la tasa de interés para moderar la brecha, lo que disminuye el valor del blue proyectado para fin año. Si el Banco Central sigue con esta política no es tan claro que el dólar paralelo supere los $10”, dijo Ramiro Castiñeira, economista jefe de la consultora.

“El dólar paralelo trae una tendencia alcista y dado que el Gobierno va a seguir emitiendo dinero a una tasa del 35% interanual, sumado a que es probable una mayor caída de reservas en el segundo semestre y que la expectativa de devaluación aumente, el blue debería aproximarse a los $10”, pronosticó Nadin Argañaraz, que dirige el Instituto Argentino de Análisis Fiscal. Esta proyección es independiente del impacto que pueda tener el Cedin, que para Argañaraz dependerá del volumen de dólares que se blanqueen.

“No es lo mismo hablar de u$s 1.000 millones que u$s 3.000 ó u$s 4.000. Si el volumen es importante podría generar una oferta adicional de dólares al precio paralelo pero legal”, agregó Argañaraz.
Sin embargo, para Ricardo Delgado, director y socio de Analytica, el mercado del blue no cumple muchas de las reglas básicas para proyectar un valor del paralelo hacia fin de año. “Sí, en cambio parece que el Gobierno no quiere que supere los $10 y tiene varias herramientas para ubicarlo por debajo”, dijo.

Según el titular de Analytica, si el Cedin es percibido como un “cuasi dólar”, puede presionar al paralelo a la baja, pero también podría incentivar a los que tienen pesos negros a aumentar la demanda de blue para después blanquearse, generando el efecto contrario al que persigue el Gobierno.

“Lo que suceda en todos estos mercados tiene mucho que ver con la percepción de riesgo de la economía argentina. Vale la pena decir que el Banco Central está acelerando su tasa de devaluación y subiendo la tasa de interés, lo que contribuye a mantener cierto equilibrio en los mercados informales”, señaló Delgado.

Gustavo Perilli, director de la consultora AMF, planteó un escenario más optimista en el cual el dólar paralelo podría ubicarse cerca de los $7 “si el Gobierno siguiera esmerándose para apaciguar el nerviosismo” a través de un crecimiento moderado de la base monetaria y las tasas de interés.

“De no suceder esto, y de aparecer un default técnico, por ejemplo, ante un fallo desfavorable de la Corte de Apelaciones de Nueva York, el escenario sería otro, con más volatilidad cambiaria”, analizó Perilli. Para el economista, el Cedin además tendrá un efecto positivo sobre el tipo de cambio.

“El Cedin todavía no salió a escena y el tipo de cambio paralelo perdió alrededor del 20% de su valor. Si el Gobierno se lo propone y los privados que mueven el mercado hacen negocios, la brecha se cierra y posiblemente salgamos airosos de esta crisis de balance de pagos que se pronostica todos los días pero que, paradójicamente, desde 2001 nunca ocurrió”, concluyó Perilli.

En todo caso, el debut de los Cedin coincidirá con el aniversario de la pesificación de los créditos hipotecarios, esto es, la prohibición de comprar dólares para concretar las operaciones habilitadas por esos préstamos, uno de los hitos que fueron forjando el cepo. El Cedin, este instrumento dolarizado multi-funcional pero presentado básicamente como gran reactivador del mercado inmobiliario, desembarca con curiosa puntualidad justo un año después de aquel intento por pesificar a la fuerza al sector que más resistencia ofrece a la “batalla cultural”.