Cambios en Monotributo distorsionan mercado laboral

Los cambios en el Monotributo reforzaron una distorsión en el mercado laboral. Es por la mayor brecha impositiva y previsional y en una serie de beneficios laborales entre los monotributistas y los trabajadores en relación de dependencia. Y esas diferencias podrían alentar a la empresas a una mayor contratación de trabajadores dependientes bajo la modalidad del Monotributo, una práctica no permitida por la legislación laboral pero que se viene extendiendo.

Actualmente, un trabajador en relación de dependencia sin cargas de familia con un sueldo bruto de $ 20.000 sufre descuentos (jubilación, obra social, y ganancias) por $ 5.025, un 25% de su sueldo bruto, y recibe en mano $ 14.975, En cambio, si ese trabajador pasa a facturar a su empleador como monotributista por el mismo monto, sólo tendrá que pagar $ 807 como monotributista, incluyendo el aporte jubilatorio y a la obra social. Cobraría en mano $ 19.193.

La diferencia sería de $ 4.218 por mes, de acuerdo a los cálculos de Marcelo E. Domínguez, coordinador de la Comisión Tributaria de la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas.

A esa diferencia, que anualizada supera los $ 50.000, al que restarle el aguinaldo y el plus vacacional, que si perciben los empleados dependientes. A su vez, con la contratación como monotributista, las empresas se “ahorran” el pago del aguinaldo y el plus vacacional y las contribuciones patronales que, en cambio, si tienen que desembolsar por los trabajadores dependientes que, en este ejemplo, sería de $ 4.600 mensuales.

La contracara de esta situación es que el Estado y el Sistema de la Seguridad Social, incluidas las obras sociales, reciben menos ingresos por los monotributistas que con relación a los empleados dependientes.

Esta brecha entre ambas modalidades de contratación siempre existió, pero se hizo más marcada con la reciente duplicación de los topes de facturación que estableció el Gobierno, pero sin modificar el valor de la cuota mensual que pagan los inscriptos en el régimen.

Y por eso muchas empresas buscan interesar a que los trabajadores acepten ser monotributistas por esa diferencia en más en el ingreso de bolsillo.

Domínguez agregó “que el menor costo fiscal de los servicios de los monotributistas tiene una relación directa con la menor cobertura social que los mismos reciben”.

Por ejemplo, los monotributistas se jubilarán con el haber mínimo (dado el bajo aporte jubilatorio, hoy de $ 157 mensuales), mientras el haber del trabajador dependiente dependerá del sueldo promedio actualizado de los últimos 10 años por los años aportados que hoy ronda, con 30 años de aportes, la mitad del sueldo.

También es diferente la cobertura de las obras sociales porque muchas cobran adicionales por la atención a los monotributistas y los empleados dependientes .de sueldos más altos pueden derivar el aporte a una empresa de medicina privada.

Con todo, el mayor peligro para las empresas se produce “tanto durante el vínculo contractual como al finalizar el mismo”, alerta Domínguez. Porque para la Justicia el monotributista que trabaja en forma normal y habitual para un empleador es presunción o casi certeza de “empleo encubierto”.

“No obstante su “independencia formal”, la Justicia equipara los derechos con los que le corresponde al empleado despedido, tales como el derecho a la indemnización por antigüedad”, dice Domínguez.

También la Justicia laboral puede determinar el pago de los aportes y contribuciones patronales no ingresados por el empleador.

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