En Venezuela no sólo falta papel higiénico

Venezuela sigue en estado de completo caos económico. Las señales son ya de todo tipo. Ha estado, por horas, sumida en la más completa oscuridad. Sin electricidad. Un enorme apagón, que envolviera a más de medio país, volvió a evidenciar la tremenda ineptitud del gobierno del cuestionado Nicolás Maduro.

Ocurre que en Venezuela no sólo falta papel higiénico. Falta principalmente eficiencia y no hay seriedad administrativa alguna. Los golpes sobre el nivel de vida de los venezolanos se suceden entonces inexorablemente, uno tras otro. Conforme a lo que, con dirigentes como Nicolás Maduro, cabía esperar y suponer.

Pero además de la falta de papel higiénico y de la leche en polvo, hay ahora también falta -casi total- de papel de diario. Es evidente que el cepo cambiario venezolano está asfixiando a algunos medios que han dejado de publicar sus ediciones cotidianas. Entre ellos: dos tradicionales diarios del interior del país: “El Sol” de Maturín, en el estado de Monagas y “Antorcha”, de El Tigre, en el estado de Anzoátegui. Sin papel para imprimir, ambos han dejado de llegar a sus lectores. Cerrando operaciones, por lo demás. Con los despidos del caso.

Otros diarios -como “La Hora” y “El Caribazo”, del estado de Nueva Esparta- siguen saliendo, pero dramáticamente enflaquecidos por la falta de papel suficiente para poder operar en la normalidad. Como ocurriera también en tiempos de Juan Domingo Perón, en la década de los 50 en la Argentina, con “La Nación” y “La Prensa”.

Las trabas y las demoras burocráticas de todo tipo han transformado a la publicación de diarios en Venezuela en una actividad absolutamente contingente, imprevisible, de alto riesgo entonces. En más de un sentido, por supuesto.

Frente a esta dramática situación, el autoritario gobierno bolivariano de Venezuela, está realmente de parabienes. Tan es así, que desde el año pasado, el papel para imprimir ha desaparecido de la lista de aquellos bienes que son de importación prioritaria. Y, además, para importar hay que obtener primero un certificado de “no producción nacional”.

Ocurre que expresarse libremente no es, para nada, una actividad importante para los bolivarianos, es lo que esta situación obviamente denuncia y quiere decir. De paso, menos críticas y más impunidad. Menos medios independientes. Menos pluralismo. Menos diversidad. Menos diálogo. Más concentración de poder y sólo mensajes prolijamente unificados desde un gobierno nada democrático, que cercena las libertades individuales de su pueblo sin ningún empacho. En este caso, por una vía indirecta y poco transparente, pero ciertamente efectiva.

Argentina correrá el mismo camino?