Hace un año se terminaba el Cepo Cambiario

Una de las promesas de campaña de Cambiemos y Macri, era esa, el fin del Cepo Cambiario, y se pudo lograr sin un “estallido” de ningún tipo. Obviamente tuvo repercursiones que vemos en el tiempo, y la inflación no baja, además de otros problemas del día a día. Pero se logró destrabar la situación cambiaria.

Un día antes del levantamiento de las restricciones, el tipo de cambio oficial cotizaba a $9,80 por dólar, y el blue, que tenía una importancia fundamental para determinar muchos de los precios de la economía kirchnerista, estaba en $14,55. Apenas se levantaron las restricciones, la cotización unificada quedó en unos $14,02 y ayer cerró a $16,25. Para fines del año próximo, el presupuesto prevé un dólar promedio de $18,09 y los analistas de consultoras y bancos consultados lo estiman en $18,33.

Hay que prestar atención a que la evolución de las reservas del BCRA también ayuda a entender la situación. Hasta antes del levantamiento del cepo sumaban US$ 24.661 millones, según datos de una prestigiosa consultora. A fines de diciembre del año pasado estaban en U$S24.141 millones. Ayer se ubicaron en US$36.881 millones

Un año exactamente, el Gobierno cumplía con su promesa electoral de levantarlo en forma inmediata apenas asumió el poder. El cepo había sido instaurado el 31 de octubre de 2011 para frenar la fuga de capitales que se había acelerado desde la manipulación de los datos del Indec, en 2007. Pero no sólo no frenó ese problema, sino que además provocó un desplome de las reservas del Banco Central y generó un parate económico.

El pasado 16 de diciembre de 2015, Alfonso Prat-Gay, flamante ministro de Hacienda y Finanzas, anunció el final de las restricciones para adquirir divisas y la unificación del tipo de cambio, luego de que, durante el kirchnerismo, la brecha entre el dólar oficial y el blue superara el 100%. El temor de los analistas era que hubiera un salto demasiado feroz del tipo de cambio, un over shooting, con el consecuente traslado de la devaluación a los precios. El argumento de Prat-Gay y otros economistas del Pro/Cambiemos era que los precios ya estaban atados al valor del dólar blue.

El ex funcionario del FMI, Claudio Loser, indicó que “este gobierno trajo normalidad y racionalidad a la gestión económica, y actuó en forma muy valiosa al eliminar el cepo, para dejar que se moviera el tipo de cambio y para liberar las restricciones a las importaciones”.

Daniel Marx, ex viceministro de Economía consideró que “fue una operación bien preparada, y hay que destacar que fue una salida virtuosa, porque nadie discutió más cuál era el nivel del tipo de cambio”.

El ex gerente general del BCRA, kirchnerita obviamente, Matías Kulfas, indicó que “la salida del cepo en su etapa inicial fue controlada porque se evitó una sobredemanda que llevara el dólar a cualquier lado, pero el gran problema fue el gran error de diagnóstico de que los precios ya estaban acomodados al blue y de que la salida del cepo no iba a ser inflacionaria”.

En cambio, el director de Abeceb, Dante Sica, dijo que “se salió bien, con menos costos que lo esperado; había mucha inquietud por la posibilidad de una corrida, que no ocurrió. Y junto con el fin del default fue positivo porque permitió el acceso al financiamiento público y privado”. Además “mejoró la percepción de los inversores, y en materia de comercio exterior, al limpiar de prácticas de sobre y subfacturación y quitar restricciones para producir”.

Sica admitió que “hay una discusión sobre la velocidad de la salida y el pase a precios”, aunque en realidad, con una corrección cambiaria mucho mayor a la de 2014, la inflación terminará este año en un nivel más o menos similar a la de ese año, en torno del 40%.

Un economista vaticinó que remover el cepo “generó en el corto plazo costos por la devaluación, ya que había precios que no estaban atados al dólar blue. Pero ayudó a descomprimir la situación cambiaria y a que se liquiden divisas, se normalizó el mercado cambiario sin un over shooting y ahora tenemos un tipo de cambio menos atrasado que en el pasado y más flexible.”

Ahora la promesa que está a la vista, y aún sin cumplir por que se dan cuenta que no se puede, es el tema Ganancias y su total eliminación. Grave, pero real. Compleja pero cierta.