Ley sobre el impuesto sobre autos de lujo

El Senado convertirá hoy en ley el proyecto que aumenta la alícuota de Impuestos Internos sobre los autos con valuación superior a $ 170.000, motos, embarcaciones y aeronaves deportivas. Anoche, el kirchnerismo volvió a contar los votos tanto para aprobar esa ley como para ratificar el ascenso del jefe del Ejército, César Milani, quien el viernes podría recibir de manos de Cristina de Kirchner la insignia de teniente general. Hasta ahora Miguel Pichetto no parece tener problemas para avanzar con las dos votaciones, que incluirán también la ratificación de Hernán Lorenzino como nuevo embajador ante la Unión Europea, una lista de 50 promociones para cargos diplomáticos, el resto de los ascensos militares que incluye también a los jefes de las otras fuerzas y la discutida lista para el acuerdo a conjueces para la Cámara Federal de Casación Penal.

La sesión será la última del año y la única hasta ahora dentro del período convocado para extraordinarias. Se anticipa, por las protestas de la oposición, una batalla en el recinto tanto contra el impuesto sobre los autos como por el caso Milani. Fuera del Senado, la sesión será seguida por una marcha de la Federación Universitaria Argentina, la CTA y la izquierda que piden que se retire el pliego de Milani.

El proyecto de ley que aumenta la alícuota de Impuestos Internos para autos y motocicletas de alta gama, vehículos especiales para acampar y embarcaciones o aeronaves de uso recreativo o personal ya fue aprobado en Diputados y sólo resta que, una vez sancionado por el Senado, el Gobierno proceda a promulgarlo y avanzar con la reglamentación. En este último punto está hoy el centro de las discusiones con las terminales automotrices. Las empresas, que se vienen oponiendo a la ley desde que el Gobierno la anunció y pidieron modificaciones que sólo fueron aceptadas para establecer una sola escala de segmentación en la aplicación de la alícuota, esperan que el Gobierno cumpla la promesa de atenuar el impacto que producirá el cálculo de las alícuotas sobre los autos nacionales o extranjeros mediante la reglamentación y las resoluciones que debe emitir la AFIP y en especial la Aduana, donde si no existe una aclaración, la aplicación sobre los importados puede terminar haciéndose sobre menores valores. Todo el combo, en un peligroso efecto que ya reconoce hasta el propio oficialismo, puede terminar impulsando la importación de vehículos medianos y chicos con un impacto aún mayor sobre la salida de dólares por importaciones que fue el problema central que el Gobierno quiso atacar con la suba de este tributo.

La suba en Internos determina que un vehículo que tenga un valor de entre $ 170.000 y $ 210.000, sin impuestos, pagará una tasa de un 30%, y si es mayor que esos montos, abonará la tasa del 50%. Abarca a todos los autos considerados suntuarios según su valor y no por su origen, gravando tanto a los importados como a los nacionales.