The Bank of New York Mellon

Nuevas estrategias para hacer frente al fallo del juez Thomas Griesa, mientras algunos bancos negocian comprar a los holdouts la deuda que Argentina debe pagarles y el gobierno nacional mantiene tensas conversaciones para aplazar la discusión hasta enero y no disparar la cláusula RUFO, los bonistas que sí ingresaron al canje de deuda presionan al Bank of New York (BONY) para que les entregue el dinero que el país intenta pagarles.

Tras los pedidos realizados en los EEUU ante el propio Griesa, los bonistas intentan ahora cobrar su dinero en la Argentina. El estudio Garrido confirmó que el viernes entregó al BONY una carta documento en representación de un bonista con títulos en euros.

Según consigna el escrito enviado, advirtieron que como el dinero en realidad está depositado en Buenos Aires, Griesa no tiene la potestad para bloquear esos pagos, sino que el banco tiene que cumplir con las leyes argentinas.

Por temor a que se lo acuse de desacato a la Justicia norteamericana, el BONY cumple al pie de la letra la orden del juez, que dispuso que ningún bonista pueda cobrar los pagos por sus bonos hasta tanto la Argentina no haya depositado la cifra que reclaman los holdouts. Esa sentencia es cuestionada no sólo por el país y los tenedores que sí ingresaron al canje, sino por economistas y juristas de distinta orientación. Todos ellos ponen en duda que Griesa tenga potestad para dictar una sentencia aplicable fuera de las fronteras de los EEUU.

Hace 7 días, el gobierno nacional acusó al juez y al mediador por él designado, Daniel Pollack, de actuar con “parcialidad” para beneficiar a los holdouts. La defensa argentina incluso llegó a pedir que el “special master” sea removido de su cargo por su incapacidad de encausar las conversaciones. Sin embargo, la solicitud fue rechazada el lunes pasado por el magistrado.

Luego el fracaso del intento de los bancos argentinos por comprarle la deuda a los holdouts, ahora entidades financieras internacionales mantienen conversaciones buscan ese logro. Su ganancia estaría en el importante aumento que obtendrían todos los bonos argentinos en cuanto se destrabe la cuestión, mientras esperan a cobrar en enero, cuando venza la cláusula RUFO. Pero por ahora ninguna conversación llegó a buen puerto. En las últimas horas, una nueva alternativa surgió: esos mismos bancos podrían prestarle el dinero a grandes empresas internacionales para que compren la deuda. Habrá que ver si esta opción llega a buen puerto o termina por ser una de las tantas opciones que se barajan por estas horas.